Internacional

La renuncia de la líder del SPD noquea al Gobierno alemán

La debacle socialdemócrata en las europeas y las críticas internas provocan la salida. Aumenta la presión para romper el pacto con Merkel, lo que precipitaría las elecciones

La debacle socialdemócrata en las europeas y las críticas internas provocan la salida. Aumenta la presión para romper el pacto con Merkel, lo que precipitaría las elecciones.

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Sin caer en elogios triviales, la prensa alemana coincidió ayer en que Andrea Nahles fue la mujer más poderosa junto a Angela Merkel. «La última socialdemócrata», tituló la «Der Spiegel» para explicar el shock que supuso para la esfera política alemana su renuncia como líder del Partido Socialdemócrata (SPD). La debacle sufrida por la formación en las elecciones europeas fue el golpe de gracia para una mujer que habiendo liderado todos los estamentos del partido, desde sus juventudes hasta convertirse en la primera mujer en la historia al frente del SPD, fracasó en su intento de reinventar y fortalecer a su partido más allá de la sombra de la Gran Coalición. No fue capaz de ello, ni de soportar las fuertes críticas por la debacle del SPD en las europeas, cuando registró su mínimo histórico con el 15% de los votos, por detrás de Los Verdes.

«El debate dentro del grupo parlamentario y las muchas reacciones dentro del partido me han demostrado que el respaldo necesario para llevar a cabo mi tarea ya no existe», aseguró Nahles en una comparecencia. Con su renuncia, dice querer abrir la posibilidad de que la sucesión al frente del partido y del grupo en el Bundestag pueda realizarse de manera ordenada, y espera que los socialdemócratas consigan «reconstruir la confianza y el respeto mutuo». Ofreció su dimisión dos días antes de que tuviera lugar una votación interna que debía decidir su suerte. También renunció a su acta de diputada.

Aún no está claro quién podría relevar a Nahles, pero ahora, tras solo quince meses en la presidencia, su marcha activa una bomba que para muchos podría incluso desatar el fin de la Gran Coalición. Formada en 2018 pese al rechazo de parte del SPD, que va saltando de crisis en crisis desde hace meses, la «Groko» parece más amenazada que nunca. Y así lo reconocen, incluso, algunos de sus defensores. Harald Christ, vicepresidente del foro económico del SPD, fue uno de los primeros en pronunciarse al respecto y aseguró al periódico «Bild» que mantener esa confluencia política «no conduce a nada».

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Reacción en la CDU

Una posición que sin embargo, fue rápidamente contestada por la líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Annegret Kramp-Karrenbauer, que ratificó el compromiso del bloque conservador con la coalición encabezada por la canciller. «Para la CDU este no es el momento de planteamientos tácticos. Mantenemos nuestro compromiso con la gran coalición y queremos servir con una buena política de gobierno a nuestro país», aseguró. Además, mostró su confianza de que el SPD resuelva con rapidez la sucesión de Nahles, de manera que «el funcionamiento de la gran coalición no se vea afectado». También Merkel intentó disipar las dudas y aseguró que «continuaremos juntos con el trabajo de gobernar este país».

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No obstante, en el SPD se están planteando terminar con el «Groko» a riesgo de provocar elecciones anticipadas y una salida prematura de la canciller, cuyo mandato termina en 2021. Los socialdemócratas tenían previsto decidir su permanencia en el Gobierno en septiembre. Pero desde la derrota europea, se desataron las luchas internas para apartar de la presidencia a Nahles, favorable a seguir en el Gobierno. Así, la decisión de la líder de los socialdemócratas debilita todavía más la coalición de Merkel, cuyo partido también está en horas bajas, coincidiendo con unas elecciones regionales delicadas en tres demarcaciones de la antigua Alemania del Este. Unos estados en los que el ultraderechista Alternativa para Alemania espera duplicar los resultados de la CDU.