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Actualizado

Doble desencanto

Tiempo de lectura 4 min.

22 de julio de 2019. 01:19h

Comentada
Javier Morales.  22/7/2019

Asumiendo que los sondeos a pie de urna sobre la victoria electoral de Vladimir Zelenski en el Parlamento son certeros, ¿por qué cuenta con tanto apoyo electoral?

Más que confianza en el nuevo presidente ucraniano, que no tiene experiencia de gobierno, el voto a Zelenski simboliza dos cosas. Primero, el rechazo hacia la corrupción de la clase política y sus vínculos con los grandes empresarios, los llamados «oligarcas». Segundo, una decepción ante las promesas incumplidas de la Revolución del Euromaidán, en la que se generaron unas expectativas irreales. Muchos pensaron entonces que, nada más derrocar al Gobierno prorruso, Ucrania se acercaría a los niveles de estabilidad y bienestar de los países de la Unión Europea. Esto no ha ocurrido.

Con la victoria de Zelenski en los comicios, ¿qué cambiaría en Ucrania?

Existe el riesgo de que se produzca una nueva decepción, una vez transcurran los meses y los ciudadanos sigan sin ver cambios. Los problemas del país son estructurales, y vienen de muy atrás: instituciones débiles, dependencia de la ayuda exterior, industria no competitiva... ningún gobierno los podría resolver rápidamente. El primer objetivo de Zelenski, como él mismo ha dicho, debería ser más modesto: evitar que la situación siga empeorando.

El nuevo presidente ucraniano ha mencionado que resolver los conflictos con Rusia era su principal prioridad, ¿cómo podría alcanzar la paz?

En un enfrentamiento tan enquistado, la paz no va a llegar a corto plazo. El principal escollo es Crimea: ni Zelenski puede renunciar a la soberanía ucraniana sobre la península, ni el presidente ruso, Vladimir Putin, tiene intenciones de devolver el territorio. En cuanto al Donbass, se está negociando el intercambio de prisioneros; un pequeño paso, pero que no soluciona las causas profundas del conflicto. Aunque Rusia retirase sus tropas y dejase de armar a los separatistas, eso tampoco significa que la población local (tras años de bombardeos por ambos bandos) aceptase el control del Estado ucraniano.

En caso de que se produjera la victoria electoral, ¿quién pasaría a ser el socio prioritario de Ucrania: la OTAN o Rusia?

El giro euroatlántico de 2014 parece irreversible. Sus principales socios van a seguir siendo la UE, la Alianza Atlántica e incluso Estados Unidos, que no ha dejado de apoyarles tras la elección del presidente Donald Trump. Pero hay obstáculos importantes. Ucrania no es candidata a ingresar en la Unión Europea, ni va a cumplir las condiciones en muchos años. Tampoco el acuerdo de libre comercio con la UE es un sustituto de sus relaciones económicas con Rusia. Y su entrada en la OTAN está paralizada, precisamente, porque tiene conflictos abiertos a los que la Alianza Atlántica no quiere verse arrastrada (ya que supondrían entrar en guerra con una potencia nuclear como Moscú).

Profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid. Preguntas de Rafael Molina

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