Reino Unido se une a EE UU y veta también portátiles en vuelos de países musulmanes

Los aeropuertos afectados se encuentran en Oriente Próximo y norte de África y la medida obedece a una amenaza terrorista no especificada.

Las restricciones sólo se aplican a los viajeros que llegan a Estados Unidos
Las restricciones sólo se aplican a los viajeros que llegan a Estados Unidos

El Gobierno británico prohibirá llevar ordenadores portátiles y otros aparatos electrónicos de mayor tamaño que un smartphone en el equipaje de cabina de ciertos vuelos directos procedentes de seis países de Oriente Medio y África, anunció hoy Downing Street, medida similar a la adoptada por Estados Unidos.

La Administración de Donald Trump ha lanzado un nueva restricción de viaje a los pasajeros procedentes de ocho países de mayoría musulmana con destino a EE UU. Según la nueva norma anunciada ayer, el Gobierno estadounidense ha prohibido llevar en la cabina del avión aparatos electrónicos que sean de mayor tamaño que un teléfono móvil. La lista de objetos electrónicos incluye tabletas, ordenadores portátiles, consolas de videojuegos y cámaras. Esta nueva decisión del presidente obliga a los viajeros a facturar estos aparatos electrónicos antes de subir al avión.

De acuerdo con funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de EE UU que ofrecieron detalles de la nueva orden bajo la condición de anonimato, la orden ejecutiva no responde a ninguna amenaza o riesgo inminente de ataque terrorista, pero lo cierto es que Reino Unido anunció horas después que también introducirá una prohibición similar en los vuelos que aterricen en sus aeropuertos. En el caso de Estados Unidos, la prohibición afectará a unos 50 vuelos diarios procedentes de diez aeropuertos internacionales en ocho países: Jordania, Kuwait, Egipto, Turquía, Arabia Saudí, Marruecos, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.

La restricción sólo se aplicará a aerolíneas extranjeras, y nunca a estadounidenses, ya que sus vuelos no tienen conexión con las compañías citadas de los países de Oriente Medio y el norte de África. También se desconoce durante cuánto tiempo se mantendrá esta nueva medida, que ya se utiliza en los aeropuertos británicos con vuelos que llegan de Turquía, Líbano, Jordania, Egipto, Túnez y Arabia Saudí.

Las autoridades estadounidenses evaluaron informaciones de inteligencia que indican que los terroristas siguen apuntando a la aviación comercial y están buscando «métodos innovadores» para cometer ataques, incluyendo instalar dispositivos explosivos en artículos y productos de uso común. Por ello, según esos funcionarios, el Gobierno de Trump determinó que es necesario mejorar los procedimientos de seguridad para los pasajeros de ciertos vuelos sin escalas hacia EE UU.

Más concretamente, según la CNN, la prohibición de dispositivos electrónicos mayores a un teléfono móvil estaría relacionada con una amenaza de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), activo en Yemen. El legislador demócrata de mayor rango del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Adam Schiff, apoyó las nuevas precauciones de seguridad tras haber sido informado de los detalles y las calificó de «necesarias y proporcionales a la amenaza» terrorista.

Las autoridades aeroportuarias tienen de plazo hasta el sábado para empezar a aplicar la nueva prohibición. De momento, desde la compañía Royal Jordanian se ha informado a través de un comunicado de que se verán afectados sus vuelos a Nueva York, Chicago, Detroit y Montreal. Mientras, desde Egypt Air se ha indicado que la compañía empezará a aplicar la nueva prohibición el viernes. Los funcionarios de Emiratos Árabes Unidos confirmaron que introducirán la nueva norma el sábado. Por su parte, el Gobierno de Turquía, a través de su ministro de Comunicaciones, Ahmet Arslan, pidió «retirar o atenuar» la nueva medida de seguridad impuesta por Estados Unidos, de la que se limitó a decir que «no es correcta». Al dirigirse esta nueva restricción a países de mayoría musulmana, la prohibición se relaciona con el controvertido veto de viaje a los inmigrantes y refugiados de siete países musulmanes que Trump lanzó a finales de enero y su posterior revisión hace unos días.

Cabe recordar que ambas órdenes han sido bloqueadas por diferentes jueces federales al considerarlas inconstitucionales. En esta ocasión parece que esta restricción será más un inconveniente para empresarios y diplomáticos, que son los viajeros que suelen llevar en su equipaje ordenadores y tabletas electrónicas. En declaraciones a la cadena CNN, Syed Hussain, que vive en San Francisco y viaja con frecuencia a Emiratos, reconoció que «esta medida envía un mensaje muy negativo a la gente como yo, que quiere explorar oportunidades de negocio entre América y Oriente Medio».

El Gobierno británico, al sumarse a los pasos de Trump, fue más concreto al anunciar la prohibición en cabina de aparatos electrónicos, que será de más de 16 centímetros de largo, 9,3 centímetros de ancho y 1,5 centímetros de grosor. De este modo, los teléfonos, ordenadores y tabletas que excedan estas dimensiones no podrán incluirse en el equipaje de mano en vuelos procedentes de Turquía, Líbano, Jordania, Túnez y Arabia Saudí. Según la BBC, las restricciones afectarán a seis aerolíneas británicas (British Airways, EasyJet, Jet2.com, Monarch, Thomas Cook y Thomson) y ocho extranjeras (Turkish Airlines, Pegasus Airways, Atlas-Global Airlines, Middle East Airlines, Egyptair, Royal Jordanian, Tunis Air, Saudia).

Un portavoz de Downing Street explicó que la decisión se tomaba después de conversaciones sobre seguridad aérea y las medidas eran «necesarias, efectivas y proporcionadas». El Departamento de Transporte de Reino Unido se negó a realizar comentarios, pero, según la BBC, el movimiento es «obviamente parte de una acción coordinada con EE UU». La cadena pública también recordó que el intento de derribo de un avión en Somalia el año pasado estuvo vinculado a un dispositivo portátil, y «parece que las precauciones de seguridad son un intento de prevenir incidentes similares».

Los últimos años la seguridad aérea se ha venido incrementando, pero el punto de inflexión vino después de los atentados del 11-S. Entonces se creó la Transportation Security Administration, que permitió el despliegue de oficiales de seguridad en más de 400 aeropuertos comerciales y el incremento de los controles al cien por cien del equipaje para la búsqueda de sustancias explosivas.

En 2006, la Policía británica ya abortó un intento de atentado en aviones que viajaban de Reino Unido a EE UU. Según Scotland Yard, el plan consistía en causar explosiones en pleno vuelo con químicos que se portaban en el equipaje de mano. Entonces entró en vigor la prohibición de introducir líquidos de más de 100 mililitros en cabina. En 2010, tras el intento de atentado de un terrorista en un vuelo de Ámsterdam a Detroit en Navidad, que llevaba pentrita en los calzoncillos, diversos aeropuertos impusieron los escáneres corporales. Y tras el 22-M en Bélgica, se colocaron escáneres a maletas antes de acceder al aeropuerto de Zaventem.