El 57% pide una política común de Defensa en la UE

Sin embargo el 48,1% no quiere pagar impuestos para ponerla en marcha ni cree que España deba aumentar su aportación

A lo largo de la historia de la UE ha habido varios intentos de creación de unidades de defensa
A lo largo de la historia de la UE ha habido varios intentos de creación de unidades de defensa

Sin embargo el 48,1% no quiere pagar impuestos para ponerla en marcha ni cree que España deba aumentar su aportación.

La Unión Europea tiene muchas cosas en común: presupuestos, políticas monetarias y agrarias o industriales... libre circulación de nacionales y ahora, un paso más allá, la posible –y cada vez más cercana– creación de un Ejército en el que se integren todas las Fuerzas Armadas de cada país. De eso trata la Cooperación Estructurada Permanente en materia de Defensa (PESCO, en sus siglas en inglés). Una iniciativa, permitida por el Tratado de la UE, que faculta a un grupo de estados miembros a coordinar sus objetivos en el ámbito de la seguridad, las adquisiciones de material bélico y las futuras operaciones conjuntas de defensa y de paz.

Algo que, a la vista de las últimas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el sentido de apurar a los distintos países de la UE a que hagan frente a sus obligaciones de defensa en la OTAN, lleva camino de concretarse. El proyecto de Bruselas no choca con los intereses de la Alianza Atlántica, sino que impulsará capacidades que también beneficiarán a la OTAN. Lo que está por ver es cómo se financiará una y otra cosa. A la vista están también las palabras del recién nombrado presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en el sentido de no incrementar –hasta el 2% de nuestro PIB– la aportación de España a la OTAN.

Por otro lado, a la vista de la encuesta que hoy publicamos, el 48,1% no está dispuesto a pagar más impuestos para desarrollar una política común de Defensa. Algo que no es de recibo, pues Europa no puede aspirar a que Estados Unidos «defienda» sus intereses. Las estrategias mundiales han cambiado. Los nuevos actores internacionales obligarán a la UE a moverse.