El copiloto había perdido el 30% de la visión

Andreas Lubitz, en una imagen de su Facebbok
Andreas Lubitz, en una imagen de su Facebbok

El copiloto del avión de Germanwings, Andreas Lubitz, estaba buscando tratamiento para corregir problemas de visión que podrían haber puesto en grave peligro su carrera como piloto, según 'The New York Times'. Lubitz estaba siendo tratado por un posible desprendimiento de retina, publica hoy el diario "Bild"en su edición dominical. Por otra parte, una ex novia del copiloto ha confirmado que el joven sufría una grave depresión. «Quería cambiar el sistema y que su nombre fuera recordado para la posteridad».

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Antes de estrellar el avión de Germanwings contra los Alpes franceses el pasado martes, Andreas Lubitz estuvo sometido a tratamiento por problemas de visión que podían haber alterado su capacidad para trabajar como piloto, según recogía en su edición de ayer el periódico «The New York Times», que cita fuentes de la investigación. El diario «Le Figaro» afirma, citando una fuente francesa, que la vista de Lubitz había disminuido un 30%. Este nuevo dato aporta más información para completar el complejo retrato del piloto: según las autoridades, estaba bajo tratamiento por problemas psicológicos (además le había escondido a su jefe documentación médica sobre su baja laboral), había roto con su novia (con la que pensaba casarse) y a menudo era objeto de bromas por parte de sus compañeros de trabajo.

Lubitz estaba siendo tratado por un posible desprendimiento de retina que le hacía temer el fin de su carrera como piloto, publica hoy el diario "Bild" en su edición dominical.

Desde que los investigadores intentan buscar respuestas a la pregunta de qué pudo llevar a Andreas a estrellar el avión, sus familiares y conocidos han insistido en los interrogatorios lo importante que era para Lubitz volar. El joven alemán empezó a tener relación con el mundo de la aviación a los 14 años de edad, y desde entonces empezó a prepararse para cumplir su sueño. Por tanto, todo parece sospechar que Lubitz también habría ocultado a la aerolínea, aparte de sus problemas psiquiátricos y su baja médica para el día del accidente, que tenía problemas de visión. Y pudo buscar ayuda médica en el Hospital Universitario de Düsseldorf, que aunque se niega a ofrecer detalles acerca de qué tipo de tratamiento recibía en el centro, sí ha negado que fuese por una depresión. En cambio, sí se sabe que este hospital tiene instalaciones y especialistas para tratar afecciones que relacionadas con problemas oculares.