El EI reivindica "emboscada"con 17 muertos y heridos en Sri Lanka

El Estado Islámico reivindicó una "emboscada"perpetrada por 3 yihadistas que ha causado 17 muertos y heridos en Sri Lanka, después de que las autoridades de ese país confirmaran 16 muertos en una operación contra terroristas.

El Estado Islámico reivindicó una "emboscada"perpetrada por 3 yihadistas que ha causado 17 muertos y heridos en Sri Lanka, después de que las autoridades de ese país confirmaran 16 muertos en una operación contra terroristas.

Ha pasado una semana desde que nueve terroristas suicidas se inmolaron en diferentes puntos de Sri Lanka y el país sigue sumido en un estado de emergencia absoluta. Una redada llevada a cabo por la Policía el viernes por la noche dejó 16 fallecidos –diez civiles y seis terroristas– entre los que había seis niños y tres mujeres. Los hechos ocurrieron en la ciudad de Kalmunai, ubicada al este del país y cuyos residentes son predominantemente musulmanes. Las autoridades habían acorralado a varios sospechosos relacionados con el Estado Islámico (EI) en una vivienda que servía de refugio para los yihaidistas y sus familiares.

Se produjo un fuego cruzado que, según la versión oficial, duró una hora y dejó a tres terroristas y un civil que se encontraba en las inmediaciones fallecidos. Al finalizar el tiroteo se produjeron tres explosiones que acabaron con la vida de las doce personas restantes, incluidos los seis menores. El incidente tuvo un final similar a la última de las detonaciones que se registró el Domingo de Resurrección y en la que la esposa embarazada de Ilham Ibrahim, uno de los «hermanos de sangre» que participaron en la masacre, se inmoló junto a sus dos hijos antes de ser detenida por la Policía.

Poco después de que las autoridades tomaran el control de la vivienda de Kalmunai, en cuyo interior encontraron explosivos, baterías, un generador y un dron, decenas de familias musulmanas de la ciudad abandonaron sus hogares para buscar lugares más seguros. También se estableció un toque de queda indefinido ante la situación de inestabilidad a pesar de la presencia de alrededor de 10.000 efectivos del Ejército que se unieron al cuerpo policial con el fin de localizar a los terroristas, que siguen en paradero desconocido.

Según el presidente del país, Maithripala Sirisena, las autoridades manejan información de la «presencia de 140 personas relacionadas con el EI» que siguen huidas. Hasta el momento, hay alrededor de 94 sospechosos detenidos, incluido el padre de los «hermanos de sangre», un conocido empresario local.

El primer ministro, Ranil Wickremesinghe, afirmó que los terroristas del grupo National Thowheeth Jama’ath (NTJ, Unificaci-ón de las Mezquitas), los presuntos responsables de los atentados junto al EI tenían prevista una segunda oleada de ataques en diferentes puntos de Sri Lanka. Durante las horas previas al tiroteo y a las detonaciones que causaron 16 víctimas se produjeron redadas que confirmaron la información del mandatario.

Una de las viviendas registradas se encuentra ubicada en Sammanthurai, ciudad de mayoría musulmana que está a tres kilómetros de Kalmunai. Allí residía y ejercía de imán el líder de NTJ, Zahran Hashim (Unificación de las Mezquitas), quien se inmoló en el hotel Shangri-La después de encargarse de reclutar al resto de los suicidas.

La Policía confirmó que aquel fue el lugar en el que Hashim, acompañado por otros terroristas, realizó el vídeo en el que mostraron su fidelidad a la causa del EI. El grupo yihaidista internacional lo publicó dos días después del Domingo de Resurrección. En el interior de la vivienda encontraron 150 barras de gelignita –un explosivo gelatinoso–, un uniforme idéntico al que usaron los suicidas en los cuatro hoteles y tres iglesias, una bandera del EI, una furgoneta «sospechosa», bolas de acero para usar como onda expansiva, un dron y un ordenador portátil.

Hasta el momento se han registrado dos dimisiones de altos cargos por la falta de previsión de los atentados de la semana pasada que dejaron 253 víctimas mortales y más de 500 heridos, la mayoría pertenecientes a la comunidad cristiana de Sri Lanka y turistas que se encontraban de vacaciones de Semana Santa.

El secretario del Ministerio de Defensa, Hemasiri Fernando, y el jefe de la Policía, Pujith Jayasundara, han sido los dos únicos altos cargos en asumir su responsabilidad ante el cúmulo de errores previos a los ataques, los cuales indignaron al arzobispo de Colombo, el cardenal Malcolm Ranjith. El líder católico afirmó que se sentía «traicionado» por la falta de previsión del Gobierno ante los constantes avisos de los Servicios de Inteligencia previos. El primer ministro, Ranil Wickremesinghe, pidió disculpas a la comunidad a través de las redes sociales.

Los servicios religiosos públicos siguen prohibidos en Sri Lanka hasta que las autoridades no garanticen la seguridad.