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El error estratégico de Trump en Siria

Analista de la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD)

¿La ofensiva turca puede ser contraproducente para Turquía?

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Depende mucho de lo que los funcionarios turcos, especialmente Erdogan, valoren más las victorias a corto plazo o la estabilidad a largo plazo. El Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Erdogan quiere presentarse con dureza sobre el tema kurdo, y responder a los bombardeos que se han dado desde 2015. Eso, junto con la incapacidad de EE UU para controlar a Erdogan, hace que el ataque sea inevitable (independientemente de que acabe en éxito o no).

¿El Estado Islámico (EI) puede aprovechar esta situación para resurgir?

Desafortunadamente, el EI es el más beneficiado de esta situación. Con el repliegue de las fuerzas estadounidenses, las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) lideradas por los kurdos tienen menos capacidad para proteger las cárceles o repeler los ataques. Sucedió lo mismo en Yemen, donde Al Qaeda fue el más beneficiado de la guerra entre Arabia Saudí e Irán.

¿De dónde viene la animadversión de Turquía contra los kurdos?

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Turquía está obsesionada con combatir la insurgencia kurda que se reavivó en 2015 y que mató a casi 5.000 personas. Siria es el hogar de su aliado, el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), que jugó un papel protagonista en la guerra contra el EI, porque era la fuerza local asociada con EE UU. Ankara advirtió a Washington de que no trabajase con este grupo, y a medida que el conflicto sirio evolucionó, contrarrestar al PKK se convirtió en la prioridad número uno para los turcos, y los demás asuntos quedaron en segundo plano. Pero nada de esto excusa a EE UU de abandonar a sus aliados. Un error estratégico y moral.