El genocidio armenio divide a Europa el día de su centenario

Erdogan obligó ayer a elegir a los líderes europeos. Unos le acompañaron en el homenaje a los caídos en Galípoli. Otros, como Hollande y Putin, viajaron a Ereván

En la capital armenia, Ereván, se celebró un acto conmemorativo de la masacre al que asistieron varios líderes internacionales,
En la capital armenia, Ereván, se celebró un acto conmemorativo de la masacre al que asistieron varios líderes internacionales,

Erdogan obligó ayer a elegir a los líderes europeos. Unos le acompañaron en el homenaje a los caídos en Galípoli. Otros, como Hollande y Putin, viajaron a Ereván

La matanza de un millón y medio de armenios a manos de los turcos otomanos hace cien años fue recordada ayer con dolor y en medio de la tensión aún existente entre las víctimas y Turquía, que a día de hoy se niega a reconocer aquellos trágicos hechos como un «genocidio». En la capital armenia, Ereván, se celebró un acto conmemorativo de la masacre al que asistieron varios líderes internacionales, entre los que se encontraba el presidente francés, Francois Hollande, y el ruso, Vladimir Putin. Ambos depositaron una rosa amarilla en el monumento en memoria a las víctimas, que un siglo después siguen exigiendo el reconocimiento por parte de los verdugos y que se haga justicia. Por su parte, el presidente armenio, Serzh Sarksyan, aseguró que el «reconocimiento del genocidio es el triunfo de la conciencia humana y de la justicia por encima de la intolerencia y el odio», en un discurso pronunciado en la sobria ceremonia del centenario.

La fecha del 24 de abril es simbólica, porque aquel día de 1915 unos 250 intelectuales armenios fueron detenidos por las autoridades otomanas, lo que dio comienzo a la persecución, deportación y asesinato masivo de esta comunidad cristiana. Pero Turquía niega que hubiera una intención declarada de acabar con el pueblo armenio y considera que los fallecidos entre 1915 y 1923 son menos de lo que los propios armenios y los historiadores calculan. Coincidiendo con el centenario, el presidente Recep Tayip Erdogan volvió a defender a sus antepasados, asegurando que éstos jamás llevaron a cabo un genocidio. Aun así, ofreció sus condolencias a esta comunidad y dijo «compartir el dolor de sus hijos y nietos».

Las muestras de solidaridad, así como el envío de un representante del Gobierno turco a la misa celebrada por el Patriarcado Armenio de Estambul por primera vez en cien años, no disiparon la tensión entre Turquía y los armenios, que ha ido in crescendo en las pasadas semanas. Armenia ha acusado a Ankara de querer hacer sombra a los actos del centenario del genocidio, organizando la conmemoración de la batalla de Galípoli también ayer, en lugar de hoy, 25 de abril, fecha en la que dio comienzo. El nuevo «sultán» turco presidió ayer la ceremonia en la que se recordó una de las batallas más sangrientas y cruciales de la I Guerra Mundial entre el Imperio Otomano, respaldado por Alemania, y los aliados, en la penínusla de Galípoli, al oeste de Turquía. Erdogan recibió a varios mandatarios internacionales, forzando a algunos países a elegir a qué acto asistir y qué tipo de representación enviar a la ceremonia de Galípoli y a la de Ereván, que coincidieron este año.

Mientras, Alemania fue el último país que se sumó al reconocimiento oficial del genocidio, después de que lo hiciera el Papa Francisco hace unas dos semanas, desencadenando un efecto dominó. Tanto el Parlamento alemán como el presidente del país pronunciaron la palabra «genocidio», aunque Ankara todavía no ha respondido a esta última afrenta. El Gobierno turco retiró a su embajador ante el Vaticano y en Austria por ese mismo motivo, y dijo que responderá también a las palabras de ayer de Putin y Hollande sobre el genocidio.

«En Turquía ya se han pronunciado palabras, y palabras importantes, pero todavía se esperan otras para que compartir la pena pueda convertirse en compartir un destino», afirmó Hollande, en su discurso en la ceremonia. «Me inclino ante la memoria de las víctimas y vengo aquí a decir a mis amigos armenios que nunca olvidaremos la tragedia por la que han pasado», declaró.Por su parte, Putin mostró su solidaridad con las víctimas y recordó que que cientos de miles de armenios salvaron sus vidas al encontrar refugio en territorio ruso.

Putin y Hollande tratan de rebajar tensiones

El presidente francés, François Hollande, dijo ayer que aún no se ha tomado ninguna decisión sobre la entrega a Rusia de los portahelicópteros Mistral, contrato que Francia suspendió por el conflicto en Ucrania. Hollande y su homólogo ruso, Vladimir Putin, coincidieron ayer en los actos por el 100º aniversario del genocidio armenio y constataron la necesidad de mejorar las relaciones entre Rusia y la UE. «Por desgracia, nuestras relaciones en los últimos tiempos han empeorado considerablemente. Ha caído el intercambio comercial. Esto es lamentable», dijo Putin.