Los últimos de Alepo

Los 40.000 civiles que no han podido ser evacuados sobreviven a temperaturas bajo cero y sólo a base de dátiles a la espera de que un autobús los «salve del infierno»

Rehenes de la dictadura. Varios niños esperan jugando en un parque del este de Alepo a ser desalojados después de que el miércoles, el régimen de sirio se hiciera con el control total de este bastión rebelde, que se había convertido en símbolo de la resistencia opositora a Bachar al Asad
Rehenes de la dictadura. Varios niños esperan jugando en un parque del este de Alepo a ser desalojados después de que el miércoles, el régimen de sirio se hiciera con el control total de este bastión rebelde, que se había convertido en símbolo de la resistencia opositora a Bachar al Asad

Los 40.000 civiles que no han podido ser evacuados sobreviven a temperaturas bajo cero y sólo a base de dátiles a la espera de que un autobús los «salve del infierno»

En todas las guerras, quienes acaban pagando por los delirios bélicos de líderes imperialistas son los civiles, y Alepo se ha convertido en el último ejemplo del drama humanitario de un conflicto armado. En los más de cinco años de guerra siria, familias enteras han tenido que huir de sus hogares, despedirse de sus familiares sin saber si los volverían a ver y huir bien a otra ciudad siria o fuera del país. 4,8 millones de personas se han convertido en refugiadas (2,4 de ellos son niños( y 6,6 millones son desplazados internos. En el este de Alepo, la tragedia se concentra. Tras la victoria de Asad en este feudo hasta el miércoles reble, la población civil sólo desea salir de allí; sin embargo, la evacuación no está siendo sencilla, y tras unas salidas puntuales el jueves, el resto de la población permanece bajo los escombros esperando que un autobús la desplace hasta otro enclave como Idlib, donde la situación humanitaria no es mucho mejor; eso sí, no estarán bajo el yugo de Asad. Al menos, de momento.

La madrugada de ayer, las familias pasaron la noche con temperaturas bajo cero «guareciéndose en bloques de apartamentos bombardeados en el distrito de Al Amiriyah», aseguró a LA RAZÓN, Karim, un voluntario de Sociedad Médica Siria Americana (SAMS, en sus siglas en inglés). «Muchos de ellos llevan sobreviviendo con unos pocos dátiles varios días, sin haber tomado una comida caliente», advirtió el trabajador humanitario. «Hay familias que han tenido que dejar todo lo que tenían; otros han optado por quemar las pertenencias que no han podido traer consigo por temor a que fueran saqueados por tropas gubernamentales y milicias que han recapturado los barrios donde vivían», explicó Karim, dando cuenta del drama de las 40.000 personas que permanecen en el área asediada según fuentes opositoras. Hasta ahora, al menos 8.500 personas abandonaron los cuatro barrios sitiados del este de Alepo, de acuerdo a cifras del Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

«No hay ni leche para bebés, ni ningún elemento necesario para vivir, aquí no queda nada de nada», aseguraba a Efe el médico Mahmud Zaza, que permanece en la zona.

Estos miles de civiles de los barrios asediados de Alepo llevan esperando, algunos desde el jueves, en el barrio de Al Amiriyah, donde se ha establecido el corredor humanitario, a poder ser evacuados tras el acuerdo de alto el fuego alcanzado el miércoles entre Rusia y Turquía, pero que se ha paralizado por violaciones de la tregua por parte de ambos bandos y por una serie de requisitos de las milicias chiíes que apoyan a Asad que no habrían sido cumplidas por los rebeldes, entre ellas, dejar salir a sus milicianos de zonas asediadas por los opositores.

Los que ahora esperan entre el polvo y la metralla dejan atrás un paisaje de desolación, de edificios derrumbados, escombros y paredes agujereadas por las balas. Ahora se enfrentan a un nuevo comienzo y muchos pese a verlo perdido se alegran de que por fin se hayan silenciado las armas en Alepo, que se había convertido en «un infierno»

«Dios nos salve de esta crisis. Sólo nos traído destrucción», exclama Mariam, una anciana de Alepo que vive con uno de sus hijos y su familia como refugiados en Beirut. Otro de sus hijos, Khaled, está aún en Alepo, en uno de los barrios que aún controla la oposición. «Ruego todos los días para que puedan salir sanos y salvos. Mi hijo y su mujer tienen tres niños pequeños. Están muy débiles. Tengo miedo de que puedan enfermar por el frío», lamentó la anciana.

Tras varios intentos fallidos, la oposición y el régimen volvieron a pactar ayer un acuerdo para reanudar las tareas de evacuación para casos humanitarios, combatientes y sus familias. La opositora Agrupación Fastaqim dijo que «se ha logrado un acuerdo para reanudar la operación de evacuación, que es un cambio forzado para cambiar la demografía de Alepo». El pacto contempla la salida de personas de los pueblos de mayoría chií de Fua y Kefraya, controlados por los efectivos gubernamentales y en la provincia vecina de Idlib, y de las localidades de Al Zabadani y Madaya, al noroeste de Damasco y en poder de los rebeldes. Fua y Kefraya están asediados por el Frente de la Conquista del Levante (antiguo Frente Al Nusra, exfilial siria de Al Qaeda) y otras facciones; mientras que Al Zabadani y Madaya están rodeadas por los leales al Gobierno de Damasco. Se espera que el proceso en todas estas ciudades y en Alepo comience hoy de forma simultánea.

«La gente espera que continuemos con la evacuación. Es importante que todas las partes sobre el terreno hagan lo posible para poner fin a este limbo», reflexionó la directora del CICR en Siria, Marianne Gasser, que se encuentra en Alepo.

Pese a haberse alcanzado un pacto todavía hay negociaciones sobre el número de personas que saldrán de Fua y Kefraya: «Nos han pedido que sean 4.000 entre heridos, enfermos, civiles y milicianos, pero todavía hay conversaciones sobre el número», dijo el portavoz de Fastaqim. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos señaló que unos 126 autobuses estaban listos para evacuar a unas 4.000 personas de Fua y Kefraya.

«Escapar de Alepo no significa escapar de la guerra. Después de presenciar la ferocidad de los ataques contra civiles en Alepo, estamos muy preocupados por los miles de desplazados que llegan a Idlib», advirtió el Comité Internacional de Rescate. «Los desplazados internos en Idlib, incluidos los de Daraya, Homs y Mouadamiya, quienes fueron evacuados recientemente por la fuerza, serán el próximo objetivo del Gobierno sirio en su esfuerzo por consolidar el norte», denuncia a LA RAZÓN un activista de la localidad de Seraqib. Por su parte, el presidente Asad dijo en una entrevista reciente que busca «limpiar» la ciudad de Idlib y que Alepo «iba a ser un trampolín muy importante para hacer este movimiento».