Política

El león escocés vuelve a rugir

Los nacionalistas de SNP logran 56 de los 59 escaños en juego en Escocia, donde los laboristas se quedan con un diputado

La celebración de la victoria de Sturgeon
La celebración de la victoria de Sturgeon

Los nacionalistas escoceses, los mismos que hace tan sólo seis meses perdían el referéndum de independencia, se convirtieron ayer en los grandes protagonistas de la jornada electoral, por detrás del triunfo de David Cameron. El SNP de Nicola Sturgeon fue la tercera fuerza por escaños del Reino Unido y cambió, por completo, el mapa al norte de la frontera. Los resultados fueron históricos: obtuvieron 56 de los 59 escaños que la región tiene en la Cámara de los Comunes. En los comicios de 2010 sólo obtuvo seis.

Desde su fundación, en 1934, el SNP nunca había tenido tanto poder en el Parlamento de Londres. «Se han movido las placas tectónicas de la política escocesa, es un resultado sin precedentes», declaró ayer Sturgeon, quien confesó que ni en sus sueños «más salvajes» podría haber imaginado el avance arrollador de su formación.

La denominada «conquista nacionalista de Westminster» abre ahora una etapa difícil para David Cameron. Primero porque los separatistas van a oponerse a los programas de austeridad que el líder «tory» quiere imponer para garantizar la recuperación económica. Segundo, y más importante, porque muchos temen ahora que se ponga en riesgo la unión. Las relaciones entre Londres y Edimburgo ya quedaron muy tocadas tras el plebiscito de secesión de septiembre, en el que un 55% del electorado votó por la unión, tras dos largos años de intensa campaña por parte de ambos bandos.

La líder del SNP y ministra principal escocesa ofreció a Reino Unido «la mano de la amistad» y prometió utilizar su influencia para conseguir cambios «progresistas» que beneficien «a todos». Sturgeon recalcó que no toma los votos recibidos «como votos por la independencia». Sin embargo, quien liderará la estrategia escocesa en la Cámara de los Comunes será su predecesor, Alex Salmond. Y éste ofrece un discurso mucho más radical. De hecho, nada más conocer su victoria como diputado por el distrito de Kirkcaldy & Cowdenbeath –en su día bastión laborista y circunscripción del ex primer ministro Gordon Brown– advirtió de que Cameron no tenía «legitimidad alguna en Escocia». «Va a haber un león rugiendo, un león escocés, y va a rugir con una voz que ningún gobierno de cualquier signo político va a poder ignorar», manifestó el considerado como «Braveheart del Siglo XXI» en Escocia, quien ya consiguió su primer escaño en la Cámara Baja en 1979.

El triunfo aplastante del SNP en su feudo ha significado la práctica aniquilación del resto de partidos en esa autonomía, donde los laboristas han perdido 40 diputados para quedarse con uno, los mismos que tienen ahora conservadores (que se quedan igual) y liberal demócratas, que ayer perdieron diez.

En su primer discurso tras ser reelegido como primer ministro, Cameron tuvo muy en cuenta los históricos resultados de los secesionistas. Se comprometió a «mantener al país unido» y a «gobernar con respeto» haciendo compatible el lema de «una nación, un Reino Unido», con la «implementación lo más rápido posible» de la devolución de poderes a Edimburgo que garantizará a Escocia «el gobierno regional con las transferencias más potentes del mundo». Tras el referéndum de independencia, los tres principales partidos de Westminster, junto con los verdes y los nacionalistas, formaron la llamada Comisión Smith, con el propósito de reparar las fuertes divisiones que había generado la consulta en la sociedad. El pasado mes de noviembre, dicha comisión ya propuso que el gobierno regional debía controlar el impuesto sobre la renta en lo que suponía la mayor transferencia de competencias en la historia del Reino Unido. La medida permitiría a Edimburgo gestionar directamente alrededor de 13.000 millones de libras (18.000 millones de euros). Algunos críticos lo calificaron ya entonces como una secesión «light».

La comisión también propuso dar competencias a la región para modificar la ley en materia electoral a fin de que los jóvenes de 16 y 17 años puedan votar –como ocurrió en el plebiscito–, hacerse cargo del impuesto aeroportuario y también de algunos subsidios estatales. Ahora, el primer ministro deberá llevar a cabo este delicado proceso. Aunque Sturgeon asegura que no buscará otro referéndum mediante su grupo parlamentario en Londres, ha dejado abierta la puerta para incluirlo en el manifiesto del partido para las elecciones regionales del próximo año.

Salmond se sentará en Westminster

- Al parlamento. Después de la abrumadora irrupción de los nacionalistas escoceses, Alex Salmond, quien perdió estrepitosamente en el que hizo su proyecto personal –el referéndum escocés– y posteriormente obligado a dimitir, vuelve ahora a la primera línea política con un escaño en Westminster. En estas elecciones, Salmond renació de sus cenizas de la mano de Sturgeon.