El maltrato a los jóvenes detenidos en Australia linda con la tortura, según la ONU

La ONU remarcó que es necesario conocer a los responsables detrás de estos abusos, incluyendo a los encubridores, para sancionarlos, y asistir a las víctimas.

Vista general del reformatorio Don Dale en Darwin, Territorio del Norte, (Australia)
Vista general del reformatorio Don Dale en Darwin, Territorio del Norte, (Australia)

La ONU remarcó que es necesario conocer a los responsables detrás de estos abusos, incluyendo a los encubridores, para sancionarlos, y asistir a las víctimas.

El maltrato a menores recluidos en un reformatorio juvenil en el Territorio Norte de Australia, destapado por la televisión ABC, linda con la tortura, señaló hoy el relator especial de la ONU contra la Tortura, Juan Méndez.

"Es difícil de juzgar a partir de un vídeo o de la cobertura periodística, pero creo que son incidentes muy preocupantes que podrían equivaler a la tortura o a un trato inhumano degradante y cruel bajo cualquier circunstancia", dijo Méndez a la ABC.

El relator de la ONU hizo referencia a las duras imágenes emitidas por el canal australiano el pasado lunes, donde se exponían las prácticas abusivas realizadas por los guardias del centro Don Dale, en la norteña ciudad de Darwin, con los menores de entre 10 y 17 años internos.

Un adolescente con el cuello atado al respaldo de una silla y la cabeza cubierta por una capucha o el uso de gas lacrimógeno contra menores en sus celdas son algunos de los abusos, según las imágenes difundidas.

Méndez pidió al Gobierno de Australia, que ordenó hace dos días una investigación gubernamental sobre el régimen de detención en el Territorio Norte, los detalles de cómo se investigará estos incidentes ocurridos entre 2010 y 2015.

El relator de la ONU remarcó que es necesario conocer a los responsables detrás de estos abusos, incluyendo a los encubridores, para sancionarlos, y asistir a las víctimas como parte de las obligaciones internacionales que tiene Australia frente a la tortura y el trato inhumano o cruel.

"Los estados son responsables de las violaciones de este tipo, pero si reaccionan adecuadamente, entonces su responsabilidad internacional no se compromete o al menos se mejora", acotó el funcionario de origen argentino.

Por su parte, Amnistía Internacional (AI) exigió hoy al Ejecutivo australiano cambiar sus políticas de detención juvenil, así como la ratificación inmediata del Protocolo Opcional a la Convención contra la Tortura de la ONU (OPCAT, siglas en inglés) para asegurar el control independiente de sus centros de reclusión.

"El colocar capuchas y el uso de sillas de restricción son tácticas notorias que recuerdan los horrores de la Bahía de Guantánamo y constituyen una horrenda violación a la Convención de los Derechos del Niño de la ONU y la Convención contra la Tortura", dijo Champa Patel, representante de AI en Asia Pacífico.

Los aborígenes entre 10 y 17 años de edad representan el 59 % de la población carcelaria en Australia, un país de 23 millones de habitantes, de los cuales unos 450.000 son aborígenes, según datos de AI.

Los aborígenes australianos han sido víctimas de constante maltrato desde la colonización, además de desposeídos de sus tierras y discriminados sistemáticamente.

Incluso durante décadas y en pleno siglo XX sus hijos les fueron arrebatados para ser cuidados por familias o instituciones de blancos en lo que se denominó "la generación robada", que afectó a unos 100.000 menores aborígenes separados de sus familias entre 1910 y 1970. EFE