El régimen iraní pone en marcha su rearme nuclear

Vence el ultimátum y anuncia que superará el límite de uranio enriquecido.

Vence el ultimátum y anuncia que superará el límite de uranio enriquecido.

El Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, en sus siglas en inglés), el histórico acuerdo nuclear con Irán que desde 2015 pretendía ayudar a la república islámica a abrirse al mundo, comenzó a diluirse ayer después de que venciera el ultimátum de diez días anunciado por Teherán. Ahora, comienza un periodo oscuro que recuerda a los tiempos del presidente Mahmud Ahmadineyad, cuando el régimen amenazaba al mundo con conseguir la bomba atómica.

Este ultimátum viene precedido por la presión del presidente Hasan Rohani, quien advirtió a principios de mayo a Europa con romper con algunos de sus compromisos nucleares si no presionaba a EE UU para que rebajara sus sanciones económicas, que ahogan la economía iraní y han devaluado la moneda.

Al vencer la moratoria ayer, Teherán anunció que prevé superar el límite fijado de la reserva de uranio enriquecido establecido en aquel pacto, por el que también se comprometió a exportar sus excedentes de uranio y de agua pesada cuando estos sobrepasaran los 300 kilos y las 130 toneladas, respectivamente, algo que impediría a la república islámica desarrollar la bomba atómica. No obstante, a pesar del fin del ultimátum, Teherán no quiso o no pudo superar ayer, aparentemente, el límite de la reserva de uranio enriquecido.

«Decimos a los estadounidenses que la forma que han elegido es errónea y equivocada, decimos a los europeos que su inacción respecto al acuerdo nuclear es incorrecta, y a ambos les digo que regresen a su compromiso y pacto», dijo el mandatario iraní en la sesión del Gabinete.

«Es conveniente para ustedes, para nosotros, para la región, la ley, las instituciones internacionales y el sistema de la no proliferación, y es la vía más corta de lograr intereses comunes», añadió Rohani, que recomendó a los países europeos ser activos para salvar el pacto. Sin embargo, la vía del diálogo parece más lejana cada día y la ruptura con el acuerdo nuclear deja abierta la puerta a la opción militar. Tanto las autoridades iraníes como EE UU parecen no tener intención de rebajar tensiones y poner fin a la guerra dialéctica que amenaza en escalar a una confrontación directa.

En las calles de Teherán los ánimos también andan agitados. Al grito de «muerte a EE UU», decenas de miles de iraníes desafiaban a Washington y presumían de estar preparados para una eventual acción militar si continúa la retórica de guerra. El conflicto que enfrenta a Washington y el régimen de los ayatolás desde hace más de tres décadas vuelve a estar al rojo vivo. El último episodio de esta escalada de la retórica belicista, tras el ataque a los petroleros y el derribo de un dron, tuvo lugar este miércoles después de que el presidente Donald Trump amenazara a Teherán con una «guerra corta» que llevaría a su destrucción. El ministro de Exteriores iraní, Javad Zarib, reaccionó ayer en un tuit a las palabras del mandatario estadounidense diciendo que esas amenazas de «destrucción» equivalen a un anuncio de «genocidio» y que una «guerra corta» contra su país es simplemente «una fantasía».