Tsipras coloca a un antisemita en otro Gabinete sin mujeres

El presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker (dcha), recibe al primer ministro griego Alexis Tsipras, a su llegada a la reunión del Consejo Europeo sobre la crisis de refugiados en Europa
El presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker (dcha), recibe al primer ministro griego Alexis Tsipras, a su llegada a la reunión del Consejo Europeo sobre la crisis de refugiados en Europa

El actual viceministro de Infraestructuras comparó seguir en el euro con el Holocausto. Tsakalotos se afianza como hombre fuerte en Europa.

La formación del nuevo Gobierno heleno pone de relieve el continuismo y el giro hacia la moderación por la que apostó el primer ministro Alexis Tsipras durante la campaña. Apenas hay cambios respecto a la composición del último Ejecutivo tras la división de Syriza, pero sí dos peculiaridades que han levantado los primeros recelos en el seno del partido: el nombramiento de un antisemita, Dimitris Kammenos, como viceministro de Infraestructuras y Transportes, y la escasa presencia de mujeres. Kammenos, procedente de las filas de su socio de coalición, Griegos Independientes (sin relación de parentesco con Panos Kammenos, líder de esa formación), ha publicado mensajes racistas, más propios de la extrema derecha, en las redes sociales. Uno de sus últimos posts fue una imagen retocada de la entrada del campo de concentración de Auschwitz, donde la frase Arbeit macht frei («El trabajo te hará libre») era sustituida por «Nos quedamos en Europa», un eslogan utilizado en protestas a favor de la permanencia en el euro.

Kammenos también se preguntó en 2014 por qué el grupo neonazi Amanecer Dorado no impidió un «desgraciado desfile gay» en frente del Parlamento. O su defensa de las teorías de la conspiración en las que se cuestiona por qué los judíos no fueron a trabajar el 11-S a las Torres Gemelas. Una retahíla de desvaríos públicos que le han obligado a cerrar su cuenta de Twitter justo después de jurar su cargo, cuando han empezado a circular dichos mensajes. Algunos diputados de Syriza y eurodiputados ya se han revelado contra ese nombramiento y han llegado a pedir su «inmediata destitución». «Siento una profunda vergüenza y lamento que un Gobierno de Izquierda incorpore a miembros como Dimitris (Kammenos), que sistemáticamente hacen comentarios homofóbicos y antisemitas miserables», escribía un parlamentario izquierdista. El viceprimer ministro, Yanis Dragasakis, enfatizaba esa primera contradicción al afirmar que uno de los objetivos es «dejar una huella de izquierda el día en que dejemos el Gobierno». De hecho, Syriza vuelve a obviar esas aparentes incongruencias al reeditar su pacto con Anel, un partido ultraconservador, porque el reto del nuevo gabinete se centra en «aplicar el plan de rescate con justicia y lograr la recuperación de la economía».

En las próximas semanas el Ejecutivo heleno debe elaborar los presupuestos generales de 2016 –tarea encomendada al ministro adjunto de Finanzas, Yorgos Juliarakis– así como aplicar más de 60 leyes pendientes para poder obtener el segundo desembolso del rescate por valor de 3.000 millones de euros. El departamento de Euclides Tsakalotos, que se mantiene al frente de Finanzas pese a sus reticencias, afronta en breve la primera revisión del tercer programa de rescate. En ese marco, otra de las prioridades del nuevo Gobierno, según Tsakalotos, es la recapitalización de los bancos, cuya cuantía dependerá del resultado de las próximas pruebas de resistencia. El objetivo es hacer uso de una cantidad mucho menor a los 25.000 millones de euros reservados en un principio.

La coalición izquierdista-nacionalista echa a caminar tras su reelección con la jura del cargo ayer de 16 ministros, 16 ministros adjuntos y 12 viceministros, en una ceremonia en que la mayoría optó por el juramento civil en lugar del rito religioso. Una «ruptura» con las costumbres que contrasta con la exclusión de la mujer en la composición del gabinete, como ya sucedió en la anterior Legislatura. De los 44 puestos ministeriales, tan sólo siete lo ocupan mujeres. Pero ese debate no tiene cabida en una Grecia golpeada por la crisis económica y sumida en la austeridad. Ahora también afectada por la crisis migratoria. Ése será el primer asunto que tratará Tsipras, que viajó ayer a Bruselas para asistir a la cumbre europea sobre refugiados.