«El Tuerto» redobla su amenaza a Occidente

El líder de «Firmantes con la Sangre» reivindica el ataque a la planta de gas en una huida hacia adelante para imponerse dentro de la red terrorista

Mojtar Belmojtar, «El Tuerto», no ha tardado ni 24 horas en tratar de convertir un sonoro fracaso en una presunta «victoria». El asalto a la planta gasística argelina de In Amenas y la toma de un elevado numero de rehenes, por los que pensaba obtener sustanciosos rescates, se ha convertido en un desastre, en el que ha perdido una de las «sariyas», en las que se divide su «katiba» (unidad de combate) «Moutelamine», medio centenar de terroristas de un total de 300. Además, cinco de los miembros del grupo terrorista han sido capturados con vida por las fuerzas especiales del Ejército argelino que tomaron el complejo al asalto el sábado, según ha informado una fuente de los cuerpos de seguridad de este país. El balance, por tanto, no puede ser más negativo y sus «competidores» islamistas en el «Sahel», en especial el jefe de Al Qaeda para el Magreg Islámico (AQMI), Abdemalek Droukdel, alias «Abu Musad Abdelmadud», cuyas órdenes había desobedecido y ante el que pretendía dar un golpe de fuerza, estará ya preparando su particular venganza, tan propia de los individuos de esta calaña. Droukdel cuenta con el apoyo de Al Qaeda central, cuyo reconocimiento busca Mojtar.

«El Tuerto» emitió ayer un comunicado, en nombre de su grupo escindido de AQMI, «Los firmantes con sangre», en el que reconoce que la finalidad de la acción terrorista era, ante todo, «la toma de rehénes occidentales». Pretendía, tal y como adelantó LA RAZÓN, presentar el ataque a la planta como una respuesta a la intervención francesa en Mali, muy reciente, cuando una acción terrorista de este tipo requiere, según los expertos, de una preparación de varios meses y, probablemente, con algún tipo de complicidad que estaría en el interior de la planta gasística.

Lejos de salir reforzado, Mojtar ha cosechado un tremendo fracaso, que, según las mismas fuentes, no le va salir gratis, en un mundo tan complejo como el del terrorismo islamista, que siempre trata de presentarse como infalible e invencible. Ya se sabe que Al Qaeda no perdona, ni siquiera a los suyos. Por ello, el jefe de los «Los firmantes con la sangre» se esfuerza en el comunicado en tratar de echar la culpa de todo lo ocurrido a las Fuerzas del Orden argelinas, por haberse negado a (lo reconoce, con lo que los otros fines que esgrimía se caen por su propio pie) a negociar con él la libertad de los rehenes. Su fanatismo le lleva a criticar que las unidades militares argelinas impidieran, por la vía de la fuerza, que varios de sus terroristas escaparan a un lugar seguro a bordo de varios todo-terreno, del tipo pick-up. Tan acostumbrado a negociar con países occidentales que, a cambio de la liberación de rehenes, le han pagado sin rechistar sustanciosas cantidades de dinero en ocasiones anteriores, no entiende que alguien se oponga a sus intenciones. Mojtar llega a proclamar que lo que intentaba era proteger la vida de los rehenes (que estarían a estas horas todos vivos si su grupo no hubiera asaltado la planta) y asegura, que tras el primer fracaso de huir del lugar, sus hombres «propusieron el fin de la toma de la planta, a cambio del cese de la intervención militar francesa en Mali y «la liberación de nuestros hermanos detenidos por los cruzados (cristianos). Pero el ejército argelino no respondió a estas demandas legítimas y lanzó el asalto». Incluso, asegura que se les amenazó con la destrucción de toda la planta si no se rendían (algo impensable por su elevado coste) y que el Gobierno argelino ha engañado a Occidente al tratar de presentar a su grupo como «fácil de dominar».

Sobre el objetivo, la planta gasística, reconoce que se escogió tras «recopilar información en diferentes sitios en diferentes regiones. La elección se hizo por la participación de Argelia en la ofensiva de Mali (al dar facilidades a la aviación francesa) dejar el espacio aéreo abierto y el cierre de sus fronteras con Mali». Finalmente, advierte a todos «los musulmanes» que «se mantengan alejados de las sociedades extranjeras, incluidas las de capital francés, para proteger sus vidas, ya que van a realizar más operaciones». Con este mensaje, Mojtar deja claro que está en una clara huida hacia adelante para justificar el resultado de la toma de rehenes y que necesita demostrar su poder en Al Qaeda.