En busca de la ciudad española perdida en Taiwán

Un grupo de arqueólogos taiwaneses y españoles trabajan codo con codo para “resucitar” un asentamiento nacional ubicado en la antigua isla de Formosa

Un documento escrito en taiwanés al que se ha recurrido para datar el documental
Un documento escrito en taiwanés al que se ha recurrido para datar el documental

Un grupo de arqueólogos taiwaneses y españoles trabajan codo con codo para “resucitar” un asentamiento nacional ubicado en la antigua isla de Formosa

A Marco Polo, el famoso mercader veneciano que abrió la conocida ruta de la seda, hay que atribuirle otro mérito importante: relató en cada una de sus aventuras los trayectos trazados, que fueron una ventana a la que asomarse para conocer y descubrir suelo asiático: Indochina, Malasia, Tailandia, Indonesia, Sumatra o Taiwán.

Esta última isla cobra un valor simbólico para España: primero, porque allí se asentó una pequeña parte del imperio español para controlar y contrarrestar el poder holandés en el sur de la isla; segundo, porque ese asentamiento sirvió para “controlar” la ruta marítima comercial entre Fujian (China) y Filipinas (territorio español), fundamental para los intereses de la Corona; y tercero, y más importante, porque ahora, en la actualidad, tanto España como Taiwán trabajan codo con codo para “resucitar” un enclave fundamental tanto para la Historia como para la arqueología.

Un equipo de profesionales españoles se encuentra allí tratando de descubrir la ciudad de San Salvador, actualmente ubicada en Keelung (Quelung), ocupado entre 1626 y 1642. Hasta la fecha se han encontrado seis tumbas y cinco restos humanos aparentemente europeos, lo que confirmarían la presencia del Ejército español en la zona, amén de reliquias que retrotraen a épocas más antiguas todavía. Así, el profesor del Instituto de Antropología de la Universidad Tsing Hua y director del proyecto en cuestión, Tsang Cheng-hwa, enfatiza en el descubrimiento de un pequeño frasco de medicina de porcelana blanca y azul de la Dinastía Qing, un hallazgo sustancialmente relevante para la investigación que se está realizando.

Sin embargo, la investigación va más allá: entre los años 2011 y 2016 ya se llevó a cabo un levantamiento que sacó a la luz una capilla española que fue parte del fuerte de San Salvador. Tras estudiarse, se llegó a la conclusión de que tanto la estructura como los restos óseos descubiertos eran de procedencia europea, según revelaron análisis genéticos. Y no sólo eso: la investigación va más allá; restos como el propio frasco de porcelana, herramientas de huesos y conchas están fechadas en la época del Neolítico, y azulejos de cerámica sitúan la presencia de civilización durante la Edad del Hierro.

A colación de este proyecto nace una ramificación nueva que tiene el mismo objetivo, aunque de una manera diferente: un equipo de Taiwán se encuentra en España para filmar un documental que explique cómo llegaron los primeros predicadores españoles a Formosa (así se conocía a la isla asiática). Así, el embajador y representante de la Oficina Económica y Cultural de Taipei José María Der-li Liu se desplazó el pasado 27 de agosto a Ávila para documentar los movimientos del misionero dominico Juan Cobo.

Cobo fue un hombre que estuvo destinado en Filipinas en el año 1587 y que resultó clave en el puente tendido entre ambas culturas: tras aprender el idioma local en 4 años, el misionero tradujo el libro “Beng Sim Po Cam” (en castellano, “El espejo rico del claro corazón”) en el año 1592 para luego regalárselo a Felipe II unos años después. Ese texto se antoja ahora fundamental en cuanto a la investigación del idioma taiwanés se refiere.

La conexión Taiwán-España está cada vez más asentada, y los últimos movimientos culturales orquestados desde ambos bandos no hacen más que reafirmarlo. Aún no se han materializado, pero con el esfuerzo conjunto de ambos organismos tanto la excavación como el documental llegarán a buen puerto... Tal y como hicieron los misioneros españoles hace casi 400 años.