«En Cuba hay pobres y se reprime a la gente de izquierdas»

Estimado señor eurodiputado Pablo Iglesias:

He tenido oportunidad de leer –ya que vivo en un país democrático en el cual tanto usted como yo podemos (sí, podemos) decir lo que nos plazca– unas declaraciones suyas donde defiende al régimen cubano.

En 2002 y 2003, más de 25.000 cubanos firmaron una demanda ciudadana conocida como «Proyecto Varela», en la cual se piden los derechos y las libertades básicas de las que gozan los ciudadanos en los países democráticos y la convocatoria de un referéndum para aprobar una ley electoral más justa, ya que actualmente en Cuba sólo hay un candidato por escaño que es, lógicamente, afín al régimen.

Muchos firmantes y gestores de este proyecto fueron represaliados. Cuarenta y dos de ellos fueron encarcelados y condenados de forma injusta, y muchos fueron forzados al exilio en 2010. Esta represión fue el desencadenante de la conocida como «Primavera cubana».

Actualmente en Cuba siguen sin cumplirse dichas demandas, la más mínima disidencia con el régimen es duramente castigada, los opositores siguen siendo oprimidos, obligan a sus vecinos a participar en los llamados «actos de repudio», que a menudo terminan con agresiones físicas. No es posible asociarse, no es posible publicar nada que no esté acorde con el régimen y mucho menos constituir un partido político.

El régimen, en un afán más sucesorio que transitorio, emprende hoy falsas reformas económicas (a las que Oswaldo Payá llamó «cambio-fraude») para perpetuar los privilegios de los que pretenden pasar del comunismo salvaje al capitalismo salvaje, donde los pobres (sí, en Cuba hay pobres tan pobres que no tienen el derecho a decir que son pobres) serán aún más pobres y los ricos (los miembros del PCC) los únicos ricos.

La otrora «potencia médica que el régimen enarbolaba es hoy un país tercermundista, donde enfermedades como el cólera han aparecido, producto de la ineficacia del régimen, que sólo es eficaz en la represión, y que, además, exporta miles de médicos a otros países, dejando muchas zonas de la isla en precariedad asistencial profesional y también material. La educación en Cuba no es más que un proceso de adoctrinamiento. Alguien puede afirmar que son épocas pasadas, pero la represión sigue, cada vez más extendida, y la pregunta es, ¿cómo van a solucionar los problemas los mismos que los crearon y siguen gobernado desde 1959? Habitualmente achacaban los problemas a «rezagos del pasado» y al «régimen burgués» anterior. Pues bien, ellos son ahora el pasado y también, los nuevos burgueses.

La comparación con otras zonas desfavorecidas del mundo parte de un argumento falso, sólo hay que ver los índices oficiales de la ONU de desarrollo humano en Cuba en 1958, superiores a los de la propia España. No obstante hay que aclarar que en Cuba hay dictadura no desde 1959, sino desde 1952, y por eso muchos cubanos participaron en esa revolución, que fue inmediatamente traicionada por los que hoy siguen gobernando.

El manido recurso al enemigo externo (Estados Unidos ) ya no es creíble. Hoy por hoy, el primer socio comercial de Cuba, en alimentos y medicinas y otros productos, son los propios Estados Unidos. El embargo, ni es el problema ni es la solución. El resto del mundo no tiene embargo a Cuba y los cubanos no pueden comerciar libremente con nadie. El embargo real y efectivo es el de la libertades al que el régimen tiene sometido al pueblo

Desde el Movimiento Cristiano de Liberación no buscamos venganzas ni nos mueve el rencor. Trabajamos por un país reconciliado, donde quepamos todos los cubanos de dentro y de fuera, donde tengan cabida todas las opciones políticas (le recuerdo que en Cuba también hay gente de izquierda reprimida), donde lo positivo que se haya conseguido se mantenga, donde no existan interferencias extranjeras, donde al diferente no se le llame «gusano». Dicho de otra manera, donde tengamos una democracia (aunque sea imperfecta) como la que gozamos en España.

No es el ánimo de esta misiva buscar una polémica sin más, sino con corrección aclarar algunos temas en los que parece estar usted muy informado.

Recuerdo que hace unos años, en un debate televisivo con su compañero Juan Carlos Monedero, tocaron estos y otros temas y, tal como dije entonces, la verdadera prueba de que empezaría a llegar la democracia sería el día en que los cubanos pudiéramos debatir libremente en una televisión cubana.

Para terminar, estimado Sr. Iglesias, en un artículo suyo llega usted a decir que el Movimiento Cristiano de Liberación está «haciendo una campaña contra Cuba». En primer lugar, usted confunde a Cuba con la dictadura cubana. Cuba es mucho más que eso y la mayoría de los cubanos no queremos eso. En segundo lugar, ¡cómo puede usted considerar que es una campaña contra «Cuba» que los familiares, amigos y compañeros de Oswaldo Payá y Harold Cepero pidamos que se esclarezcan unas muertes que incluso el régimen cubano no ha sido capaz de explicar!

Hace usted un ejercicio macabro (ponerse en lugar del supuesto verdugo) al alegar que «si hubieran sido muertes provocadas el régimen también hubiera eliminado a los testigos». Es un ejercicio peligroso usar la lógica del verdugo y las tiranías no tienen presunción de inocencia.

Como dijo Oswaldo Payá en su discurso de aceptación del premio Sajarov 2002 del Parlamento Europeo al que usted pertenece ahora: «Las dictaduras no son de izquierdas o derechas, sólo son dictaduras». El pasado año, el Parlamento Europeo aprobó incluir una enmienda en el informe sobre los derechos humanos en la que se pedía una investigación independiente de la muerte de Oswaldo Payá. Este año volveremos a pedir apoyo para esa investigación. En caso de que se lleve a votación dicha petición, ¿cuál sería su voto?

Atentamente, deseándole lo mejor en su ejercicio como eurodiputado, se despide de usted.