Entre la UE y la ultraderecha

Los musulmanes defienden el control de fronteras, pero se sienten amenazados por el UKIP

Mohamad Islam, de 26 años, miembro de la Mezquita Central de esta ciudad británica
Mohamad Islam, de 26 años, miembro de la Mezquita Central de esta ciudad británica

Los musulmanes defienden el control de fronteras, pero se sienten amenazados por el UKIP

Es contradictorio, pero en la multicultural ciudad de Birmingham en West Midlands, la inmigración está siendo clave para el debate del Brexit. Ambas campañas han prometido que este asunto se controlará muchísimo más a partir del 23-J. Entre los argumentos del «no» a la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea (UE), en las calles de Birmingham se escucha que estas Navidades la cadena Tesco quitó la decoración navideña de uno de sus supermercados para no molestar a sus principales clientes asiáticos en uno de los barrios de mayoría musulmana. También molesta a algunos partidarios del «Beleave» que, desde 2014, en Birmingham haya más nacimientos de musulmanes que de cristianos. Pero, ¿qué piensa la propia comunidad musulmana británica sobre seguir dentro de la UE? Para este 5% de la población total el control migratorio es fundamental, pero ante los ataques a su religión, muchos musulmanes se decantarán por el «Remain».

En la Mezquita Central de Birmingham aseguran que, a pesar de ser Ramadán, el debate sobre el Brexit se ha colado entre otras cuestiones más trascendentales. «Nunca antes había vivido algo así. Es el referéndum más importante de la historia del país y la elección más difícil», indica a LA RAZÓN Mohamad Islam, de 26 años, «nacido y criado en Birmingham». Le molesta el hincapié que hace Farage en el extremismo islámico y los ataques a los musulmanes para justificar la salida del país de la UE. «Seguro que es un buen padre y marido, pero me da miedo que, si gana el Brexit él se convierta en el próximo ‘premier’ en los siguientes comicios», explica Islam, quien suele sentirse más identificado con las ideas del laborismo. «Me molesta que Farage haya insistido en debatir sobre el burka en lugar de otras cuestiones como la economía que preocupan de verdad a la población y, no nos engañemos, yo también quiero que se controle la inmigración, pero Reino Unido ya tiene un buen servicio de fronteras y privilegios en este sentido». Para Islam, pase lo que pase el 23-J, seguirá habiendo problemas: «Este referéndum consiste en analizar cuál es el mal menor» y para él, al final, «quedarse en la UE significará menos problemas a la sociedad británica». Además, si sale el Brexit, «la ultraderecha se sentirá más poderosa».

Saba Butt ha recibido algunas llamadas amenazadoras y desagradables últimamente. Está cansada de que se estigmatice a toda la comunidad musulmana por la mala interpretación de unos pocos «malos musulmanes». «Todo cambió después del 11-S», asevera, «la sociedad británica, ayudada por los medios de comunicación, comenzó a vernos como una amenaza desde entonces». Butt está cansada de tener que condenar públicamente cada atentado yihadista. «¿Pero quién en el mundo va a estar a favor de un ataque así?». Aún no sabe qué votará porque le irrita que las campañas se hayan basado en el miedo y en exagerar las consecuencias. A ella le gustaría que el tema de la inmigración se controlara más, como en Australia, «pero he echado de menos datos reales y hechos». Como quedó demostrado tras el asesinato la semana pasada de la diputada laborista Jo Cox a manos de un patriota y seguidor del nazismo, existen decenas de grupos con esta ideología en Reino Unido y su amenaza se ha subestimado por parte de las autoridades británicas. Los musulmanes han sido el objetivo de muchos de sus ataques y su avance preocupa en la comunidad. «Más que miedo tengo una gran preocupación», reconoce Makhdoom Ahmad Chishti. El ahora presidente de Sufitrust llegó a Birmingham en 1967 desde Pakistán y aquí echó raíces. Ahmad Chishti cree que la ultraderecha es un movimiento que está en toda la UE. En línea con Butt, expone que, tras los atentados del 11-S y cada vez que hay un ataque, las connotaciones negativas contra los musulmanes se vuelven la tónica general. A él no le gustaría salir de la UE porque sólo significaría un mayor aislamiento para Reino Unido y «mayores problemas para los asiáticos británicos cada vez que quisiéramos viajar al resto de países europeos, con más cacheos y restricciones».

En cuanto a la cuestión migratoria dice que «aquí siempre va a hacer falta mano de obra, por tanto no es un argumento válido irse de Europa». En cuanto al alto nivel de crispación de la campaña, él es optimista, pues espera que «impere la diversidad y el respeto sobre el odio». Eso sí, «en cuanto al voto por salir de la UE o no, en las calles se respira el empate técnico».