Política

Encuestas.

Estados Unidos: La reconquista de los republicanos

Los conservadores podrían arrebatar a los demócratas sus feudos de Nueva Inglaterra en las elecciones de mitad de mandato. Los partidos se disputan el voto de los empresarios

¿EN EL OCASO? Obama entra en el Despacho Oval por los jardines de la Casa Blanca
¿EN EL OCASO? Obama entra en el Despacho Oval por los jardines de la Casa Blancalarazon

Los conservadores podrían arrebatar a los demócratas sus feudos de Nueva Inglaterra en las elecciones de mitad de mandato. Los partidos se disputan el voto de los empresarios

Maine, Massachusetts, New Hampshire, Vermont, Rhode Island y Connecticut se consideran bastiones demócratas. Tradicionalmente, los candidatos republicanos sólo acuden a estos Estados para recaudar dinero. Sin embargo, las cosas pueden cambiar en las elecciones legislativas del 4 de noviembre. Sobre todo porque son muchos los norteamericanos que están cansados de la Presidencia de Barack Obama. En este contexto, los republicanos podrían sacar en esta ocasión el máximo partido de los conocidos como votantes «republicanos de Nueva Inglaterra», que son aquellos electores fiscalmente conservadores y socialmente liberales.

«En estos momentos, hay dos cosas que marcan la tónica general entre la opinión pública», destaca el presidente de Global Strategy Group, Jefrey Pollock. «La primera cuestión es que el 75% de los estadounidenses está en contra del trabajo desempeñado en el Congreso. Sólo el 12% lo aprueba. La segunda cuestión es el bajo índice de aprobación del presidente. El 53% está en contra. Sólo lo apoya el 42%. Es uno de los peores datos. Peor es aún cuando se pregunta a la gente por asuntos que les importa. Ahí los números del presidente empeoran. «A esto hay que añadir que en las elecciones del Congreso, el partido en el poder en una Presidencia de dos mandatos suele perder unos 20, 25 o 30 escaños en la Cámara de Representantes», recuerda el analista Jefrey Pollock.

Miedo a otra recesión

El senador conservador Scott Brown, que se presenta en esta ocasión por el Estado de New Hampshire, le puede otorgar al Partido Republicano uno de los seis asientos que necesita para recuperar el Senado. Ya dio la sorpresa cuando le quitó a los demócratas en Massachusetts el sillón que había pertenecido durante décadas a la familia Kennedy. En estas elecciones, podría ganar a la senadora demócrata Jeanne Shaheen. Los conservadores carecen de escaños en la Cámara de Representantes de los Estados de la zona de Nueva Inglaterra. En cambio, este año tendrían asegurados al menos seis asientos en dicha Cámara, sumando los que obtendrían en Maine, Massachusetts, Connecticut y New Hampshire.

Además, las encuestas en las elecciones a gobernador también parecen estar del lado de los conservadores. De estos seis Estados, sólo el de Maine tiene al frente un conservador. Si los sondeos coinciden con la decisión final del electorado, el próximo gobernador en Massachusetts será republicano. Mientras, en Connecticut se augura una dura pelea electoral hasta la madrugada debido a lo ajustado de las encuestas.

En esta carrera, los republicanos se han centrado en hacer campaña para el pequeño y mediano empresario, como la reducción de impuestos, dejando de lado los temas sociales. Para ganar en esta zona del país, los candidatos deben ser socialmente liberales y fiscalmente conservadores. En este sentido, el candidato a gobernador en Massachusetts, el republicano Charlie Baker, respalda los derechos de los gays y lesbianas y el derecho al aborto.

Más allá de estas legislativas, hay quien piensa en la carrera por la Casa Blanca en 2016. El gran candidato republicano podría ser el ex gobernador de Florida Jeb Bush, hermano del ex presidente George W. Bush. Un hijo de Jeb dijo ayer en una entrevista que «es más que probable que esté pensando en dar un paso adelante». Esta enrevesada respuesta significa en política un «sí» en firme. Por ello, si Hillary Clinton decide presentarse como candidata demócrata, podría repetirse dentro de dos años una batalla presidencial con el sello Bush-Clinton.