Internacional

Putin quiere celebrar el fin de la invasión el Día de la Victoria contra los nazis, el 9 de mayo

Lavrov amenaza con una tercera guerra mundial destructiva y atómica en respuesta a las sanciones de EE UU y la UE

Desfile militar en la Plaza Roja el 9 de mayo, el Día de la Victoria de 2016
Desfile militar en la Plaza Roja el 9 de mayo, el Día de la Victoria de 2016 FOTO: Alexander Zemlianichenko AP

La guerra en Ucrania ha disparado en Rusia una multitud de rumores y teorías. Entre ellas, la versión de que, al igual que comenzaron los combates en la madrugada del 23 al 24 de febrero (día festivo en Rusia que celebra el papel del defensor de la patria), el fin de la campaña podría hacerse coincidir con el Día de la Victoria contra el ejército nazi y el final de la Segunda Guerra Mundial, que en Rusia es la verdadera fiesta nacional y que se celebra el 9 de mayo. Esto permitiría al jefe del Kremlin, Vladimir Putin, presentarse como un héroe nacional que protege al pueblo eslavo.

Hecatombe atómica, Tercera Guerra Mundial o destrucción nuclear son términos que creíamos enterrados en el recuerdo de los años ochenta, cuando parecía que el futuro del mundo pendía del hilo que conectaba a Washington con el Moscú soviético. Los que nos habíamos acostumbrado a vivir en paz llevamos semanas escuchando de nuevo la terrible amenaza y ayer, el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, quiso recordar al mundo que ese peligro sigue latente.

En una entrevista a Al Yazira, Lavrov aseguró que el presidente de EE UU, Joe Biden, sabe que la única alternativa a las sanciones a Rusia es una tercera guerra mundial. Cuando se cumple una semana desde el comienzo de la invasión rusa de Ucrania, el gigante euroasiático ve cómo los boicots y castigos a su economía empiezan a hacer mella en la vida de sus habitantes, superando las peores previsiones temidas por el Kremlin. Lavrov no ocultó ayer las consecuencias que están teniendo las mismas lanzando esta dura advertencia al presidente norteamericano, recordando que una tercera guerra mundial sería «una guerra nuclear devastadora».

A pesar de sus declaraciones apocalípticas, Lavrov afirmó que su país estaba «listo» para afrontar las sanciones impuestas, tanto por EE UU como por la UE como reacción a la invasión de Ucrania, pero que no esperaba que en ellas incluyeran a los intelectuales, artistas, atletas y periodistas de su país. Asimismo, Lavrov recordó que «Rusia tiene muchos amigos y no puede ser aislada», en referencia a Bielorrusia, China y todos aquellos países que no han impuesto medidas de sanción a Moscú. En la entrevista, Lavrov reiteró que los motivos que han llevado al conflicto militar con Ucrania se deben a la negativa de los países occidentales de atender las demandas rusas sobre la reordenación de la seguridad en Europa, que han tenido como consecuencia la intervención rusa, que tiene como objetivo desarmar a Ucrania.

«No podemos permitir la presencia de armas ofensivas en Ucrania que amenacen nuestra seguridad», apostilló Lavrov, a la vez que insistía en la falta de legitimidad del Gobierno ucraniano, destacando que las autoridades de Kiev deben ser elegidas por el pueblo y que la dirección de esta república debe representar y respetar a todas las nacionalidades que viven en su territorio.

En relación a las negociaciones de paz con Ucrania, que prevén continuar esta tarde para intentar llegar a un acuerdo que frene la guerra, el ministro recordó que Rusia siempre ha mostrado su disposición para celebrar esa segunda ronda de negociaciones, aunque estas se están dilatando, más «por órdenes estadounidenses» que por el deseo de Moscú. Lavrov descartó cualquier conversación o negociación por la península de Crimea, anexionada por Rusia en 2014, recordando que es Rusia.

Por su parte, el presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, también se manifestó sobre el riesgo de una tercera guerra mundial debido a las sanciones de Occidente. Para Lukashenko, las sanciones contra los sectores del gas y el petróleo rusos y la desconexión del sistema SWIFT son «peores que la guerra» y «empujan a Rusia a una tercera guerra mundial». «Por lo tanto, aquí debemos ser moderados para no meternos en problemas. Porque la guerra nuclear lo es todo», aseguró el presidente bielorruso.