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Putin rechaza una movilización general en Rusia pese a las presiones de su entorno tras la ofensiva de Ucrania

“En estos momentos no, está fuera de la conversación”, ha manifestado el portavoz de la Presidencia rusa, Dimitri Peskov. ,

La reciente victoria ucraniana en el este del país ha sacado a primer plano el tema de una amplia movilización en Rusia y reavivado las polémicas al respecto. “Una operación militar puede ser detenida en cualquier momento. La guerra no se puede detener, termina con la victoria o con la derrota. Me refiero a que estamos en guerra y no tenemos derecho a perderla”, declaró hoy el líder de los comunistas rusos, Guennadi Ziugánov. Por ello, defendió que “es necesaria una movilización total del país”.

Guerra de Ucrania
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“En mi opinión, la operación especial en Ucrania y el Donbás se ha convertido en una guerra durante los últimos dos meses”, ha dicho. “Esta guerra ha sido declarada contra nosotros por Estados Unidos, Europa y la OTAN”, ha argüido.

“Llevaron a Ucrania toda la suciedad, armas y mercenarios. Están intentando dar un vuelco a favor de los nazis”, ha señalado. “Ni una sola persona normal en nuestro país puede estar de acuerdo con el curso de los acontecimientos”, ha puntualizado.

En este sentido, Ziuganov ha resaltado que “toda guerra requiere una respuesta”, según un comunicado publicado por el partido en su página web. “Ante todo, se necesita una movilización máxima de fuerzas y recursos”, ha zanjado.

Esa opinión es compartida por muchos expertos y blogueros militares rusos: el líder chechén, Ramzán Kadírov, criticó los errores cometidos en el campo de batalla y se mostró dispuesto a enviar a 10.000 hombres al frente.

“No soy un estratega como en el Ministerio de Defensa. Pero se cometieron errores. Creo que ellos sacarán conclusiones”, dijo en su canal de Telegram.

Añadió que “si hoy o mañana no se introducen cambios en la estrategia de la operación militar especial”, tendrá que “contactar con los dirigentes del ministerio y del país para aclarar la situación”.

El líder crimeo, Serguéi Axiónov, el gran beneficiado de la anexión de la península ucraniana de Crimea, tampoco se mordió la lengua: “Gracias a Dios que el Ministerio de Defensa comenzó, por fin, a lanzar ataques contra la infraestructura (ucraniana). Esperemos que, de una vez por todas, todo esto tenga un carácter más firme”, comentó a la prensa después de que los misiles rusos comenzaran a martillear Járkov.

También el vicepresidente de la Duma Estatal, Mijail Sheremet, se había pronunciado a favor de esta movilización general.

Los prorrusos destacaron que las fuerzas ucranianas en Járkov eran ocho veces mayores que las rusas.

Sin embargo, el Kremlin ha descartado planes para una movilización general: “En estos momentos no, está fuera de la conversación”, ha manifestado el portavoz de la Presidencia rusa, Dimitri Peskov, según ha informado la agencia rusa de noticias Interfax.

Según la prensa, el presidente ruso, Vladímir Putin, considera que la mayoría de los rusos no está dispuesta a enviar a sus hijos a combatir en Ucrania.

Fuertes críticas

Al igual que ocurriera en abril pasado con el repliegue de las afueras de Kiev, el Ministerio de Defensa ruso argumentó que decidió retirar sus fuerzas de varias localidades de la región de Járkov con el fin de reagruparlas y reforzar sus posiciones en el Donbás.

Las explicaciones cayeron en saco roto. Primero, porque la retirada coincide con la exitosa contraofensiva del Ejército ucraniano en el sur y norte del país, apoyada por los sistemas de misiles occidentales. Y segundo, porque el Ejército ruso no ha logrado apenas ninguna victoria en el campo de batalla desde que tomara Lisichansk y se hiciera con el control de la región de Lugansk a principios de julio.

El retirado oficial ruso Ígor Guirkin, que lideró bajo el alias de “Strelkov” la sublevación armada prorrusa en el Donbás en 2014, utilizó el canal de Telegram para denunciar lo que llamó “gran derrota” del Ejército ruso en el flanco noreste.

“El enemigo ya ha ganado la batalla por la iniciativa. Ahora se trata de no permitir al Ejército ucraniano que rodee y destruya gran cantidad de nuestras fuerzas”, dijo Guirkin, que incluso hizo un paralelismo con la derrota en la Guerra ruso-japonesa de 1905, uno de los detonantes de la posterior caída del imperio zarista.

También colgó un vídeo del secretario general del partido del Kremlin, Andréi Turchak, en la ciudad de Kupiansk, uno de los bastiones estratégicos cedidos por el Ejército ruso en Járkov, donde promovía la campaña “Rusia aquí para siempre”.

Partidario de la movilización general de la población para destruir el Estado ucraniano, criticó que, mientras el Ejército ruso combate en el país vecino, los moscovitas celebraran el sábado y domingo el 875 aniversario de la fundación de la ciudad con conciertos y fuegos artificiales.

Guirkin, que no ha dudado en llamar “negligente” al ministro de Defensa, Serguéi Shoigu, ya no cuelga desde hace semanas sus populares vídeos sobre la marcha de la guerra en Youtube, en lo que muchos interpretan como un acto de censura oficial.

En las redes sociales blogueros como Maxim Fomin pidieron directamente una purga entre los oficiales que comandan las operaciones en el país vecino.

Mientras, el experto militar Yuri Podoliaka arremetió contra aquellos que le pidan que se crea a pies juntillas los partes de Defensa y que la retirada de Járkov es en realidad un “astuto plan” y no una derrota en toda regla, especialmente en Izium, localidad clave para la ofensiva contra Donetsk.

Criticó especialmente tanto que Rusia abandone a la población de esos territorios ocupados como que el Ejército entregue al enemigo combustible y equipos militares.

También se sumó a las críticos el conocido comandante prorruso del batallón Vostok de la república popular de Donetsk, Alexandr Jodakovski, quien criticó la mala gestión de los recursos humanos a disposición del Ejército ruso.

Los más conocidos propagandistas rusos también se apuntaron a la moda de criticar a los generales rusos por entregar territorios sin pegar un solo tiro.

“Muchos altos cargos con uniforme son dignos de despido con deshonor y parte ellos, de condena de cárcel o incluso fusilamiento”, afirmó en canal de Telegram Vladímir Soloviov, presentador estrella de programas política de la televisión pública.

Soloviov, desde hace años uno de los abanderados de la campaña de odio contra todo lo ucraniano en la televisión, incluso se mostró dispuesto a “dar nombres”.

Mientras, la directora del canal RT, Margarita Simonián, pasó de mostrarse convencida de que Rusia ganará la guerra a asegurar que no quiere ser presa de la histeria por las malas noticias del frente y a mostrarse nostálgica sobre cuando rusos y ucranianos celebraban juntos el Día de la Victoria durante la Unión Soviética.

Los que no cambiaron de opinión son las decenas de diputados municipales rusos que han firmado ya una petición de dimisión contra Putin por lanzar la “operación militar especial” en Ucrania.

Garantías de seguridad para Ucrania

En tanto, la Presidencia ucraniana presentó hoy un proyecto de recomendaciones sobre garantías de seguridad para Ucrania con la participación de Occidente, que suponen más armas para Ucrania y más sanciones contra Rusia.

“Necesitamos una fuerza militar lo suficientemente fuerte como para (...) causar un daño irreparable al agresor. Las garantías de seguridad tienen como objetivo ayudarnos a crear tal poder”, afirmó el jefe de gabinete de la Presidencia ucraniana, Andriy Yermak.

El funcionario ucraniano, que presentó la propuesta junto al exsecretario general de la OTAN y antiguo primer ministro de Dinamarca Anders Fogh Rasmussen, señaló que este proyecto no busca sustituir el ingreso de su país en la Alianza Atlántica, sino que es un medio para garantizar su seguridad hasta que ocurra la adhesión.

Moscú reaccionó inmediatamente al proyecto ucraniano: el diputado ruso Leonid Slutski, presidente del comité de Asuntos Internacionales de la Duma (Cámara baja), señaló que esta propuesta está dirigida “a incrementar la confrontación con Rusia en vez de resolver la actual situación”.

“No se trata de ningún tipo de garantías de seguridad sino de un pacto para implicar a los países de la OTAN y sus aliados en el conflicto de Ucrania”, dijo.