Internacional

Evo Morales pelea para salir reelegido en la primera vuelta

Carlos Mesa, el único candidato opositor que pone en aprietos al presidente, no se fía de la transparencia del recuento electoral

En el barrio de las brujas en la Paz, junto a la Catedral hay mayor actividad. Fetos de llamas y de sapos que se intercambian para enterrarse. Es hora de pedir por el cambio o por la permanecía. Los bolivianos se encuentran atrapados o bendecidos entre dos mundos, dos limbos: Sus raíces ancestrales o avanzar. Ayer los andinos acudieron a votar en una jornada electoral en la que decidieron si prolongan hasta 2025 el mandato de Evo Morales, en el poder desde hace más de 13 años, u optan por cambiar a su primer presidente indígena de izquierdas. Morales partía como favorito por un estrecho margen frente a su principal rival, Carlos Mesa. Las historias tan largas no tienen un final feliz pero como dicen los aimaras «a veces la madre tierra te bendice».

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Morales sale fortalecido por sus logros económicos y sociales pero también salpicado por escándalos de corrupción y acusaciones de tomar una deriva autoritaria. A diferencia de las tres últimas elecciones desde 2006, esta vez no tiene asegurada la victoria en la primera vuelta. Tras votar en su reducto cocalero del Chapare, el mandatario expresó su «confianza». «Acabo de sufragar, como me corresponde, y aprovecho esta oportunidad para convocar al pueblo boliviano a participar en esta fiesta democrática», agregó.

Mesa es el único candidato de los ocho aspirantes opositores a la Presidencia que puede hacer tropezar al mandatario. Un sector de la oposición ha llamado a los votantes a ejercer un «voto castigo» contra Morales. El partido de centro Comunidad Ciudadana (CC) de Mesa se reunió el sábado con observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) para plantear sus dudas sobre la transparencia de la votación, acusando de parcialidad al Tribunal Electoral.

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Asimismo Mesa denunció que hay en Bolivia “un partido que controla a todos los órganos del Estado incluyendo el electoral” y que “no tiene entre sus principios el respeto a las reglas de la democracia”.

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Los buenos datos económicos juegan a favor del ex líder cocalero. No obstante, hay analistas como Michael Shifter, del grupo de expertos Diálogo Interamericano, que advierten de que el modelo esta tocando a su fin. “El modelo económico boliviano [basado en la explotación de materias primas], que ha funcionado durante años, ya no es sostenible”, advierte.

Morales también ha empezado a desconectar de su principal base electoral, los indígenas. Los incendios de agosto que devastaron un área casi del tamaño de Suiza provocaron la indignación de los suyos que le acusan de haber sacrificado la Pachamama (La Madre Tierra en quechua). Le acusan de extender la frontera agrícola y aumentar la producción de carne destinada a China. Activistas ambientales están desafiando una ley reciente que autoriza un aumento de 5 a 20 hectáreas en la deforestación. No es la primera vez que Morales enfrenta a los suyos. Sin embargo el sacrificio del Amazonas podría ser una ofensa difícil del superar. Este descontento podría dar un vuelco.