Paliza brutal de los grupos chavistas a diez diputados

Fueron atacados con piedras, tubos de metal y perdigones. A Julio Borges, jefe de la oposición en el Parlamento, le partieron el tabique nasal

Borges, antes de la agresión junto a otros diputados opositores ante el Consejo Electoral
Borges, antes de la agresión junto a otros diputados opositores ante el Consejo Electoral

Fueron atacados con piedras, tubos de metal y perdigones. A Julio Borges, jefe de la oposición en el Parlamento, le partieron el tabique nasal.

La violencia volvió a protagonizar otra jornada de protestas ayer en Caracas para pedir el referéndum revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro. Un grupo de diputados opositores sorprendió con su presencia en la sede del Consejo Nacional Electoral (CNE) para exigir que se definan los puntos de validación de las más de 1,3 millones de firmas recogidas en la calle.

El Gobierno había militarizado Caracas ante el anuncio de un grupo de estudiantes universitarios que pretendía llegar al CNE para exigir el revocatorio. Cerró al menos cinco estaciones del metro y varios accesos de la Universidad Central de Venezuela. Pero no previó la acción de los parlamentarios, que llegaron por la mañana a las oficinas del organismo que debe desatascar el proceso del referéndum.

Más de 45 diputados estuvieron mediando durante media hora con la Guardia Nacional Bolivariana a las puertas del CNE para que les permitiera el acceso después de haber sido autorizados, pero los colectivos armados –una especia de guerrilla urbana espoleada por el Gobierno– comenzaron a atacar con perdigones, piedras, cascos y tubos a los presentes ante la pasividad de los cuerpos de Seguridad del Estado. La Guardia Nacional se había dedicado previamente a repeler a los diputados de la sede del CNE con bombas lacrimógenas, gas pimienta y empujones. En ese momento, los colectivos armados aprovecharon para perseguir a los parlamentarios hasta que agarraron al jefe de la fracción opositora dentro del Parlamento y líder del partido Primero Justicia, Julio Borges. Le partieron la nariz con un tubo de metal. Al diputado Alfonso Marquina le pegaron con un bate en el cuerpo, y al asistente parlamentario Francisco León le rompieron la boca con un puñetazo. Tomás Guanipa, parlamentario opositor, dijo que diez diputados fueron heridos en el ataque de los llamados colectivos chavistas.

Una vez que buscó resguardo dentro de la Asamblea Nacional, Borges habló con los periodistas: «No te escondas detrás de Miraflores, Maduro. Venezuela quiere cambio. Me pueden golpear a mí, pero a nuestro pueblo lo golpean todos los días en las colas por comida. ¡Ya basta!», aseguró.

El diputado dijo que los golpes le fortalecen y que el país no quiere sangre. Precisó que fueron atacados por orden del general Favio Zavarce y de la presidenta del CNE, Tibisay Lucena. Para Borges, la paz del país está en el revocatorio y por ello insistirá en que se respete el derecho de los ciudadanos que promueven la consulta a lo largo de este año.

El opositor ya resultó atacado hace tres años dentro de la Asamblea Nacional. Él y la entonces diputada opositora María Corina Machado recibieron golpes de parlamentarios oficialistas. Las imágenes con los rostros magullados y ensangrentados de ambos dieron la vuelta al mundo. Desde entonces Borges ha seguido en el punto de mira del Gobierno por sus duras críticas y Machado ha sido inhabilitada para ocupar cargos públicos.

Esta situación es «prácticamente una penitencia de todos los días», lamentó ayer Henry Ramos Allup, presidente del Legislativo, quien acusó al Gobierno chavista de no reprimir a los criminales, pero sí a quienes promueven la democracia. «Qué vergüenza de Guardia Nacional defendiendo al hampa. Esos oficiales están marcados. Déjense de tontería. Se han convertido en un asco que no defiende los derechos de un pueblo sino de un Gobierno corrupto», aseveró Ramos Allup.

Por su parte, el gobernador del Estado de Miranda, Henrique Capriles, mencionó en su cuenta de Twitter a Ernesto Samper, presidente de Unasur, que es la instancia que está promoviendo el diálogo entre la oposición y el oficialismo y del que son mediadores los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Manuel Torrijos y Leonel Fernández. Con su tuit en el que aparece la foto de Borges con la cara ensangrentada, Capriles envió un toque de atención a Samper, cuya cercanía con el chavismo ha sido criticada en muchas ocasiones. Dentro del Parlamento, tanto los diputados antichavistas como el jefe del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela rechazaron la violencia de la que fueron objeto los parlamentarios. Al cierre de esta edición, la Policía Nacional Bolivariana repelía con bombas lacrimógenas una manifestación de estudiantes en la Universidad Central de Venezuela, mientras en Pétare, un barrio pobre de Caracas, se producían nuevos saqueos de la población.

La Justicia prohíbe difundir las imágenes de los linchamientos

El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ha dictado una sentencia en la que prohíbe a los medios digitales difundir las imágenes o vídeos de los linchamientos públicos que van en aumento en las calles del país. La decisión afecta a dos portales digitales específicamente: «La Patilla» y «Caraota digital». Pero a la vez sienta un precedente para los demás medios de comunicación. Para el abogado constitucionalista José Vicente Haro, la sentencia tiene un carácter inconstitucional. «Los linchamientos son un delito: nadie puede hacer justicia por sus propias manos, pero es inconstitucional que se prohíba informar sobre ello. Los linchamientos son la máxima demostración de un Estado y un Gobierno fallido que ha generado un estado de impunidad hacia la delincuencia», precisó.

Aumentan los saqueos por falta de comida

Venezuela se enfrenta a diario a un promedio de 19 protestas en medio de un clima de conflictividad en ascenso por la escasez de alimentos y la demanda de servicios básicos, según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social. Éste ha contabilizado 2.779 manifestaciones en el país en los primeros cinco meses del año, destacando que las protestas son «muy masivas» y «espontáneas». El Observatorio alertó también de que hasta mayo se han documentado «146 saqueos y 108 intentos de saqueo», que consideró como «una forma de protesta violenta» y anticipó más tensión por la respuesta del Gobierno.