Guerra abierta en la familia Le Pen

Marine Le Pen, líder del ultraderechista Frente Nacional (FN), junto a su padre Jean-Marie Le Pen.
Marine Le Pen, líder del ultraderechista Frente Nacional (FN), junto a su padre Jean-Marie Le Pen.

La actual presidenta del Frente Nacional veta a su padre, fundador del partido ultra, como candidato a las elecciones regionales para evitar «un suicidio político».

Guerra abierta en la familia Le Pen. «Las cámaras de gas alemanas son un pequeño detalle de la historia». Estas controvertidas palabras, repetidas hace sólo unos días por el fundador del Frente Nacional (FN), podrían costarle caras a Jean Marie Le Pen. Marine, su hija, y actual presidenta del partido ultraderechista francés, emitió ayer un duro comunicado en el que anunciaba la convocatoria de un comité ejecutivo extraordinario para el 17 de abril. En él se tomarán medidas contra el presidente de honor y fundador del partido en 1972, del que asegura ha entrado en una «espiral de suicidio político». «Con profunda tristeza me veo obligada a reunir un consejo ejecutivo con el fin de tomar contra él las medidas destinadas a proteger de la mejor manera los intereses políticos del Frente Nacional», explica.

Desde que su padre, de 86 años, le cedió el testigo al frente de la formación ultra, Marine Le Pen se ha esforzado por moderar el partido y desterrar el rancio discurso fascistoide de su progenitor, un antiguo paracaidista de la guerra de Argelia. Este cambio de imagen ha contribuido al imparable ascenso electoral del FN en las sucesivas citas en las urnas. El 17,8% de votos en la primera vuelta de las presidenciales de 2012, los once alcaldes en las municipales de marzo de 2014, el ser por primera vez el partido más votado en las europeas de mayo, los dos senadores elegidos en septiembre y el 25% en la primera ronda de las recientes departamentales son éxitos personales de la nueva líder.

La gota que ha colmado el vaso de la paciencia de Marine Le Pen ha sido una reciente entrevista de su padre al diario de extrema derecha «Rivarol» en la que el patriarca vuelve a alabar la figura del mariscal Petain al frente de la Francia ocupada por los nazis y arremete contra el primer ministro, Manuel Valls, por su origen español. «Estamos dirigidos por inmigrantes», clama Jean Marie Le Pen para descalificar al dirigente socialista nacido en Barcelona y nacionalizado francés a los veinte años. «Su condición de presidente de honor no le autoriza a secuestrar al Frente Nacional con provocaciones groseras cuyo único objetivo es molestarme y que, por desgracia, suponen un duro golpe a todo el movimiento, a sus dirigentes, sus candidatos, sus afiliados y sus electores», asegura Marine Le Pen sin clemencia alguna hacia su padre y padrino político.

Por el momento, ha confirmado que acabará con su intención de ser candidato en las elecciones regionales de diciembre en Provenza Alpes Costa Azul (PACA), tradicional feudo electoral del FN.

Mientras, el partido cierra filas con su líder y se distancia de su fundador. A través de su cuenta de Twitter, el «número dos» del Frente Nacional, Florian Philippot, alude a una «ruptura total y definitiva» entre padre e hija. Mucho más contundente se ha mostrado el diputado de la Asamblea Nacional Gilbert Collard, que estima que el fundador del partido de ultraderecha «debería entrar en el museo de cera». Con la vista puesta en las presidenciales de 2017, cuando, según los sondeos, pasará a la segunda vuelta, Marine Le Pen busca deshacerse de todo lastre que le impida convertirse en el nuevo árbitro de la política francesa.