Hillary Clinton, una luchadora nata

Imagen de archivo del ex presidente Bill Clinton (C) su hija Chelsea (I) escuchan a la senadora y candidata presidencial, Hillary Rodham Clinton en un mitin en abril de 2007
Imagen de archivo del ex presidente Bill Clinton (C) su hija Chelsea (I) escuchan a la senadora y candidata presidencial, Hillary Rodham Clinton en un mitin en abril de 2007

HILLARY RODHAM CLINTON, “Hillary Clinton”, exsecretaria de Estado del Gobierno de los Estados Unidos con la Administración de Barack Obama, ex senadora por Nueva York y esposa del ex presidente estadounidense Bill Clinton, nació el 26 de octubre de 1947 en Chicago (Illinois).

La futura primera dama nació en un hogar de religión metodista, hija de Dorothy y Hugh Rodham, un pequeño industrial textil.

Tras acabar sus estudios de grado en el Wellesley College, ingresó en la Escuela de Derecho de la Universidad de Yale en 1970, donde conoció al entonces estudiante Bill Clinton con quien se casó en 1975 en el estado natal de su marido, Arkansas.

Notable abogado, en 1991 fue designada una de las mejores letradas del país por el “National Law Journal”. Durante esa etapa fue firme defensora de las libertades individuales de mujeres y niños y perteneció al Fondo de Defensa de la Infancia.

La decisión de entrar en política tomada por Bill Clinton, convirtió a Hillary en su más firme aliada, tanto en la derrota, cuando no logró ser elegido congresista, como en la victoria, primero como gobernador de Arkansas (1978-1980 y 1982-1990) y después como presidente de Estados Unidos (1992-2000).

Desde su llegada a la Casa Blanca imprimió un nuevo aire a su papel como primera dama compaginando sus tareas de esposa y madre con las de una líder moderna y comprometida.

Su gran oportunidad llegó en 1994 cuando su marido, el presidente Clinton, le encargó un programa de reforma de la seguridad social, que recibió la férrea oposición republicana y que finalmente no consiguió llevar a buen puerto, lo que supuso un duro golpe para ella.

Los éxitos políticos de la administración Clinton se vieron ensombrecidos por los escándalos de índole personal aireados para desprestigiar al presidente Clinton, entre ellos el caso Whitewater y el que tuvo protagonista a Monica Lewinsky una becaria de la Casa Blanca que mantuvo una relación con Bill Clinton que casi le cuesta la presidencia.

A pesar de las infidelidades, Hillary mostró firmeza y apoyó a su esposo en pleno escándalo Lewinsky convertida en su gran valedora y su principal activo político. Esta mezcla de fidelidad y de sacrificio le hicieron ganarse el respeto y la admiración de los estadounidenses.

Al término de la presidencia de su marido, apostó por continuar en política y el 7 de noviembre de 2000 fue elegida senadora por Nueva York. Ese día, Hillary se convirtió además en la primera esposa de un presidente elegida para un cargo público y en la primer mujer senadora de ese estado, al ser respaldada por 3,3 millones de neoyorquinos (55 %) frente a 2,6 millones (43%) del republicano, Rick Lazio.

Su eficacia política y notable popularidad le permitieron ser reelegida senadora el 7 de noviembre de 2006, con el 67 por ciento de los votos frente al republicano John Spencer.

Poco después, el 20 de enero de 2007, anunció su candidatura a las elecciones a la nominación como candidata demócrata en las elecciones del 4 de noviembre de 2008. Tras una ventajosa carrera entre los aspirantes demócratas, el 3 de junio de 2008 perdió frente al entonces candidato Barack Obama.

Con la victoria de Obama en las presidenciales de noviembre, fue propuesta como nueva secretaria de Estado. Su candidatura fue finalmente aceptada el 21 de enero de 2009 por el Senado.

Clinton basó los ejes de su política en la necesidad de construir un mundo con “más socios y menos adversarios” y expresó su interés en colaborar con Rusia y China y de tender la mano a viejos aliados como Europa, India, Japón y Corea del Sur. Además destacó que EE.UU. no puede resolver por si solo los problemas más acuciantes del planeta, pero insistió en que “el resto del mundo tampoco puede solucionarlos sin América”.

El asunto más espinoso durante su gestión fue el asalto al consulado estadounidense en Bengasi perpetrado en septiembre de 2012 en el que murieron el embajador, Chris Stevens, y otros tres estadounidenses, en represalia por un vídeo realizado supuestamente en EEUU y considerado ofensivo contra el islam.

Posteriores informaciones en el sentido de que el ataque pudo ser planeado y que se trató de un ataque terrorista levantaron dudas sobre la seguridad en el consulado y provocaron la dimisión de varios funcionarios y una investigación del Comité de Relaciones Exteriores del Senado ante quien fue llamada a declarar la exsecretaria de Estado.

Su declaración tuvo lugar el 23 de enero de 2013 y en la misma defendió airadamente la respuesta del Gobierno al ataque al consulado en Bengasi.

Su primer libro de memorias es “Living history” (Historia viva: memorias), publicado en 2004, al que siguió “Hard choices” (Decisiones difíciles) que apareció en 2014 y que fue considerado como su pistoletazo de salida para posicionarse como candidata a la nominación demócrata en las presidenciales de 2016.

Respecto a la publicación en varios medios de comunicación, relativa a que la exsecretaria de Estado habría utilizado entre 2009 y 2013 su cuenta privada de correo electrónico para sus comunicaciones oficiales cuando estuvo en el Gobierno, en marzo de 2015 Clinton afirmó que consideró “conveniente” usar una cuenta privada porque se lo permitió el Departamento de Estado y le pareció “más fácil”.

Además, matizó que en su mayoría estaban grabados en el registro oficial del sistema público.

Bill y Hillary Clinton son padres de una hija, Chelsea, nacida en 1980.

EFE