Un misil ruso derribó el vuelo MH17

La investigación del Gobierno holandés asegura que se lanzó desde el este de Ucrania, pero no señala al culpable

Rusia vuelve a estar en el punto de mira. La investigación holandesa sobre el derribo del avión de Malaysia Airlines MH17, en el que murieron casi 300 personas, ha determinado que fue un misil ruso el que partió por completo la aeronave en pleno vuelo. Quién está detrás del disparo de dicho misil no ha sido confirmado por la Junta de Seguridad Holandesa, aunque la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la UE ya han exigido que los responsables sean juzgados.

Vuelve a la memoria la tragedia que conmovió al mundo el verano del año pasado. El 17 de julio, un Boeing 777 cubría la ruta Amsterdam-Kuala Lumpur, cuando a su paso por el este de Ucrania fue derribado por un misil. Aunque el avión volaba a una altura que se consideraba segura, en esa zona se había detectado presencia militar rusa. Había un conflicto armado, tras la anexión ilegal de Crimea por parte de Moscú y el apoyo del Kremlin a los rebeldes prorrusos. Un pulso de Putin hacia la Unión Europea que tensó las relaciones y llevó a los Veintiocho a responder con sanciones económicas contra Rusia.

Ahora se confirma que el misil era de origen ruso, concretamente un Buk. Las cajas negras han determinado que no hay otra explicación posible a la tragedia del MH17. Ha sido posible después de encontrar fragmentos y rastros de pintura en los cuerpos de los pilotos. Los que viajaban en cabina murieron de forma inmediata porque el misil explotó justo delante de la misma, a la izquierda. El resto del pasaje, en el que se encontraban 80 niños, murió después de que el avión se fragmentara instantes después. La falta de oxígeno acabó con la vida de todas las personas que viajaban a bordo. Pero la investigación, en la que han colaborado siete países, no ha ido más allá al determinar quién lo lanzó, y Rusia y Ucrania volvieron a enzarzarse ayer en una escalada de acusaciones. Para Kiev está claro que ese tipo de misiles sólo pueden ser utilizados por «militares profesionales rusos». A su juicio, los rebeldes no son más que un grupo «de borrachos». Desde Moscú, el viceministro de Exteriores ruso, Sergei Riabkov, consideró que la investigación ha llevado a una conclusión parcial, que podría esconder detrás alguna directriz política. Denunció que los intentos de Rusia para lograr una «investigación objetiva» han sido en vano. Con respecto al vuelo en zonas en conflicto, el informe de las autoridades holandesas también es concluyente. Algo no funciona cuando un espacio aéreo no se cierra si hay un conflicto armado. Los países son los únicos competentes en la decisión de cerrar parte o totalmente su espacio aéreo. En este caso, Kiev tendría que haberlo cerrado. Entre el 14 y el 17 de julio, sobrevolaron la zona 61 operadores de 32 países y sólo el mismo día en el que se derribó el avión lo cruzaron 160 vuelos. Y rara vez se cierra un espacio aéreo por un motivo bélico. Lo más recurrente es que se prohiba volar a ciertas alturas, para evitar precisamente lo que ocurrió en Ucrania. Sin embargo, la tragedia del MH17 demostró que no es suficiente una prohibición por alturas. «Por tanto, la Junta de Seguridad Holandesa considera extremadamente importante que las partes implicadas en aviación intercambien más información sobre zonas de conflicto y potenciales amenazas a la aviación civil», señaló en un comunicado.

En el momento de la tragedia, Eurocontrol reconocía necesario que los expertos en temas de defensa y militar compartan información con los organismos civiles para proceder al cierre de los espacios aéreos si se pone en peligro la seguridad de los ciudadanos.

Las claves

- Un proyectil 9N314M, con el que se equipan los misiles BUK rusos, explotó junto a la cabina del MH17. Los tripulantes murieron de inmediato y después se partió el avión.

- El disparo se hizo desde un área de 320 km2 en torno a la ciudad de Snezhnoye, en zona prorrusa, según testigos. Los restos se dispersaron en 50 km2. Murieron 298 personas.