Internacional

Hugo Carvajal, el guardián de los secretos de Chávez

-Hugo Carvajal sabe secretos. Muchos. Él mismo se ha enorgullecido de ello en reiteradas ocasiones. A comienzos de abril, de hecho, afirmó una vez más estar al tanto de «las redes de narcotráfico del alto gobierno», de «los testaferros de los dirigentes del PSUV –el partido oficial– y sus activos en el extranjero», de «los grupos terroristas que hacen vida en Venezuela y los financiados por el régimen en toda América», de «la presencia cubana en las instituciones del Estado, sobre todo en la Fuerza Armada». Incluso, las razones del divorcio de Hugo Chávez de Marisabel Rodríguez, su última esposa, o las órdenes de Nicolás Maduro de instalar un sistema de tortura para presos políticos en las cárceles de Venezuela.

Es lógico. El «Pollo» Carvajal (como es conocido en el país) manejó los servicios de inteligencia del chavismo durante más de una década, y era además uno de los hombres más cercanos al propio Hugo Chávez. Era una relación forjada en los cuarteles, desde que fue su alumno en la Academia Militar hasta que lo siguió en la intentona golpista de 1992.

«La gente que le habla al oído al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se cuenta con los dedos de las manos. Y de ese grupo selecto, uno de los más cercanos, leales y a quien más confianza le tiene es al general Hugo Armando Carvajal Barrios», publicó la revista «Semana» de Colombia en 2008 sobre el militar que entonces era el nexo entre el Gobierno chavista y las actividades de narcotráfico de las FARC, y cuya labor incluía facilitar protección y documentos a guerrilleros. El Departamento de Estado de Estados Unidos lo sancionó por ello hace una década.

Cuando se inauguró la «Quinta república», Hugo Carvajal comenzó a medrar en despachos clave. En 2002 fue nombrado jefe de investigaciones de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) –luego Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), organismo que después dirigió hasta 2012. En 2004 fue asignado también a la Disip, la policía política que derivó a Servicio Bolivariano de Inteligencia, el temido Sebin.

Cuando Chávez lo sacó del cargo clave de los secretos del Estado lo nombró viceministro del Sistema Integrado de Investigación Penal, y director nacional de la Oficina Nacional Contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo. Maduro lo llevó de nuevo a lo más alto de la DGCIM en 2013.

Durante todos esos años, no solo fue señalado por sus relaciones con la guerrilla sino incluso de haberse convertido en socio de narcos, como Walid Makled quien así lo afirmó en 2011. La DEA, la agencia antinarcóticos de EE UU, comenzó a investigarlo por convertir al país «en un centro global de tráfico de cocaína y lavado de dinero». En 2014 el caso condujo a un impasse con Países Bajos que terminó con Maduro recibiendo «al héroe» Carvajal en Caracas.

Al año siguiente fue electo diputado por el PSUV, aunque el chavismo dejó la Asamblea Nacional dominada por opositores en 2016. Carvajal entonces dejó de tener vida pública y cambió su nombre legal a Hugo Peck, supuestamente para cobrar una herencia.

Resurgió en 2017 como crítico de Maduro y afirmando que estaba dispuesto a ir a EEUU a probar su inocencia.