Política

Irak se desliza hacia la guerra civil

Los soldados chiíes del clérigo Muqtada al Sadr sacan músculo militar en un desfile en Bagdad. La movilización contra el avance yihadista suní evoca los peores episodios de la lucha sectaria. Mientras, los terroristas del EIIL toman un puesto fronterizo con Siria y acarician su califato

«BRIGADAS DE PAZ». Los milicianos levantan sus armas y corean en contra del EIIL, ayer en Ciudad Sadr, Bagdad
«BRIGADAS DE PAZ». Los milicianos levantan sus armas y corean en contra del EIIL, ayer en Ciudad Sadr, Bagdad

Los soldados chiíes del clérigo Muqtada al Sadr sacan músculo militar en un desfile en Bagdad. La movilización contra el avance yihadista suní evoca los peores episodios de la lucha sectaria

Los yihadistas del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) mantienen el asedio en torno a Bagdad. Se libran combates en los alrededores de Baquba, a sólo 60 kilómetros de la capital. Eso ha llevado al Gobierno iraquí a exhortar a los civiles a tomar las armas. El llamamiento ha sido secundado por varios de los principales líderes chiíes, como Muqtada al Sadr.

El poderoso clérigo Muqtada retiró a sus milicias de las calles iraquíes en 2011. El Ejército del Mahdi, cuyo solo nombre intimidaba, tuvo un papel destacado en la violencia sectaria que se desató en el país tras la invasión estadounidense, en 2003. Ejecuciones, secuestros, torturas... Los milicianos leales a Al Sadr acumularon todo tipo de acusaciones a sus espaldas. Retiradas las tropas estadounidenses, Muqtada suspendió las actividades de la milicia, que ya apenas podía controlar a los elementos descontrolados que operaban en su nombre. Pero las milicias sadristas reaparecieron ayer por todo lo alto. En un desfile repleto de parafernalia militar y religiosa, miles de combatientes fieles al clérigo radical mostraron su poderío y su compromiso con la defensa de la capital y de los lugares sagrados chiíes, como los santuarios de Kerbala y Nayaf, templos que los yihadistas del EIIL han amenazado con tomar en los próximos días desde sus posiciones en el norte. Por esto, los seguidores de Muqtada al Sadr realizaron una demostración de fuerza en su bastión de Ciudad Sadr, en el este de Bagdad, con un desfile paramilitar en el que participaron miles de combatientes. En el desfile no sólo hubo jóvenes llamados a filas, sino que también estuvieron presentes jeques tribales, clérigos y diputados del llamado Bloque de los Libres, leal a la Corriente Al Sadr. De hecho, esa alianza fue la segunda fuerza más votada en las legislativas de abril pasado, al lograr 28 escaños.

Respondían así a su llamamiento para formar las irónicamente llamadas «brigadas de paz», creadas para proteger los lugares sagrados de su comunidad en Irak. Los presentes corearon consignas contra el regreso de la ocupación extranjera y de una injerencia internacional en los asuntos del país. Una clara alusión a los planes de Estados Unidos (su gran enemigo) de intervenir militarmente en Irak, pese a que sea en defensa del Gobierno del primer ministro, el controvertido Nuri al Maliki.

También hacían así referencia a otros países de la región, como Arabia Saudí, que responsabilizó a Al Maliki de promover el odio sectario. Emiratos Árabes Unidos, firme aliado de Riad, llegó a convocar hace sólo tres días a su embajador en Irak en protesta por la «continuación de las políticas excluyentes y sectarias contra al pueblo iraquí» de Al Maliki. El Gobierno emiratí señaló en un comunicado que las políticas de Al Maliki «han contribuido a un aumento de la tensión política y al deterioro de la seguridad». Sin embargo, al mismo tiempo, criticó también a los yihadistas del EIIL, cuyo levantamiento y el de sus aliados «ha llevado al derramamiento de la sangre de iraquíes inocentes». El clérigo Al Sadr es uno de los principales críticos del primer ministro chií Al Maliki, al que ha llegado a acusar de «establecer una dictadura», pero la semana pasada le tendió la mano para formar brigadas para defender los santuarios de esta rama del islam.

El avance del EIIL en el norte

En el norte, los yihadistas del EIIL avanzan cada día en su objetivo de unir las zonas bajo su control en Irak y Siria. Tras hacerse fuertes en la provincia occidental de Al Anbar ya desde el pasado mes de enero, los milicianos extremistas consiguieron ayer su ansiada meta de tomar el control del estratégico puesto fronterizo de Al Qaem. La importancia de la conquista estriba en que los acerca aún más a sus feudos en el este de Siria, donde también han realizado grandes progresos en los últimos días. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) ha alertado de que el sueño de los radicales de conectar por carretera sus bastiones en ambos países está cerca de hacerse realidad. En un comunicado, esta ONG informó ayer de que la facción de Al Qaeda de EIIL se había hecho con las localidades de Al Muhasan, Al Bulil y Al Bo Amr, ubicadas en la provincia siria de Deir al Zur, por lo que avisó de que, si prosiguen su avance, conseguirán conectar las zonas bajo su control a ambos lados de la frontera.

En el lado sirio de la frontera está la ciudad de Al Bukamal. Por ahora el EIIL no ha conseguido dominar esa localidad, ya que en ella continúan presentes los miembros del Frente al Nusra, la filial «oficial» de Al Qaeda en Siria. En la última semana ambos grupos radicales han mantenido duras refriegas por controlar la zona, en la que las tropas del Ejército del presidente sirio, Bachar al Asad, tienen una presencia menguante. También en la ciudad de Ramadi, en la misma provincia de Al Anbar, según la televisión estatal iraquí, al menos 15 insurgentes murieron en combates con el Ejército iraquí, que pese a todo, sigue muy lejos de poder reafirmar su dominio en esta provincia de mayoría suní. Según los cálculos de la Inteligencia, el EIIL cuenta con más de 10.000 milicianos y cientos de millones de dólares en fondos y equipamiento militar, de ahí que pueda ir avanzando posiciones frente a unas Fuerzas Gubernamentales cada día más debilitadas. No obstante, el portavoz del Ejército iraquí, Qasem Ata, informó ayer en Bagdad de que los militares han matado en las últimas horas a un centenar de insurgentes en Saladino y en la localidad de Tel Afar, en Nínive.

Y mientras, ayer, los kurdos iraquíes completaron su segunda venta de un millón de barriles de petróleo exportado a través del puerto turco de Ceyhan, algo que, por otra parte, rechaza el Gobierno de Nuri al Maliki. «Estamos orgullosos de este hito, que ha sido conseguido pese a casi tres semanas de intimidación e interferencias desde Bagdad contra los propietarios del buque y contra los compradores internacionales», señalaron desde el ministerio kurdo de Recursos Naturales.