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Italia aprueba el «biotestamento» de la muerte asistida

Los enfermos terminales podrán ordenar que no se les mantenga con vida artificialmente

Los enfermos terminales podrán ordenar que no se les mantenga con vida artificialmente.

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Italia por fin aprobó ayer el «biotestamento», ley que regula la muerte asistida para enfermos terminales, y que desde hace tiempo demandaba la sociedad transalpina. El caso del DJ italiano Fabiano Antoniani, que en marzo puso fin a su vida en Zúrich a través de la eutanasia, supuso un punto de inflexión, no sólo para la opinión pública, sino también para sus políticos. Tras ocho meses de tensiones entre el Partido Democrático (PD) de Matteo Renzi y centristas y apelaciones a la vida por parte de la derecha, el «biotestamento» se convirtió ayer en ley con 180 votos a favor, 71 en contra y seis abstenciones.

El texto se centra en el consentimiento explícito de un paciente de expresar su voluntad de interrumpir el tratamiento si está en fase terminal (por ejemplo, la alimentación o hidratación para evitar más sufrimiento) a través de los «DAT» (documentos que permitirían a un fiduciario, previamente designado por el paciente, recoger sus últimas voluntades). Cualquier mayor de edad, en plena capacidad de entendimiento podrá dejar especificado cómo quiere ser tratado en un caso terminal, y este deseo es vinculante tanto para los médicos como para la familia, que no tendrán ninguna responsabilidad penal por su muerte. El enfermo deberá firmar las disposiciones ante notario y podrá revisarlas.

A pesar de la aprobación de controvertido texto, no son pocas las dudas que se plantean acerca de la nueva ley. Según el periódico «Avvenire», la primera cuestión sería la disyuntiva del Estado y el personal sanitario de determinar si el paciente se encuentra en estado irreversible o no. Otro apunte que ha generado controversia es que en ningún momento se prohíbe de forma explícita la eutanasia en Italia. Lo que lleva a pensar a algunos detractores que deja una puerta abierta para futuras interpretaciones. Asimismo, según recoge el periódico, la ley obliga a cualquier hospital público o privado a adaptarse a las nuevas reglas, pero resulta complicado pensar que un hospital de inspiración católica las siga.

Por tanto, la polémica promete ser larga. Ayer, tras la votación, el líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, se mostró crítico con la decisión, que tacha de «eutanasia enmascarada», y los representantes del PD y la Liga Norte se acusaron de oportunismo político. Tampoco se hicieron esperar las palabras del Papa Francisco, que, pese a la división de la Iglesia italiana, dejó claro que el Vaticano no se opone a la nueva ley. «Evitar la obstinación terapéutica no es eutanasia», declaró.