La Guerra Fría de Putin en el Caribe

Las acusaciones de EE UU sobre la injerencia del Kremlin para que Maduro no abandonase el país han puesto una vez más el foco en Rusia y Cuba, dos aliados históricos del chavismo. Pero, ¿cuál es el precio para favorecer la transición?

Protesta en Cuba contra Estados Unidos y su presidente, Donald Trump, ayer en el Día del Trabajo
Protesta en Cuba contra Estados Unidos y su presidente, Donald Trump, ayer en el Día del Trabajo

Las acusaciones de EE UU sobre la injerencia del Kremlin para que Maduro no abandonase el país han puesto una vez más el foco en Rusia y Cuba, dos aliados históricos del chavismo. Pero, ¿cuál es el precio para favorecer la transición?

La crisis venezolana se juega en diferentes tableros internacionales. Los hasta ahora aliados del régimen de Maduro, Rusia y Cuba, se mueven entre la resistencia y la disposición a negociar con EE UU la salida del dictador siempre que se tengan en cuenta sus intereses. Pero, ¿cuál es el precio de entregar al líder chavista?

Cuba: la amenaza del aislamiento

«Venezuela está siendo objeto de influencia tanto por parte del presidente Trump como de Putin, esto ya se ha reconocido públicamente por ambos bandos». Ésta es la conclusión a la que Rafael Calduch, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, ha llegado viendo los últimos acontecimientos en el país. «A pesar de esto», añade, «no le daría mucha credibilidad a las acusaciones por parte de Pompeo sobre la injerencia cubana y rusa en la huida de Maduro». Como comenta Calduch, es obvio que a Maduro se le pasó por la cabeza dejar el poder, «con salida a Cuba o sin ella son conscientes de que ya no controlan parte importante de las instituciones», asegura Calduch. Respecto a Cuba, ya existía entre ambos gobiernos una importante alianza, y la ayuda por parte del país castrista se debe sin duda al miedo a un aislamiento internacional en el caso de que Venezuela termine siendo gobernada por un presidente proamericano y proeuropeo. El catedrático explica que «la situación cubana podría empeorar e incluso a la larga podría producirse la caída del propio régimen cubano». La injerencia rusa, sin embargo, «es mucho más importante a nivel internacional, es diferente. Mientras Cuba da asesoramiento y despliegue operativo, Rusia supone más bien un apoyo económico y de asesoramiento diplomático».

Una mina de oro para la economía rusa

Por su parte, Ernesto Pascual, profesor de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Oberta de Cataluña, hace el siguiente análisis: «Venezuela ya es desde hace años el campo de batalla entre EE UU y Rusia». «Se trata de un lugar geoestratégico por dos razones:por su riqueza en general de la que se beneficia Rusia, pero que se ve mermada por las sanciones estadounidenses al régimen chavista, y, en segundo lugar, por la lucha ideológica». En esta línea, el profesor recalca que «internacionalmente Rusia tiene un interés económico muy fuerte y es quien realmente está apoyando más a Maduro y permitiendo en cierta medida la sostenibilidad del poder, pero pone en duda que frenasen la huida de Maduro. «La idea que se planteó ayer de si Rusia y Cuba intervinieron para que el dictador no abandonara el país es demasiado especulativa». En cuanto a Cuba, el interés sería diferente. «El problema cubano es diferente en muchos aspectos tanto social como políticamente», añade Pascual. A pesar de todo esto, y de la evidente injerencia, insiste en que «la calle está dividida. La salida de Maduro no implica el fin del régimen». Habremos de seguir observando la actitud de Maduro en los próximos días. «El líder chavista no puede relajarse demasiado y dejarse ver débil por la oposición, pero tampoco puede echarse encima y detener [o algo peor] tanto a Guaidó como a López». Una de las pistas sobre el camino que puede tomar este levantamiento para este analista es el hecho de que «Guaidó sigue dando pasos y el régimen no impide estos movimientos. Probablemente sabe que en cierta medida todo esto tiene una parte de provocación que buscaría esa detención que justifique una intervención americana», culmina Pascual. «Es el gran dilema de Maduro actualmente».

EE UU-Rusia: el escollo es garantizar la deuda

«Estados Unidos y Rusia componen el principal eje de fuerza en Venezuela», analiza para LA RAZON la eurodiputada Beatriz Becerra. Bajo esta premisa, Becerra considera que la revuelta cívico-militar que se inició el martes en Venezuela y que tiene como objetivo la salida del poder de Nicolás Maduro no se podía haber producido sin un entendimiento previo entre Trump y Putin. Para esta eurodiputada liberal especializada en los asuntos venezolanos el movimiento se truncó el martes por una «cuestión operativa e incluso prosaica: la definición de los detalles del pago de la deuda». Rusia no dejará caer a Maduro si no tiene garantizado la recuperación de los créditos concedidos al régimen chavista. Cuba por su parte también estaría ejerciendo «una resistencia feroz». Pero, añade Becerra, en la práctica «La Habana está sufriendo más por la descomposición del gobierno bolivariano y por las duras sanciones aplicadas por la Administración Trump». En este tablero de ajedrez en el que se está jugando la libertad de Venezuela también existe una figura principal: Diosdado Cabello. Becerra apunta al «número dos» de Maduro como el gran escollo para derrocar a Maduro. Al parecer el presidente de la Asamblea Constituyente se niega a entregarse. Maduro puede negociar su salida –probablemente temporal– a Cuba pero Cabello –pieza principal del Cártel de los Soles– podría quedar fuera del proceso de amnistía ofrecido por la oposición con lo que tendría que responder a las numerosas causas penales de las que se le acusa.