Internacional

La inflación aviva la cólera contra Macri

Colectivos sociales piden más ayudas. El empeoramiento de la crisis económica en Argentina activa de nuevo la calle contra el Gobierno a menos de 50 días para las elecciones

De nuevo organizaciones sociales marchan para pedir comida. Es «la guerra del hambre», aunque en contexto electoral todo movimiento hay que mirarlo con lupa. Tras la protesta realizada la semana pasada, docentes y piqueteros volvieron a marchar por todo el centro de Buenos Aires y a realizar distintos cortes a lo largo de la avenida 9 de Julio y concentraciones en la Plaza de Mayo para exigir aumentos en salarios, planes sociales y nuevos puestos de trabajo.

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Miembros asociaciones sociales de izquierdas marcharon desde el Ministerio de Desarrollo Social hacia las inmediaciones de la Casa Rosada para participar de la jornada nacional de lucha con ollas populares, que se extendió en 17 provincias.

De nuevo olor a comida, caldo de carne, a chorizo en las parrillas improvisadas y mucho bombo y murga para amenizar el bloqueo contra las políticas del Gobierno de Mauricio Macri, que el 27 de octubre se medirá en las urnas con el peronista Alberto Fernández.

En los últimos doce meses, la inflación ha sido del 54,4%. «En un contexto en donde la inflación y el aumento de los alimentos en particular suben a ritmos acelerados, el salario de los sectores más desfavorecidos se mantiene en 7.500 pesos (133 dólares). Nadie vive con 7.500 pesos», afirmaron las organizaciones sociales.

Macri dijo que la subida del salario mínimo iba a «impactar en cuatro millones de argentinos», pero para las agrupaciones de izquierda se trata de «unos miserables 1.000 pesos (17,83 dólares) en dos tandas». El presidente respondió ayer que si gana los comicios buscará lograr consensos políticos para acabar con la alta inflación que, a su juicio, es «lo que más daña a los argentinos» desde hace 70 años.

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Los manifestantes sostienen que desde la cartera de Desarrollo Social «no dieron respuestas» a las demandas de aumentos en las subvenciones, incremento de los alimentos para los comedores y aperturas en los planes sociales. La jornada tuvo, además, otra protesta de gran relevancia también en la Plaza de Mayo, donde distintos gremios de docentes realizaron una jornada nacional de lucha con la consigna «Con hambre no se puede enseñar ni aprender», en el marco del Día del Maestro.

«Hablar de infancias cuando el 34% de los argentinos son pobres, cuando el 50% de las pibas y los pibes de la Argentina son pobres, cuando en una misma semana aumentó en un 30% la asistencia a los comedores es hablar de un tema que es parte de la defensa de la educación pública como derecho social», afirmó Amelia, una mujer de avanzada edad que salió a la calle.

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Ayer también hubo manifestaciones para reclamar la aprobación de la Ley de Emergencia Alimentaria, que se discute en el Congreso. Decenas de manifestantes irrumpieron en los restaurantes de los centros comerciales más adinerados para «atragantar» la comida a los exclusivos comensales que no daban crédito a la «avalancha».

Y mientras el opositor Alberto Fernández –quien comparte dupla con Cristina Kirchner– se fue a Tucumán, en el norte de Argentina, desde donde dijo que «esta vez la gente tiene que tener una tranquilidad. Quien gobierne no va a ir sobre la gente». Fernández aseguró que su prioridad como eventual nuevo mandatario será «el salario de la gente y las jubilaciones».

En cuanto a las encuestas todas dan como ganador en primera vuelta a Fernández frente a Macri, que vive sus horas más bajas. Las consultoras Ricardo Rouvier, Trespuntozero, Gustavo Córdoba, Oh Panel y Federico González, previeron entre 11,7 y 21 puntos de diferencia a favor de Alberto Fernández, quien se situaría entre un 45,9% y un tope de 51,2%.

Si un candidato saca más del 45% de los votos y 10 puntos de diferencia frente al segundo, no habría segunda vuelta. Todo indica que el peronismo vuelve a la Argentina, ¿o nunca se fue?

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