Arranca la gran toma de Venezuela

La oposición ignora la prohibición del Gobierno y sale a las calles para tratar de frenar a la desesperada las elecciones para la Asamblea Constituyente de mañana

Los manifestantes invaden las calles de Caracas
Los manifestantes invaden las calles de Caracas

La oposición ignora la prohibición del Gobierno y sale a las calles para tratar de frenar a la desesperada las elecciones para la Asamblea Constituyente de mañana.

Los partidarios de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) salieron a las calles y avenidas del país en una actividad denominada la «Toma de Venezuela» que se extenderá hasta mañana, una convocatoria que reta la prohibición de las autoridades a que se celebre cualquier tipo de reunión pública que perturbe los comicios para elegir una Asamblea Nacional Constituyente. El objetivo de esta actividad, explicó el coordinador nacional de Voluntad Popular (VP), Freddy Guevara, es dejar «claro al mundo que ese fraude constituyente no tiene ningún tipo de legitimidad y que ese proceso es absolutamente fraudulento».

Guevara también ofreció un balance de la huelga general que iniciaron el miércoles y que concluyó ayer, con un seguimiento del 90%, una cifra que rechaza rotundamente el Gobierno. La protesta de ayer es la última y una de las mayores manifestaciones anunciadas por la MUD hasta el momento para intentar detener la Constituyente, un proceso que debe culminar con la elaboración de una nueva Carta Magna y es visto por la oposición como un intento para «consolidar la dictadura» por parte del chavismo gobernante.

Mañana los venezolanos están convocados a las urnas para elegir a los más de 500 miembros de la Asamblea Nacional Constituyente que redactarán una nueva Constitución y que tendrán facultades para reordenar el Estado. Venezuela vive desde abril una oleada de protestas, algunas de las cuales se han tornado violentas y se han saldado con más de 102 muertos. Ocho personas murieron entre el jueves y viernes durante la segunda jornada de huelga. Uno de los muertos fue el policía Gil Rodríguez, teniente coronel de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), que falleció en Táchira cuando protestaba.

El Gobierno venezolano anunció que a partir de ayer quedaban prohibidas las manifestaciones que puedan «afectar» la votación de la Asamblea Constituyente y advirtió que los «delitos electorales» serán castigados con penas de cinco a diez años de cárcel. «Se prohíbe en todo el territorio nacional las reuniones y manifestaciones públicas, concentraciones de personas y cualquier otro acto similar que puedan perturbar o afectar el normal desarrollo del proceso electoral», dijo el ministro de Interior, el general Néstor Reverol, un día antes de una gran marcha opositora en Caracas. Al cierre de esta edición la jornada transcurría en tensa calma. El número de detenciones de opositores en manifestaciones, y de allanamientos ha subido en las últimas horas, con un promedio de 40 detenciones diarias en los 119 días de protestas. El Poder Electoral y la Fuerza Armada venezolana han implementado un plan de seguridad especial para la contienda que se desarrollara en medio del clima de agitación, y con la amenaza de boicot contra los centros de votación, informa Efe. Para ello se ha permitido que los electores puedan participar en cualquier centro de votación sin importar si es el colegio en el que el elector está registrado, además de la extensión de los perímetros de seguridad.

En su cierre de campaña, Maduro propuso a la oposición iniciar un diálogo antes de las votaciones, aclarando que no dará macha atrás en su iniciativa para reformar la Constitución promulgada por Hugo Chávez en 1999.

En este contexto, la Conferencia Episcopal Venezolana reiteró en un comunicado divulgado ayer su rechazo a los comicios, porque, aseguró, la iniciativa sólo «empeorará la profunda crisis política» que padece Venezuela. Asimismo, recordó al Ejército que «su primera obligación es con el pueblo» y pidió que no se recurra a «la irracionalidad y la fuerza bruta» ante las protestas.

EFE