La ONU aprueba por unanimidad el envío de una misión a Alepo

Tras seis vetos previos, Rusia vota a favor de una resolución que permite la entrada de observadores para supervisar la evacuación

Un grupo de evacuados de la zona rebelde de Alepo
Un grupo de evacuados de la zona rebelde de Alepo

Tras seis vetos previos, Rusia vota a favor de una resolución que permite la entrada de observadores para supervisar la evacuación

Mientras Alepo se vacía de almas, el Consejo de Seguridad aprobó ayer por unanimidad la resolución para el despliegue inmediato de observadores de la ONU en la zona oriental del bastión rebelde. Tras seis vetos consecutivos, finalmente Rusia ha aceptado la propuesta de Francia. Dicha resolución tiene como objetivo supervisar el operativo de evacuación, que ha sido reanudado la pasada madrugada, después de dos intentos fallidos durante la pasada semana. La resolución establece la reorganización de efectivos en el terreno y asegura el seguimiento neutral de los observadores.

Además, por primera vez se permitirá el acceso a personal humanitario a las zonas más devastadas por los continuos bombardeos. Pese a que la embajadora de EE UU, Samantha Powers, advirtió ayer de que esta resolución será «un trozo de papel» hasta que no se aplique, parece tratarse al menos de un primer paso a la espera de las acciones de Moscú. Por su parte, el Gobierno sirio ha asegurado que respetará la resolución pese a que Damasco la considere como una maniobra de Occidente que legitima la «injerencia externa» en el conflicto y que «protege a los terroristas».

Sobre el terreno, Alepo se ha convertido en una ciudad fantasma. Desde que se reanudara en la madrugada del domingo al lunes la evacuación de la ciudad, más de 4.000 personas han sido trasladadas de la parte este a la parte oeste. Concretamente, las familias que hasta ahora habitaban en los distritos sitiados de la mitad oriental de Alepo se han dirigido al área de Al Rashidin, que se encuentra bajo control de las facciones rebeldes.

La que hasta ahora era considerada la capital económica de Siria ha quedado totalmente arrasada tras la última ofensiva lanzada por el régimen de Asad para recuperar el control de la ciudad, que ha supuesto un giro de 180 grados respecto a las posiciones sobre el terreno en el norte del país. Tal y como explica a LA RAZÓN Gabriel Garroum, el politólogo y experto en relaciones internacionales en el King’s College de Londres, «Asad ha conseguido, gracias al apoyo de Rusia, Hizbulá y compañía, finalizar el frente más importante que existía en la guerra y ha conseguido su mayor victoria en más de cinco años de contienda. Expulsar a los rebeldes de la ciudad y conseguir que la comunidad internacional no haya evitado las tácticas criminales y el abuso de poder utilizado es, sin duda, muy remarcable para el bloque oficialista. Pero la guerra está lejos de desaparecer, e incluso me atrevería a decir que en Alepo mismo. Las facciones armadas rebeldes, muy radicalizadas tras la enorme violencia vivida en Alepo, encuentran en Idlib una tierra más fértil para sus intereses, aunque rodeadas de territorio progubernamental. Idlib se convierte en la gran bolsa rebelde, más radical y concentrada en menos espacio».

Si el domingo las expectativas para completar la evacuación parecían quebrarse, la fe parece haberse recuperado dos días después. La quema de varios autobuses encargados de trasladar a decenas de familias fue el motivo para suspender el dispositivo acordado entre el Gobierno y las facciones rebeldes, que finalmente se reanudó en la madrugada. Como dice el refrán, a la tercera va la vencida y en esta ocasión además de la evacuación sobre Alepo el acuerdo ha incluido a las vecinas localidades de Fua y Kefraya, de mayoría chií y cercanas a la provincia de Idlib y rodeadas por el Frente de la Conquista del Levante. Más de 500 personas llegaron paralelamente durante la jornada de ayer y a bordo de decenas de autobuses a zonas bajo el control de las autoridades sirias al oeste de Alepo. «Que el acuerdo se haya gestado entre Turquía y Rusia es muy indicativo del actual equilibrio de poderes en la región. Que se haya pedido la evacuación también en Fua y Kefraya es a su vez muy indicativo de la politización de la gestión humanitaria: permito evacuar a los tuyos si yo puedo evacuar a los míos», señala Garroum.

Hasta el momento, un total de 13.500 personas habrían abandonado la ciudad en las últimas semanas, según datos del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), mientras cerca de 50.000 permanecen en el interior de Alepo en espera de recibir ayuda humanitaria.