Los carabinieri no aclaran los agujeros negros del crimen que ha conmocionado a Italia

El agente Mario Cerciello no llevaba su arma cuando fue atacado por dos turistas estadounidenses

Funeral en Somma Vesuviana (Italia) del agente asesinado por dos turistas americanos/DPA
Funeral en Somma Vesuviana (Italia) del agente asesinado por dos turistas americanos/DPA

El agente Mario Cerciello no llevaba su arma cuando fue atacado por dos turistas estadounidenses

Comparecieron justo para lo contrario. La cara del comandante provincial de los Carabinieri de Roma, Francesco Gargaro, mostraba un tremendo enfado cuando expresó su “disgusto” por “las sombras y presuntos misterios que se han difundido sobre este tema”. La intención del cuerpo y de la fiscalía, que ofrecieron hoy la primera rueda de prensa oficial desde el asesinato la semana pasada del agente Mario Cerciello Rega, era disipar todo tipo de duda. Pero las explicaciones siguen sin ser del todo convincentes.

Uno de los interrogantes planteados es por qué el “carabiniere” no disparó cuando sufrió el ataque del joven estadounidense, que presuntamente acabó con su vida tras asestarle 11 puñaladas. Y la respuesta que dieron sus superiores es que “Cerciello no tenía el arma en el momento de la agresión, sólo las esposas”. “La había olvidado, sólo él puede saber por qué. En cualquier caso, no cambia nada porque tanto él como su compañero no tuvieron tiempo de reaccionar”, añadió Gargaro.

Tampoco disparó el colega de Cerciello, que acudió con él al lugar de los hechos, pese a que él sí iba armado. En este caso la explicación es que “no podía disparar a un sujeto en fuga, ya que en ese caso sería investigado”. Ocurrió todo muy rápido, aseguran los Carabienieri, y la zona de la agresión, el popular barrio romano del Trastevere, es muy transitada incluso de madrugada, cuando se produjo la agresión.

Según los investigadores, Elder Finnengan Lee, de 19 años, habría confesado el crimen. Utilizó un cuchillo de casi 20 centímetros, similar al que usan los marines estadounidenses. El otro joven, Christian Gabriel Natale Hjorth, está acusado por complicidad.

La foto de este último en comisaría, con las manos atadas y los ojos vendados, causó una gran polémica. Los periodistas que acudieron a la rueda de prensa mencionaron en varias ocasiones el caso de Amanda Knox, otra joven estadounidense que fue acusada por el asesinato de una estudiante británica en Perugia y posteriormente absuelta por la Corte de Casación italiana.

Tanto el Gobierno como las fuerzas del orden se han mostrado indignados porque el reconocido error no debería eclipsar la muerte del agente. Y además ayer los Carabinieri insistieron en que tanto el testimonio de los jóvenes como sus testimonios se habían seguido siguiendo “todas las garantías procesales”. La propia Amanda Knox ha afirmado públicamente estos días que ella se opone “a un juicio mediático”, pero que su pensamiento está “del lado de la víctima”.

Otro de los puntos oscuros es el papel del hombre que llamó a los Carabinieri para que acudieran a la zona. Un italiano de 47 años, que sirve de enlace con el vendedor de droga al que se habían dirigido los chicos estadounidenses, y al que se le había visto a través de las cámaras de seguridad junto al agente asesinado y su acompañante horas antes del suceso. El individuo denunció que había sido atracado por los jóvenes, después de que estos fueran engañados cuando querían comprar cocaína.

En su primera declaración tras el apuñalamiento el hombre dijo que los sospechosos eran dos magrebíes. “Tuvo miedo de desvelar que conocía a los autores del homicidio, no quería verse involucrado”, pronunció el oficial de los Carabinieri. La hipótesis de que este sujeto fuera un confidente de las fuerzas de seguridad en una zona en la que se sabe que se trafica con droga sigue cobrando fuerza.