Los neonazis griegos doblan votos en las islas de Kos y Lesbos

El discurso xenófobo de Amanecer Dorado cala en las provincias del mar Egeo afectadas por el alud de refugiados ante la falta de una salida.

El discurso xenófobo de Amanecer Dorado cala en las provincias del mar Egeo afectadas por el alud de refugiados ante la falta de una salida.

Las elecciones griegas dejaron un segundo ganador: los neonazis de Amanecer Dorado (AD), que consolidaron su posición como tercera fuerza política del país. Su discurso antiinmigración ha calado sobre todo en las islas del mar Egeo más afectadas por la llegada de refugiados, donde han doblado su apoyo. Ese particular ascenso de la extrema derecha demuestra la tendencia hacia la xenofobia en las zonas con mayor flujo migratorio. AD obtuvo más del 10% de votos en Kos, doblando así su anterior porcentaje. La pequeña isla de 34.000 habitantes ha recibido más de 52.000 refugiados en lo que va de año, según datos de la Organización Mundial para la Inmigración (IOM). El creciente malestar de los vecinos desembocó en algunos incidentes a comienzos de septiembre, cuando grupos de personas motorizadas, vinculadas a los neonazis según la prensa local, perpetraron ataques racistas contra los refugiados que inundaban las calles.

El portavoz de los neonazis, Ilias Kasidiaris –con una esvástica tatuada–, visitó Kos en plena crisis migratoria para prometer evitar que «la isla se convierta en Pakistán» en su mitin de campaña. Para él, «AD ya no es un movimiento de protesta, sino un movimiento de poder» y se mostró convencido de que «a partir de octubre, cuando los griegos sufran las consecuencias del memorándum y de la inmigración ilegal» se disparará su apoyo. En estas elecciones, la formación ultra ha cosechado apenas siete décimas más que en enero, hasta el 7%, que le han servido para ganar un escaño (18). En ese sentido, los neonazis han logrado mantener a su terreno, con tan sólo 10.000 votos menos, siendo una de las formaciones menos golpeadas por el elevado índice de abstención. El auge que auguraban algunas encuestas y expertos, sin embargo, se ha limitado tan sólo a algunas islas. En Lesbos, con alrededor de 2.000 entradas diarias de exiliados, AD también ha doblado sus votos. Muchos de los vecinos consultados por LA RAZÓN la semana pasada, especialmente aquellos con negocios, se quejaban de la masiva llegada de personas y el caos en la isla. Tan sólo uno de los testimonios irritados con la situación, sin embargo, dio su nombre y se dejó fotografiar. «El discurso oficial es de bienvenida, de estar encantados de acogerlos (a los inmigrantes). Si dices lo contrario, quedas mal e incluso puedes perder tu puesto de trabajo», aseguraba la empleada de una agencia de viajes. «La verdad es que la ciudad está sucia y han destrozado la campaña turística», reclamaba otro hombre.

La falta de una respuesta común a la crisis migratoria está alimentando a los movimientos xenófobos en el resto del continente. «En el discurso de los partidos racistas, también están presentes las críticas a la Unión Europea. En ese sentido, una Europa debilitada que no responde a los retos –la crisis de los refugiados– supone un incentivo para el discurso de esas fuerzas», apunta a este diario Gemma Pinyol, investigadora del Departamento de Política y Ciencias Sociales de la Universidad Pompeu Fabra, para añadir que «la falta de respuesta de la UE ante las actuaciones de algunos gobiernos, como el húngaro, conduce peligrosamente a la ‘‘normalización’’ del discurso antiinmigración de los partidos xenófobos, que se sienten menos ‘‘minoritarios’’». Para algunos de los votantes de AD, como Vassilis, «la inmigración es el principal problema del país». Para la mayoría de los griegos, en cambio, su preocupación se centra sobre todo en la crisis económica y en el programa de rescate. Según algunos sondeos, el 16,6% de los votantes de AD son desempleados, víctimas de la austeridad impuesta en los programas de rescate. Una población que ahora además debe lidiar con la crisis migratoria. Caldo de cultivo para los extremismos.