Los primeros cuerpos ya están siendo identificados

Un miembros de los equipos de rescate traslada uno de los cuerpos
Un miembros de los equipos de rescate traslada uno de los cuerpos

Más de 700 personas trabajan en el rescate de los cadáveres, que se trasladarán en helicóptero a París y Marsella para las identificaciones

Varias carpas se extienden sobre un amplio terreno liso. Entre ellas, se distinguen varios colores: rojo, naranja, azul, verde... son los colores de cada uno de los equipos que están participando en el operativo especial que el Gobierno francés activó el pasado martes tras confirmarse el accidente del avión de Germanwings en los Alpes, en una zona de difícil acceso y a la que urgía llegar para intentar localizar con vida a alguno de los 144 pasajeros y 6 tripulantes que volaban desde Barcelona hasta la ciudad alemana de Dusseldorf.

Los restos de los primeros cuerpos rescatados ya están siendo identificados por los forenses, antes de ser trasladados a la capilla ardiente, informaron hoy a Efe fuentes de la Gendarmería. Los primeros cadáveres fueron evacuados en helicópteros a última hora de ayer, antes de que se interrumpiesen las labores de rescate, y han sido recibidos en un puesto avanzado médico en Seyne-les-Alpes. Allí son tratados con material traído del servicio de identificación criminal de la Gendarmería, cuya sede está en Rosny-sous-Bois, al este de París, explicaron las mismas fuentes. Posteriormente, los cuerpos se envían a la capilla ardiente instalada en el pueblo para que las familias, cuya llegada se producirá a primeras horas de la tarde, puedan honrar a sus allegados.

Tras detener los trabajos de búsqueda el martes por la noche, por las malas condiciones meteorológicas –los helicópteros con los que cuentan pueden trabajar de noche, aunque al no haber supervivientes no lo hacen–, ayer, pasadas las 08:30 de la mañana, los medios aéreos volvían a ponerse en marcha y procedieron, transcurridas las horas, a evacuar los primeros restos de las víctimas, según informó «Le Figaro». «La evacuación en helicóptero de los cuerpos de las víctimas ha comenzado», confirmó un coronel de la Gendarmería al periódico galo, sin entrar en más detalles.

Un gran avance, después de que en la zona de la catástrofe hubieran pasado la noche un grupo de gendarmes que debían proteger tanto los cuerpos como los restos del Airbus A-320. Como explica el coordinador de esta tarea, Xavier Roy, «nuestro principal interés ahora es localizar la segunda caja negra y balizar toda la zona para que los médicos forenses puedan dar con los cuerpos». Como si de un puente aéreo se tratara, 360 bomberos de varios departamentos de la zona y 210 hombres de una brigada especial de Marsella eran trasladados a la zona, así como un equipo especial de logística y rescate que ayuda a establecer el amplio perímetro a lo largo del que se extienden los restos del vuelo.

«Es difícil dar con todo porque el avión está completamente destruido. Nunca había visto algo así», afirma muy serio. Desde el primer momento, incluso los agente de montaña, descartaron acceder a pie. «No es sólo una zona empinada y escarpada, también es muy resbaladiza», subraya Roy. Sin embargo, a los cerca de 1.800 metros donde se localiza la montaña han sido capaces de trasladar a un equipo de la Oficina de Investigaciones y Análisis (BEA), responsable de las investigaciones en los accidentes aéreos. Con ellos, como explicó el fiscal general del Estado, Brice Robin, también colaboran «investigadores españoles y alemanes para que nos puedan decir el estado de avión, qué llevaba a bordo y si pudo ocurrir algo durante el despegue», ya que el vuelo se retrasó más de media hora. Robin es el que coordina toda la acción judicial y, para ello, ha destinado «diez magistrados llegados de toda Francia y cuatro de Aix en Provence». En sus labores de investigación les ayudarán 200 gendarmes, ya que ellos son los responsable de determinar el levantamiento de los cuerpos. Una tarea que va para largo porque, como insistió el fiscal, «la identificación puede durar varias semanas», aunque las labores que se están llevando a cabo, por el momento, «es la de etiquetar los cuerpos para, más tarde, trasladarlos a París o Marsella en cámara frigoríficas para que allí se puedan identificar», apunta Roy. Y es que este experto destaca el mal estado de los cuerpos que «han sufrido numerosos politraumatismos». Mientras, los investigadores lo que también realizan es «asegurar el terreno y hacer tanto fotos como vídeos de la situación», explica el coordinador de los medios aéreos. Y es que la búsqueda de la segunda caja negra es básica, en ella se recogen los datos técnicos del vuelo, mientras que la primera, la que ya están analizando, sólo incluye las conversaciones de cabina.

Otra de las patas del imponente dispositivo que ha puesto en marcha Francia es la ayuda a las familias que ayer por la tarde comenzaron a desplazarse a la zona, aunque la mayoría de las que viajarán a los Alpes son alemanas. Patricia Willaert, prefecto de Marsella, es la responsable de coordinar las seis células de profesionales médicos y psicológicos que ya han llegado a la zona. Cada una de ellas cuenta con 15 miembros y todos forman parte de Cruz Roja. «Dos de ellas no son francesas, una es alemana y otra española, para atender mejor a los familiares». A ellos, como apunta Willaert, se suma «un equipo de 40 intérpretes». «Les ayudaremos todo el tiempo que sea necesario», aseguró la prefecto.