Los republicanos creen que el FBI exculpa a Kavanaugh

El Senado se pronunciará este fin de semana sobre el candidato a juez del Tribunal Supremo.

El Senado se pronunciará este fin de semana sobre el candidato a juez del Tribunal Supremo.

La victoria de Brett Kavanaugh como miembro vitalicio del Tribunal Supremo podría estar cerca. Ni las acusaciones de abusos sexuales, ni la veracidad del testimonio de su supuesta víctima ante el Senado de Estados Unidos han sido razones suficientes para apartarlo de su candidatura. Los republicanos esperan que el informe realizado por el FBI esta semana allane el terreno hacia su aprobación como nuevo juez del Supremo.

El republicano Chuck Grassley, presidente del comité judicial del Senado, aseguró que el informe del FBI, que los legisladores empezaron a consultar ayer, no halló «ningún indicio de mala conducta» por parte del juez Kavanaugh. «No hay nada allí que ya no supiéramos», señaló en un comunicado. En la misma línea, la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, afirmó que «no se ha hallado nada nuevo».

Una reacción que contrasta con la de sus rivales de cara a la votación del próximo fin de semana. La demócrata de mayor rango en el comité judicial, la senadora Dianne Feinstein, describió las pesquisas del FBI como «muy limitadas» y parecen ser «producto de una investigación incompleta». Si los demócratas dirigen sus 49 votos en contra de Kavanaugh, los republicanos solo podrán permitirse perder el apoyo de uno de sus 51 senadores.

Por otro lado, el voto de tres senadores republicanos podría ser clave para la elección del magistrado: Collins, Flake y Lisa Murkowski, quienes pidieron posponer la votación hasta contar con más detalles del FBI. Un contexto que deja cierto margen para la imaginación respecto a lo que puede pasar en la nominación del magistrado. El presidente Donald Trump ha manifestado su deseo de que la investigación del FBI hacia su candidato al Alto Tribunal sea un proceso que concluya «rápido» y no derive en una «caza de brujas».

Los supuestos abusos sexuales e intento de violación se remontan a 1982, cuando el acusado y su víctima tenían 15 y 17 años. Ambos ofrecieron voluntariamente su versión de los hechos ante el Senado y la atenta mirada de decenas de medios. Y fue tan convincente que el FBI decidió abrir una investigación antes de que los republicanos pudieran confirmar a Kavanaugh como candidato al Supremo.