Mélenchon: las dudas de la izquierda insumisa

El rechazo del líder populista a dar una consigna de voto favorece las opciones de Le Pen.

El rechazo del líder populista a dar una consigna de voto favorece las opciones de Le Pen.

La izquierda francesa afronta la segunda vuelta de las elecciones presidenciales tan dividida como se presentó a la primera. Tras el «sorpasso» del ultraizquierdista Jean Luc Mélenchon al Partido Socialista, poco cuenta ya que el malogrado candidato del PS, Benoît Hamon, fuera el primero en asumir su derrota la noche del domingo y pedir a sus 2,3 millones de votantes que apoyen al social liberal Emmanuel Macron para frenar a la ultra Marine Le Pen el 7 de mayo. El socialismo francés, dividido entre dos izquierdas fratricidas, cosechó el peor resultado desde su refundación por François Mitterrand en el Congreso de Épanay de 1971. Con tan sólo el 6,36% de los votos (frente al 19,58% de Mélenchon), Hamon quedó relegado a una humillante quinta posición. Paradójicamente, fue el blanco del castigo contra François Hollande, cuya política combatió desde que dejó el Gobierno en 2014.

La incógnita ahora es conocer el destino de los 7 millones de votos logrados por Mélenchon y su Francia Insumisa. Un resultado que coloca a los neocomunistas a sólo 150.000 votos del conservador François Fillon. Para aumentar aún más la incertidumbre, el tribuno izquierdista, que abandonó el PS en 2008, ha rechazado dar una consigna de voto a sus seguidores y ha optado por consultar a los 450.000 militantes de su partido. «Cada uno sabe cuál es su deber», zanjó Mélenchon. La consulta, que se celebrará entre hoy y el viernes, plantea tres posibles escenarios: apoyar a Macron, votar en blanco o abstenerse, según informa la cadena LCI.

Lo cierto es que, aunque en las antípodas políticas, Le Pen y Mélenchon coinciden en importantes asuntos programáticos. Ambos abogan por la salida de Francia de la UE y la OTAN y defienden una política económica proteccionista en la que el Estado asuma un protagonismo central. Tanto la extrema derecha como la extrema izquierda compiten por el voto de los obreros no especializados y los parados. Un escenario que crea dudas sobre la papeleta del 22% de obreros que apostaron por los insumisos en la primera vuelta. En 2012, los votos de Mélenchon fueron decisivos para llevar a Hollande al Elíseo. Hoy está en sus manos el margen con el que Macron se impondrá a Le Pen el 7 de mayo.