Brasil

Misha Glenny: «Los habitantes de Río temen que la situación se deteriore ahora que el mundo no les está mirando»

Misha Glenny / Periodista y autor de «Némesis». El periodista Misha Glenny ha hablado con LA RAZÓN sobre drogas, corrupción y la historia de Antônio Francisco Bonfim Lopes o Nem da Rocinha, un líder del narcotráfico que llegó a ser el criminal más buscado de Brasil.

Misha Glenny
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El periodista Misha Glenny ha hablado con LA RAZÓN sobre drogas, corrupción y la historia de Antônio Francisco Bonfim Lopes o Nem da Rocinha, un líder del narcotráfico que llegó a ser el criminal más buscado de Brasil.

Tras muchos años escribiendo sobre el crimen organizado, Misha Glenny se adentra en el mundo del narcotráfico brasileño gracias a la figura de Nem da Rocinha, que llegó a ser el líder de facto de Rocinha, la favela más grande de Río de Janeiro; un personaje que cayó en el narcotráfico para poder pagarle el tratamiento a su hija de diez meses enferma. "Némesis", a la venta a partir de hoy gracias a Ediciones Península, es el resultado de una exhaustiva investigación que le llevó a entrevistar al criminal, pero también a algunas personas que estuvieron envueltas en su arresto. A través de su texto, pretende poner el foco sobre uno de los grandes problemas de Brasil: la extrema desigualdad.

- ¿Por qué decidió escribir sobre Nem da Rocinha?

-Hace unos diez años estaba escribiendo otro libro, "McMafia", sobre crimen organizado globalizado, y fui a Brasil por primera vez. A pesar de que es un país tan grande y tan variado, tenemos una percepción limitada que gira, básicamente, en torno al fútbol y la samba y quizás al Amazonas, pero no mucho más. Y es una nación en la que viven millones de personas, con unos recursos naturales inmensos y oportunidades económicas enormes, muchos de los cuales permanecen sin ser potenciado. Simplemente, pensé que ese sería un lugar bastante interesante sobre el que escribir. Pero cuando volví quería contar una historia que le transmitiera algo a la gente sobre Brasil, sobre uno de sus problemas más grandes, la pobreza y la desigualdad social. Estaba en el país en noviembre de 2011, la noche en la que Nem fue arrestado y fue como el arresto de OJ Simpson en Estados Unidos. Es decir, la mayor parte del suceso fue filmado y retransmitido por televisión en directo. En los días siguientes, me di cuenta a partir de las respuestas de los medios y de la población de que la ciudad de Río estaba completamente dividida en lo que concernía a Nem: la mitad de la población pensaba que era el enemigo público número uno, mientras que la otra mitad pensaba que era un personaje heroico del estilo de Robin Hood. Entonces pensé que contando la historia de su vida podría explorar por qué Brasil es una sociedad tan dividida. Cuando supe a través de la investigación policial en torno a su caso que no llegó al negocio de las drogas pronto, y tampoco porque quisiera, sino porque necesitaba el dinero para pagar el tratamiento de su hija enferma de diez meses, me dije que esto explicaría mucho sobre Brasil y sobre las dificultades a las que se tienen que enfrentar muchos brasileños. Estamos hablando de un hombre que entre los veintimuchos y los treinta y pocos era, esencialmente, el presidente y el jefe de Policía de Rocinha, una comunidad que es enorme, de unas 100.000 personas. Me interesó mucho este personaje que, con muy poca educación, tenía el poder y la habilidad de controlar una comunidad tan grande como Rocinha en mitad de Río de Janeiro.

- ¿Escribir sobre un criminal convicto fue difícil?

-Ya había escrito antes sobre criminales convictos. Contacté con él en la cárcel poco después de su arresto (estaba en una cárcel de máxima seguridad cerca de la frontera con Bolivia). Le dije "quiero escribir la historia de tu vida"y él me respondió "ven a visitarme". Mientras escribía el libro, le visité un total de diez veces, más una visita que le hice después de la publicación del libro. Le entrevisté durante 28 horas. Después, tuve que ir a Río para entrevistar a más personas y comprobar si determinados puntos de su historia eran ciertos o no. Fue de gran ayuda poder hablar con tres policías que investigaron el caso. Me dieron una gran cantidad de información adicional, parte de la cual corroboraba la historia de Nem, pero parte de la cual también la contradecía. Así que tuve que investigar quién estaba diciendo la verdad y quién estaba mintiendo. También investigué a sus enemigos, a sus amigos, a su familia..., así como al Secretario de Estado de Río, que fue un testigo muy importante de todo esto. Fue difícil, en el sentido de que constituyó un reto de organización. Por aquel entonces vivía en Londres, así que me dedicaba a ir de Londres a Río y de vuelta a Londres: seis semanas en Río, después dos en Londres, después dos meses en Río, después cuatro semanas en Londres... Fue agotador. Pero no tuve problemas, per se. Así que lo debería mirar de manera positiva.

- Me refería más a si le provocó algún dilema moral escribir sobre Nem.

-No. Estoy interesado en la naturaleza del poder. Nem, como he dicho antes, fue una persona que controló una comunidad de 100.000 personas. Creo que es importante comprender cómo se puede llegar a esa situación en la que los criminales operan fuera del Estado. Es importante comprender por qué pasa eso y cómo se reparten las responsabilidades entre individuos como Nem y el Estado. Así que no, no consideré que fuese comprometedor en ningún sentido. Estoy más interesado en saber por qué pasan las cosas y en contárselo a los lectores y depende del lector el hecho de decidir si Nem es o no una buena persona. Lo que tengo claro, habiendo escrito sobre crimen organizado y, en especial, sobre la historia de Nem, es que la guerra contra las drogas que se ha llevado a cabo desde Washington y desde otros Gobiernos europeos es una medida homicida bastante contraproducente. Mientras que en Europa occidental la guerra contra las drogas da lugar a algunos arrestos, en Suramérica y en América Central da lugar a a cientos de miles de asesinatos de personas inocentes cada año. Para mí, la guerra contra las drogas es una política inmoral dirigida por Occidente, por Washington en particular, y mientras esta política se mantenga en pie, gente como Nem, cuando se les presente una intersección entre una vida en la legalidad y una vida en la ilegalidad, probablemente opten por la ilegalidad.

- ¿Cree que los Gobiernos occidentales se conforman con que no llegue la violencia de las drogas a sus fronteras?

-Creo que estos Gobiernos no tienen que lidiar con las consecuencias homicidas de la guerra contra las drogas, como lo hacen los de Suramérica y América Central. Sin embargo, el crimen organizado en un país como España, por ejemplo, es algo muy serio, tanto desde el punto de vista del negocio de la cocaína como desde el punto de vista del papel de la mafia rusa en el periodo anterior a la crisis económica. Estamos gastando un montón de dinero tratando de controlar el crimen organizado, mientras que si cambiásemos nuestras prioridades, e hiciésemos lo que han hecho en Portugal, es decir, legalizar las drogas para uso personal, nos daríamos cuenta de que no tenemos que dedicar tantos recursos de las fuerzas del orden a los narcóticos, sino que los podríamos invertir en otros asuntos más importantes, como el crimen organizado y el terrorismo. Es necesario destacar que lo que estamos viendo en Estados Unidos es una progresiva legalización de la marihuana de Estado a Estado. Canadá está preparándose para una legalización similar a nivel nacional. Éste es un gran cambio en la cultura y en la sociedad de Occidente, que va a tener una gran repercusión. En Europa no sólo lo estamos viendo en Portugal, sino también, por ejemplo, en Suiza, donde se está comenzando a tener una actitud mucho más racional en cuanto a las drogas y en donde se está llevando a cabo un acercamiento mucho más basado en la regulación y en la mejora de la salud.

- ¿Cree que la figura de Nem ha sido un tanto mitificada?

-Si hablas con residentes de la favela, son absolutamente claros cuando dicen que sus vidas eran mucho mejores y se sentían mucho más seguros cuando él estaba en el poder. Mi aproximación a esta cuestión ha sido a través de las estadísticas: qué pasó en Rocinha antes de que tuviese el control de la comunidad, qué pasó mientras lo tuvo, y qué pasó después de que lo perdiese. Unos investigadores del departamento de sociología de la Universidad Estatal de Río buscaron el número de homicidios antes, durante y después del periodo de Nem. Cuando llegó Nem, el número de homicidios en Rocinha se redujo drásticamente. Y los niveles de asalto, violencia doméstica, etc. siguieron el mismo camino. Pero no hay duda de que Nem podía ordenar la última sanción -es decir, asesinar- a quién llevase a cabo esta serie de crímenes. Usaba este tipo de poder lo menos posible, y no lo digo yo, ni el propio Nem, sino la Policía que le arrestó. Su estrategia era corromper a las personas, y, especialmente, corromper a la Policía que rodeaba Rocinha. En el mundo de las favelas, y de los grupos criminales que las habitan, toparse con alguien así era un fenómeno bastante interesante y creo que se le debería reconocer en cierto modo esto. No estoy diciendo que debería ser glorificado, pero, ciertamente, merece cierto reconocimiento frente a otros líderes de favelas, que estaban dispuestos a tomar medidas mucho más horribles para defender su control sobre la favela.

- ¿Nem es un producto de la sociedad brasileña?

-Nació y creció en Rocinha y se ve a sí mismo como un patriota de la comunidad. Creo que se identifica de una manera mucho más intensa con Rocinha de lo que lo hace con Río o Brasil. Las favelas fueron ignoradas durante unos 50 años por el Gobierno brasileño después de su creación en los años 30. Hasta cierto punto, se gobernaban a sí mismas. Esto cambió drásticamente en los 80, cuando los cárteles colombianos comenzaron a expandir el mercado de cocaína hacia Europa. Vendían tanto como podían a Estados Unidos y todavía les sobraba, así que comenzaron a expandir el negocio primero a España, con el punto de entrada en Galicia, después a Ámsterdam, después a Reino Unido y pronto toda Europa occidental estaba recibiendo cocaína y lo estaba haciendo a través de Brasil. En los años ochenta Brasil se convirtió en un gran consumidor de cocaína (actualmente es el segundo país que más consume a nivel mundial, después de Estados Unidos). La distribución de cocaína a través de Río hizo que las favelas, que ejercían como puntos de distribución, tuvieran, de pronto, una gran cantidad de dinero a su disposición. Dinero con el que compraron armas para impedir la incursión de otras favelas en su territorio, así como la de la Policía. Esto significa que esta sociedad dividida pronto se convirtió en una sociedad dividida ampliamente armada. En este momento, Río en particular era un auténtico infierno, con la combinación de las áreas que se gobernaban a sí mismas, grandes desigualdades, Policía corrupta y la adquisión de armas por parte de las favelas con los beneficios del negocio de la cocaína.

- ¿Todavía son las drogas el único modo de vida dentro de las favelas?

-No, la mayoría de habitantes de las favelas trabajan bastante por sueldos muy bajos en fábricas o en empleos como conductores, asistentas, etc. para la clase media residencial. Rocinha, la favela más grande de toda Suramérica, tiene por sí misma una economía bastante potente. Como todas las favelas, está dispuesta sobre una colina. En el fondo, uno puede encontrar bastantes negocios, restaurantes, etc. Sin embargo, la mayor parte de los sueldos son bajísimos. Estamos hablando de gente sobreviviendo durante un mes con el equivalente a 250 euros. Aunque el negocio de la cocaína es una parte muy importante de la economía de la favela, la mayor parte de los habitantes no se benefician directamente de este mercado y participan en otras actividades económicas.

- ¿Puede luchar el Gobierno brasileño contra el consumo de droga?

-Brasil está actualmente en situación de caos debido al "impeachment"de la ex presidenta Dilma Rousseff y el escándalo en torno a Petrobras y esto ha tenido un gran impacto en el tema que estamos tratando aquí porque los presupuestos de cada Estado han sido drásticamente reducidos. En Río, que es el Estado que conozco mejor, el presupuesto de seguridad ha sido reducido en alrededor del 30%. Rocinha formaba parte de un proyecto iniciado en 2008 llamado 'Pacificación'. Gracias a este proyecto, la Policía pudo establecer cuarteles dentro de las favelas en un intento de reducir la violencia de cara a la Copa del Mundo de Fútbol y a los Juegos Olímpicos. Lo que es completamente inquietante en el marco de la crisis económica en Brasil es que, con los presupuestos de seguridad habiendo sido drásticamente reducidos, la política del proyecto de 'Pacificación' está empezando a derrumbarse. Y ahora que el mundo ya no está mirando a Río por los Juegos Olímpicos, la gente que vive en la ciudad tiene bastante miedo de que la situación se deteriore de nuevo.