Política

Moscú ofrece una salida a Snowden a cambio de la lista de los rusos espiados

Bastaría una concesión de asilo para justificar su marcha. El padre del espía asegura que su hijo volverá a EE UU si no es detenido antes del juicio

La Razón
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NUEVA YORK/MADRID- A pesar de que el presidente ruso, Vladimir Putin, confesó este jueves que Edward Snowden no está colaborando con los servicios de inteligencia de Moscú (FSB), lo cierto es que cada día se conocen más datos sobre las negociaciones que de espaldas a los medios de comunicación se están produciendo entre ambos y que confirman la hipótesis de que, detrás de una teatralizada indiferencia hacia el ex espía, se esconde un claro interés por los documentos que éste tiene en su poder. De hecho, ayer se dio un paso más en este sentido cuando el senador Ruslan Gattorov invitó al ex espía a colaborar con ellos para descubrir si la Administración Obama también espió a los ciudadanos rusos.

«Le ofrecemos trabajar con nosotros en cuanto formalice su estatus legal para que colabore con nuestro grupo de trabajo y nos dé pruebas del acceso de las agencias de inteligencia norteamericanas a los servidores de varias empresas de internet», subrayó Gattorov. «No hay motivos para adoptar medidas represivas contra él como podría ser la deportación», explicó en la misma línea una fuente a la agencia Interfax. Así que, por el momento, y tal y como explica esta persona, que prefiere permanecer en el anonimato, la estrategia de Rusia es permitir a Snowden «alojarse» en el aeropuerto de Sheremetiveo, donde se encuentra desde hace cinco días, hasta que consiga asilo por parte de Ecuador o Venezuela, y entonces dejarle salir sin ningún tipo de impedimento. «Los estadounidenses, de manera consciente, han puesto a Moscú en una situación complicada al no avisar (a Rusia)de la manera correcta de la anulación del pasaportes del ex colaborador de la CIA», añadió la misma fuente, dejando clara, una vez más, la complicada relación entre ambas potencias, que, según afirmó ayer Javier Solana, poco tiene que ver con la Guerra Fría: «Lo único que tienen en común es que son los mismos protagonistas», aseveró.

Quien también salió en defensa de Snowden, después de semanas de silencio, fue su padre, Lonnie Snowden, el cual afirmó en un programa de televisión que, a pesar de que reconoce que su hijo ha quebrantado la ley de Estados Unidos, no puede ser considerado «un traidor». «Si la gente quiere etiquetarle como tal, que lo haga, pero creo que, aunque pueda haber traicionado al Gobierno, no lo ha hecho al pueblo de Estados Unidos», defendió. Por otra parte, Lonnie Snowden indicó que a través de su abogado ha informado al fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, de que su hijo volverá al país si el departamento de Justicia promete no detenerle antes de que tenga lugar un juicio «justo». Asimismo, reconoció que no ha hablado con Edward desde abril: al parecer tan sólo se relaciona con la abogada de Wikileaks, Sarah Harrison, que permanece junto a él en el aeropuerto ruso, mientras establece contactos con Ecuador y Venezuela para agilizar el proceso de concesión de asilo.

Entre tanto caos diplomático, altos representantes de Rusia, Cuba, Venezuela y Ecuador se reunirán, según ha informado la Cámara Pública Rusa, el próximo lunes para tratar de buscar una solución a la situación del espía.

Mientras, en Estados Unidos, a la vez que estudian cómo dar caza al hombre que ha expuesto al mundo los controvertidos sistemas de cibervigilancia de sus servicios secretos, un nuevo topo se encuentra en el punto de mira de la Administración Obama. Se trata del ex segundo militar en rango de las Fuerzas Armadas, James Cartwright, a quien investiga el departamento de Justicia debido a una filtración sobre una operación encubierta de ciberataque con un virus informático, Stuxnet, contra el programa nuclear de Irán.

En cuarentena

El marine, general de cuatro estrellas, acaba de recibir una carta en la que se le informa de que, tal y como marca la ley en Estados Unidos, está siendo investigado por este motivo. El general, de 63 años, se convierte así en la última persona a la que Eric Holder, fiscal general de Estados Unidos, pone en cuarentena y se suma a los ocho acusados que ha puesto bajo la ley de espionaje desde que llegó al cargo. La supuesta filtración se habría realizado al periódico «The New York Times», cuyos reporteros trabajaron en un artículo sobre esta operación durante 18 meses. Cartwright fue el que concibió y dirigió este ciberataque, denominado «Juegos Olímpicos», durante las presidencias de George W. Bush y Barack Obama.

Según estas informaciones, el presidente demócrata habría dado orden para que se acelerasen los ataques con la finalidad de inutilizar mil centrifugadoras utilizadas por Teherán para enriquecer uranio. El artículo, publicado por el periódico neoyorquino, incluye muchos detalles, incluido el de que se habría realizado con colaboración de la inteligencia israelí.

Correa y el padre del espía rechazan a Assange

El posible asilo de Snowden en Ecuador es un conflicto enquistado con cada vez más actores en juego, pero uno de ellos parece tener el poder de enredar más aún la madeja desde su encierro en la embajada de Ecuador en Londres. Éste es el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, que, según correos electrónicos a los que ha tenido acceso el diario «The Wall Street Journal», ha sembrado la discordia en el Gobierno de Quito porque aparece o pretende aparecer como el centro de las negociaciones a varias bandas que dilucidarán el futuro del ex espía. En uno de los correos interceptados, Nathalie Cely, embajadora ecuatoriana en Washington, plantea al portavoz del presidente Correa la necesidad de consultar a Assange «para el mejor control de las comunicaciones», algo que ha sembrado el malestar en Quito. El presidente Correa no quiere interferencias en un envite en el que se juega mucho, y ayer volvió a advirtir a Washington de que no aceptará ningún tipo de presión para que rechace el asilo a Snowden. «Nuestra dignidad no tiene precio», aseguró el mandatario ecuatoriano, que ha renunciado de manera «unilateral e irrevocable» a las preferencias arancelarias de Estados Unidos. «No acepto presiones ni amenazas de nadie», insistió en un discurso más alto de tono que en días preferentes. Assange por tanto sólo puede empeorar el ambiente de tensión Quito-Washington. Aunque tampoco lo quiere cerca de Snowden su padre, Lonnie Snowden, que ayer mostró su preocupación por la posible manipulación de que pueda ser objeto por parte de WikiLeaks del caso. «Me preocupan los que le rodean. Las intenciones de WikiLeaks no se alinean necesariamente con la Constitución de EE UU», dijo.