Moscú reta a Washington y vende misiles a Al Asad

Ayer se volvió a ver cómo el presidente de Rusia, Vladimir Putin, desafiaba a la comunidad internacional al mostrar nuevamente su apoyo al régimen de Bachar el Asad. Según una información publicada por «The New York Times», Moscú ha enviado misiles crucero antibuque a Siria. No es la primera vez que lo hace, con anterioridad había proporcionado a Damasco diferentes versiones de Yakhonts. Pero estos últimos tienen un potente radar que los hace más eficaces. «Los misiles le dan al régimen capacidad para disuadir a fuerzas extranjeras o tener una función más activa si hubiese una zona de exclusión aérea o un embargo. Es un asesino de barcos real», detalló al diario neoyorquino el director de la Revista Internacional de Defensa IHS, Jane´s, Nick Brown. Además, Moscú habría enviado en torno a una docena de barcos de guerra que vigilarán las aguas próximas a su base naval en Tartus, al oeste de Siria. El último movimiento de Putin coincide además con la visita del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon a Rusia, en cuya agenda tenía marcado en rojo intentar convencer a Rusia de la necesidad de frenar la guerra en Siria.

No obstante, durante los últimos dos años, el representante ruso en la ONU, Vitaly Churkin, ha bloqueado todos los intentos del Consejo de Seguridad para terminar con esta guerra, a pesar de los informes que hablan de los miles de muertos que se ha cobrado ya el conflicto. Antes de reunirse con Putin, Ban Ki-moon consiguió el compromiso del ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, de la necesidad de celebrar la conferencia de paz sobre Siria «lo más pronto posible». Programada en un principio para el próximo mes junio, el encuentro incluiría la participación de representantes del gobierno sirio y la oposición. No obstante, la propuesta de Lavrov de invitar a Irán podría complicar las cosas. Por su parte, el jefe de la diplomacia de Estados Unidos, John Kerry , ha afirmado en diferentes ocasiones que Washington espera cambiar «los cálculos» de Assad para mantenerse en ek poder y así negociar una solución política al conflicto.«Creo que hemos dejado claro que preferiríamos que Rusia no proporcionase asistencia. Eso no ha cambiado», indicó Kerry.

El nuevo gesto de Moscú supone, por tanto, un reto porque el régimen sirio podría contrarrestar una posible intervención internacional, un embargo naval, la declaración de una zona de exclusión aérea o bombardeos selectivos.