Política

«No puedo olvidar la verdad de Tianamen»

El superviviente Qi Zhiyong, que perdió una pierna en la matanza, repasa con LA RAZÓN ese despertar democrático

El régimen chino ha reforzado la vigilancia policial en las calles y ha detenido a opositores como parte de una operación de seguridad en la víspera del 25º aniversario de Tiananmen.
El régimen chino ha reforzado la vigilancia policial en las calles y ha detenido a opositores como parte de una operación de seguridad en la víspera del 25º aniversario de Tiananmen.

La censura y el fuerte control del régimen chino marcan una vez más el 25º aniversario de la matanza de estudiantes de Tiananmen.Éste es el caso de uno de los supervivientes, Qi Zhiyong, quien perdió la pierna izquierda tras recibir un disparo durante las protestas y vive con un coche de policía pegado a su puerta las últimas semanas. Qi ha estado detenido en varias ocasiones, la más destacada fue durante casi un mes cuando su compatriota chino encarcelado Liu Xiaobo ganó el Nobel de la Paz, así que ahora ya no tiene miedo a que le digan que no hable con la Prensa extranjera o que no cuente cómo perdió su pierna. «Yo quedé discapacitado pero muchas madres perdieron a sus hijos. Estoy vivo y nunca dejo de decir la verdad a la gente en internet o en cualquier sitio». Durante una entrevista con LA RAZÓN, Qi explica que si en el autobús la gente le cede el asiento y le preguntan qué le pasó a su pierna, contesta que le disparó la bala el Partido Comunista. Y si le preguntan cuándo, responde con un contundente: 4 de junio del año 1989. Qi habla también con los jóvenes, los ancianos y los que no saben la verdad de este movimiento estudiantil en cualquier sitio. «Yo siempre me digo a mí mismo que no puedo olvidar la verdad, hay que decírsela a la gente, para que los jóvenes sepan que esto es la historia de China». Pero frente a esta lucha de Qi y de otros tantos otros, como el grupo de madres de Tianamen que agrupa a 120 familiares de víctimas, el presidente chino, Xi Jingping, se muestra cada vez más cerrado y controlador, para muchos incluso más que su predecesor durante ocho años, Hu Jintao.

En vísperas del 25º aniversario de las manifestaciones estudiantiles, las calles de la capital china contaban ayer con puestos de control y una fuerte presencia policial. Las medidas severas de seguridad en las estaciones de metro provocan largas filas frente a los detectores de metales y unos 800.000 voluntarios refuerzan la vigilancia en los barrios de la capital. Desde la organización defensora de derechos humanos Chinese Human Rights Defenders se habla ya de un total de 36 detenidos, entre ellos disidentes, abogados y activistas. Mientras, en el mundo on-line, ayer se conoció que la empresa Google tiene bloqueados sus servicios de mapas, correo y su buscador por motivo del «liusi» (cuatro de junio), como se conoce en mandarín al aniversario. Por su parte, en la región administrativa especial de Hong Kong, el clima es bien diferente, y los organizadores esperan una participación de más de 150.000 personas en la tradicional vigilia nocturna del 4 de junio.

Desde Ginebra el jefe del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Navi Pillay, instó a las autoridades chinas a que explicaran la verdad sobre la violenta represión de las masivas protestas prodemocráticas que tuvieron lugar en la Plaza de Tianamen en la capital del país hace un cuarto de siglo. También exigió al presidente Xi Jingping que pusiera en libertad a las decenas de activistas que han sido detenidos ante la efeméride y que detenga el bloqueo en internet. Pekín, sin embargo, hizo caso omiso a la presión exterior y en la víspera del aniversario volvió a defender la brutal represión de Tianamen al asegurar que se eligió el camino correcto para defender el bienestar y la estabilidad de la sociedad china.