Nueva matanza de los aviones de Hafter en Libia

El mariscal Jalifa Haftar reitera su desafío a la comunidad internacional bombardeando la ciudad de Al Murzuq, en el sureste de Libia. La operación dejó 43 muertos.

Escenas tras otro bombardeo el pasado abril en Libia / Efe
Escenas tras otro bombardeo el pasado abril en Libia / Efe

El mariscal Jalifa Haftar reitera su desafío a la comunidad internacional bombardeando la ciudad de Al Murzuq, en el sureste de Libia. La operación dejó 43 muertos.

Un avión militar de las fuerzas del Ejército Nacional Libio, dirigidas por el mariscal Hafter, bombardearon el pasado domingo el barrio residencial de Al Kalaa (Al Murzuq), mayoritariamente habitado por miembros de la tribu de Al Tubuo. Dejando tras de sí 43 muertos y 60 heridos. Según las fuerzas del mariscal, eran “fuerzas chadianas de oposición” (nombre con el que denominan a los miembros de la tribu).

La Alta Representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Federica Mogherini, contestó al suceso con la advertencia de que realizar ataques contra áreas residenciales densamente pobladas podría considerarse un crimen de guerra, por el potencial daño a los civiles. Mogherini ya ha reiterado en otras ocasiones su tajante rechazo ante este tipo de actos: “Quienes incumplan la ley humanitaria internacional, deben ser llevados ante la justicia y rendir cuentas”.

En paralelo al ataque de Al Murzuq, tropas afines a Hafter atacaron el aeropuerto de Maitiga -único en funcionamiento en el país-, poco después de que se reanudara el tráfico aéreo. El enviado especial de la ONU, Ghassan Salomé, recordaba que el aeropuerto es indispensable para traer ayuda humanitaria a la región de Trípoli. Capital del país y sede del Gobierno de Acuerdo Nacional, único reconocido por la comunidad internacional, excepto por Egipto, Arabia Saudí, Emiratos Arabes Unidos, Rusia y Francia.

Durante los últimos cuatro meses, han muerto mil personas (entre civiles y militares), 5.000 han resultado heridas, y unas 100.000 se han visto obligadas a dejar su hogar. El país vive dividido entre dos ejecutivos: el Gobierno de Tobruk y el Gobierno de Trípoli. Haftar, de 75 años, es el oficial al mando del Ejército Nacional Libio (ENL), una organización militar integrada por remanentes del ejército de Gadafi. El ENL controla el este y el sur de Libia, donde se encuentran todos los yacimientos petrolíferos.

El pasado 4 de abril, en el marco de la Operación Inundación de Dignidad, lanzó una ofensiva para tratar de conquistar Trípoli. Esta ofensiva se realizó mientras el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, estaba en el país para tratar de mediar entre las partes, lo que supone una declaración de intenciones en toda regla.