Obama: «Si Teherán nos engaña, el mundo lo sabrá»

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pide al congreso de EE UU que no boicotee el acuerdo

El presidente de EEUU, Barack Obama.
El presidente de EEUU, Barack Obama.

Se había preparado la intervención a conciencia. Daba la impresión de que el presidente Barack Obama pensaba más en la defensa del acuerdo que en el anuncio mismo. Sabía por dónde le iban a venir los ataques después de que su jefe de la Diplomacia, John Kerry, le confirmase desde Suiza que habían llegado por fin a un acuerdo. Así las cosas, quiso dejar claro que era un acuerdo «histórico. (...). No basado en la confianza, sino en los hechos verificados». También, indicó que tenía previsto hablar con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, uno de los principales opositores a este acuerdo.

Antes de comparecer ante los periodistas había mantenido una conversación con el rey de Arabia Saudí, también en contra de este acuerdo, e indicó que había invitado a las seis naciones del Golfo (Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Qatar, Bahréin y Kuwait) a Camp David, la residencia oficial de descanso del presidente de Estados Unidos, en primavera. Además, también advirtió al Congreso, preparado para boicotear dicho acuerdo, que este trato no es entre Estados Unidos e Irán, sino entre Washington, Teherán, Londres, París, Moscú, Berlín y Pekín.

«Lo que está en riesgo es más importante que la política. Son asuntos de guerra y paz, y se deberían evaluar por los hechos», indicó el presidente en clara referencia a las críticas de los opositores.

Obama quiso dejar claro que «es un buen trato, es un trato que cumple nuestros objetivos principales. (...). Si Irán nos engaña, el mundo lo sabrá», quiso asegurar Obama, que tiene como uno de sus grandes desafíos convencer a los legisladores de Estados Unidos que no presenten sanciones contra Irán. Aun así, en caso de que votasen un castigo contra Teherán, el presidente ha advertido que lo vetaría para no boicotear este acuerdo, cuya fecha límite es el 30 de junio. «Será la diplomacia de EE UU la culpable de un fracaso internacional», quiso repetir Obama en alusión a un posible boicot de los políticos del Congreso. Sólo en privado, Obama se ha atrevido a reconocer que jamás hubiese soñado con un acuerdo con Irán sobre su programa nuclear. En cambio, ahora se ha convertido quizá en la piedra angular de su legado por descarte.