Periodistas, funcionarios y policías en el punto de mira

El yihadista francés que mató a un agente y a su mujer en su casa de Magnanville tenía una amplia lista de objetivos

Policías reunidos en Magnanville (afueras de París). Arriba, los dos agentes asesinados el lunes
Policías reunidos en Magnanville (afueras de París). Arriba, los dos agentes asesinados el lunes

El yihadista francés que mató a un agente y a su mujer en su casa de Magnanville tenía una amplia lista de objetivos

Larossi Abballa, el hombre que asesinó el lunes por la noche a un policía y a su mujer en Magnanville, al oeste de París, había profesado obediencia al jefe del Estado Islámico (EI), Abou Bakr al-Baghdadi, tres semanas antes de cometer el atentado. El propio terrorista se lo dijo a la Policía de la brigada de intervención de élite que llevó adelante las negociaciones con él mientras estaba atrincherado en el domicilio de sus víctimas, antes de ser abatido. El fiscal de la República, François Molins, indicó ayer que, durante esas conversaciones, Abballa había dicho que actuaba como respuesta «a un comunicado de ese emir que pedía matar a los infieles en sus casas y con sus familias». Poco después de que el terrorista fuera neutralizado, la agencia Amaq, relacionada con el EI, emitió una nota informando de que un «combatiente del Estado Islámico» había matado a una pareja cerca de París.

El fiscal confirmó que el agresor había publicado en Facebook un vídeo de unos 12 minutos y que lo había enviado a un centenar de conocidos, así como dos tuits en los que reivindicaba el doble asesinato. Cuando grabó ese vídeo, Larossi Aballa ya había matado al policía y a su pareja. Había propinado nueve puñaladas a Jean-Baptiste Salvaing, el comandante de Policía, y había degollado a su compañera, Jessica Schneider. El vídeo lo grabó delante del hijo de las víctimas, de 3 años de edad. David Thomson, periodista de RFI, ha tenido acceso al vídeo y comentaba ayer que, en esas imágenes, Abballa se dirige a los musulmanes para decirles «que la yihad es obligatoria» para ellos y que deben seguir las indicaciones del jeque Abou Mohammed Al-Adnani, que el pasado 21 de mayo pidió ataques contra Estados Unidos (EE UU) y Europa durante el mes del ramadán.

En el domicilio de las víctimas, la Policía encontró una lista de posibles objetivos, en la que figuran los nombres de seis personalidades de diferentes profesiones (raperos, periodistas y policías). François Molins indicó que también habían encontrado tres teléfonos móviles y tres cuchillos, uno de ellos sobre la mesa, ensangrentado. En el vehículo del terrorista, aparcado cerca del domicilio del policía, las fuerzas del orden encontraron, entre otros elementos, un corán, una chilaba blanca y varios libros de religiosos. En el domicilio del terrorista, la Policía ha requisado documentos y material informático que está analizando. Las investigaciones fueron asumidas en un primer momento por el fiscal de Versalles, según informó el portavoz del Ministerio del Interior, pero, a media noche, la Fiscalía antiterrorista pasó a hacerse cargo del asunto. Larossi Abballa no era un personaje desconocido. Ya había sido condenado en 2013 a tres años de prisión por participar en una red que se dedicaba a enviar yihadistas a Pakistán. Y antes se le habían impuesto un par de condenas por robo y otros actos vandálicos. Además, la Policía le estaba vigilando desde hacía varias semanas en relación con una investigación sobre un hombre que se fue a Siria para integrar las filas yihadistas. Tenía varios teléfonos pinchados y estaba geolocalizado, pero no había nada que «pudiera justificar una detención», según comentó ayer el fiscal de la República.

Ayer por la mañana, la Policía detuvo a tres personas vinculadas con Abballa. Son tres hombres de 27, 29 y 44 años, de los que al menos dos fueron condenados con él en 2013. François Hollande señaló a las nueve de la mañana que Francia estaba ante un «acto incontestablemente terrorista», y más tarde anunció que iban a elevar «la vigilancia a su nivel máximo» con el empleo de «medios suplementarios». El presidente francés no especificó cuál será ese nivel en un país que está ya en estado de emergencia desde noviembre, y en alerta máxima con la celebración de la Eurocopa, ni cuáles serán esos medios suplementarios.

En la Asamblea, los diputados guardaron un minuto de silencio en memoria por las víctimas, y el primer ministro, Manuel Valls, comentó que se habían «superado unos límites en el horror» porque la pareja fue atacada en la «intimidad de un hogar». Valls denunció también el clima actual de «anti-polis» generado especialmente en los últimos meses por las críticas de manifestantes contra la reforma laboral. «Les debemos una infinita gratitud y no acepto que se cuestione permanentemente a estos hombres y mujeres que arriesgan su vida por nuestra libertad». También acusó a la izquierda radical de mantener «discursos intolerables» sobre las fuerzas del orden.