Internacional

Piñera, sobre las protestas en Chile: “Estamos en una guerra contra un enemigo poderoso”

Once muertos durante las protestas contra el Gobierno de Chile. El presidente saca a miles de militares y policías a las calles, pero las movilizaciones se mantienen

Once muertos durante las protestas contra el Gobierno de Chile. El presidente saca a miles de militares y policías a las calles, pero las movilizaciones se mantienen.

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«Por la razón o la fuerza» es la enseña del escudo nacional de la República de Chile. Se remonta a la época de la independencia y, por su significado, se considera una versión moderna del lema en latín «aut consilio aut ense» («o por consejo o por espada»). Toda una declaración de intenciones que siempre se ha aplicado en el país suramericano. Mano dura.El estallido social en Chile ha causado al menos 11 muertos, más de 30 heridos y 800 detenidos. Las víctimas fallecieron durante los incendios y saqueos en comercios, que se han replicado en todo el país en tres días de violencia.

Son casi 10.000 los policías y militares movilizados en distintas ciudades, pero resulta insuficiente para controlar la furia desatada desde el viernes, cuando la subida de 30 pesos del billete del metro (un aumento del 3,7% que luego fue frenado por el Gobierno) desató protestas y actos de vandalismo.

Sin embargo, al mediodía de ayer volvieron las movilizaciones de los jóvenes en el centro de Santiago y se registraron graves incidentes en la ciudad costera de Valparaíso, con enfrentamientos y represión policial ante la intendencia. Miles de personas marchaban en una columna a lo largo de diez calles hacia la céntrica plaza Italia de Santiago al grito de «Que se vayan los milicos» y exigiendo la renuncia del presidente Sebastián Piñera.

Pasadas las 7 de la mañana, los residentes de la capital habían comenzado a dirigirse a sus puestos de trabajo con graves problemas de transporte público. La empresa estatal del metro solo logró habilitar parcialmente la línea 1, la más importante de las siete que cruzan la capital chilena. Piñera, días antes de que estallara la crisis social, la peor desde el retorno de la democracia en 1990, se refirió a Chile como un «oasis» de estabilidad. Ayer, en cambio, expresó: «Estamos en guerra contra un enemigo poderoso». Al ser preguntado por las palabras del presidente, el general del Ejército a cargo del estado de emergencia, Javier Iturrriaga, dijo: «Mire, yo soy un hombre feliz y la verdad es que no estoy en guerra con nadie».

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Respecto a las causas de los disturbios, Eric Campos, presidente del Sindicato de Metros de Chile, señalo: «El metro es un transporte estructural. No hay un bus que reemplace el recorrido del metro». Además, criticó la respuesta del Estado: «Hay un pueblo que está despertando y un Gobierno que está desarrollando una estrategia del miedo. Pensamos que esto en Chile no iba a ocurrir más».

A pesar de que la situación parece más calmada que en los días anteriores, las personas compraban ayer previendo que los disturbios, incendios y saqueos pudieran reproducirse en cualquier momento de nuevo. Había colas enormes para comprar en los supermercados que abrieron sus puertas custodiados por militares o carabineros y con alta presencia del Ejército custodiando las paradas de metro.

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«Ya nos tocaba comprar, pero como esto fue tan repentino y nadie se lo esperaba, ninguno de nosotros esperó tener las despensas llenas. Nos pilló de sorpresa y vinimos, compramos y nos resguardamos ahora. Ya tenemos para al menos una, dos o tres semanas», explicó a la agencia Efe el vecino Cristian Praderas.

En el aeropuerto de Santiago se encontraban varados miles de pasajeros, que pacientemente esperaban una solución a centenares de vuelos que fueron cancelados o reprogramados. Pese a que el detonante de las protestas fue la subida del billete del metro, el estallido social desencadenó el repudio generalizado contra las políticas económicas del Gobierno de Piñera.

«Gran parte de nuestras familias deben vivir con el ingreso mínimo», sostuvieron los estudiantes ante la nueva convocatoria. Los jóvenes remarcaron a su vez la grave situación que soportan los jubilados, con pensiones reducidas. «Se hace difícil para nuestras familias soportar alzas injustificadas en el sistema de transporte, el cual no otorga condiciones dignas al viajar hacinados, posee pésima conectividad especialmente en zonas rurales y zonas extremas del país, no existe una frecuencia coherente con la demanda», afirmaron los estudiantes.

La convocatoria de la huelga general también remarca que en los últimos años movilizarse por el territorio nacional «se ha vuelto cada vez más caro, producto de las constantes alzas en los peajes» en las rutas que son concesionadas –la mayoría a empresas españolas– y «amasan grandes fortunas con este robo amparado por los gobiernos».

Mientras tanto, Naciones Unidas urgió a todos los sectores de la sociedad chilena a reducir la tensión, rechazar todos los actos de violencia y buscar soluciones pacíficas a los problemas que han derivado en las manifestaciones de los últimos días.