El plantón de Trump deja K.O. a sus rivales

Cruz y Rubio se enzarzan por la inmigración en el último debate republicano antes de Iowa, mientras el magnate no deja de llenar estadios

Un momentos del debate de los precandidatos republicanos al que no acudió el magnate Trump
Un momentos del debate de los precandidatos republicanos al que no acudió el magnate Trump

Cruz y Rubio se enzarzan por la inmigración en el último debate republicano antes de Iowa, mientras el magnate no deja de llenar estadios

Faltaban tres horas para que comenzara su intervención en Nashua (New Hampshire), donde se celebrarán las primarias el día 9 de febrero, y ya no cabía ni un alfiler. Aún coleaba su plantón en el debate republicano de la noche anterior, pero a pocos importaba el hecho de que Donald Trump hubiera decidido ir por libre y dejar a sus rivales «enzarzándose» en directo en la Fox. Es más, su jugada le salió redonda: mientras la cadena de Murdoch retransmitía el debate a siete bandas, otras dos cadenas nacionales emitían en directo el acto de recaudación de fondos para veteranos de guerra al que acudió Trump a modo de contraprogramación. Además, el multimillonario dominó en las redes sociales, con una ventaja muy superior a la de sus contrincantes. En Twitter aplaudían el hecho de que el empresario hubiera pedido a última hora a la Fox cinco millones de dólares para la causa de los veteranos de guerra a cambio de su deseada presencia en televisión. La cadena lo rechazó. «Pues al final he conseguido seis millones», se burlaba él horas después. Pero, ¿realmente estaba interesado Trump en acudir a otro debate cuando las encuestas siguen dándole como claro vencedor? ¿Fue una excusa su desencuentro con la cadena?

Lo cierto es que su campaña es un éxito absoluto y esta tendencia continuó ayer por la mañana en Nashua donde confirmó su posición como ídolo de masas. A su mitin acudieron republicanos, demócratas e independientes. No sólo había votantes blancos, el grueso de sus seguidores, sino que la presencia de mujeres e inmigrantes era sobresaliente. «Creo que las mujeres tienen que defenderse a sí mismas. Quiero escucharle», decía una de las presentes cuando le preguntaron sobre la polémica de Trump contra la presentadora de la Fox, Megyn Kelly. «No creo que tenga nada en contra de los inmigrantes. Sólo es parte de su show», reconocía minutos antes de su intervención una votante de origen indio. Los ataques a los inmigrantes o al islam que han salido de la boca de Trump parecen importarle poco a sus «fans».

Así que ante tal derroche de carisma y fervor de votantes, sus rivales republicanos intentaron esquivar el gancho del hasta ahora número uno echando mano de dialéctica durante el debate y con la mirada puesta en Iowa que dará el lunes el pistoletazo de salida a las primarias, tanto demócratas como del partido conservador. Todos arrancaron sus intervenciones con la ausencia de Trump, incluso Jeb Bush, que sigue a la cola de las encuestas, aseguró que el empresario es como «un osito de peluche». Más allá de anécdotas puntuales, fue el primer debate en el que los candidatos se esforzaron en argumentar sus propuestas. Es decir, fue un enfrentamiento dialécito-político a diferencia de los encuentro, anteriores en los que dominó el «show de Trump». Ted Cruz, senador de Texas y segundo en las encuestas, Marco Rubio, senador de Florida y Jeb Bush se enzarzaron sobre sendas posturas en relación a la reforma migratoria e intentaron desacreditarse entre sí por haber cambiado de posición sobre este asunto. Bush atacó a Rubio al recordar que él fue uno de los impulsores del proyecto de ley para una reforma migratoria y que después «se escabulló» porque esa iniciativa «no era popular entre los conservadores», a lo que Rubio respondió que era Bush quien había cambiado su postura sobre inmigración. El senador de Florida insistió en que él nunca ha sido partidario de una «amnistía» para los indocumentados y anticipó que, si llega a la Casa Blanca, su política no será la de «deportar a 12 millones de personas», pero tampoco la de «repartir tarjetas de ciudadanía». Del enfrentamiento con Bush, Rubio pasó a otro similar con Cruz, quien a su juicio ha construido su campaña en torno a la «mentira» de que es el candidato «más conservador» y «ha estado dispuesto a hacer o decir cualquier cosa para conseguir votos».

Sin embargo, a los votantes parece importarles poco el fondo y, al menos por ahora, se quedan con las formas, y en esto, los once rivales del magnate tienen poco que ofrecer. «Trump ha traído a esta carrera algo nuevo: habla con el corazón y eso gusta. La clave será si los que ahora le dan su apoyo en los mítines irán a votar el lunes», asegura a LA RAZÓN el periodista de Iowa, Simon Conway. ¿Será el «show» de Trump suficiente para llegar a la Casa Blanca?