Rusia abrirá corredores humanitarios en Alepo antes del ataque final

Bachar al Asad mantiene que garantiza la amnistía a los rebeldes que dejen las armas sigue en vigor

Un cuerpo yace sobre una mesa de una morgue improvisada y atacada en Duma (Siria)
Un cuerpo yace sobre una mesa de una morgue improvisada y atacada en Duma (Siria)

Bachar al Asad mantiene que garantiza la amnistía a los rebeldes que dejen las armas sigue en vigor

El presidente sirio Bachar al Asad continúa con su retórica al referirse a la cruenta guerra civil en su país. Al preguntarle ayer –el canal griego ITV– si daría una amnistía general si ganase el conflicto bélico, Asad respondió que «no se trata de mi victoria. Lo más importante es la victoria del pueblo sirio, porque se trata de una guerra declarada contra el pueblo». El sátrapa recordó que «la amnistía seguía virtualmente en vigor porque desde que comenzaron los actos terroristas en Siria, hemos ofrecido esta opción a los terroristas». Es más, Asad señaló que «si desean volver a su vida normal y deponer sus armas, serán amnistiados, y esto lo estamos haciendo ya desde hace tres años».

La misma visión del conflicto y el mismo discurso lo comparte con su fiel aliado ruso, Vladimir Putin, quien le ha ayudado con apoyo logístico y estratégico y también directamente con sus Fuerzas Aéreas. Gracias a los bombardeos rusos, el Ejército de Asad ha completado el cerco a Alepo y prepara el asalto final. De ahí que la noticia de una próxima «operación humanitaria» se viera ayer con cierto escepticismo entre los habitantes de la devastada urbe. Desde Moscú, el ministro de Defensa, Sergei Shoigu, anunció que se abrirán corredores humanitarios en la otrora capital económica de Siria, donde se están librando los peores combates de la guerra que se han intensificado en las últimas tres semanas. Según Médicos Sin Fronteras, sólo en el este de Alepo hay 250.000 personas atrapadas «tras el bloqueo de la última carretera de salida de la parte de ciudad que no está controlada por el Gobierno de Damasco. Ahora, sus habitantes, y sobre todo los heridos y los enfermos, no tienen salida alguna».

El ministro de Defensa ruso detalló que estaba coordinando una «operación humanitaria» para la que se abrirán tres rutas para civiles y rebeldes desarmados y una cuarta para rebeldes armados. En opinión de Philip Luther, director para Oriente Medio de Amnistía Internacional (AI), la creación de pasillos humanitarios no evitará el desastre en Alepo y recordó que las autoridades sirias «han empleado el hambre como táctica de guerra y han causado deliberadamente sufrimiento a quienes viven en áreas en manos de la oposición».

Desde esta ONG abogan por la asistencia urgente «sin restricciones e imparcial para aliviar el sufrimiento de miles de civiles, que están a punto de quedarse sin comida y sin suministros esenciales». AI acusa al Gobierno sirio de impedir que la ayuda esencial «alcanzara a los civiles asediados, mientras que los sometía a los horrores de los bombardeos diarios y los disparos de cohetes», y ponen como ejemplo que la única vía de abastecimiento que quedaba, el camino de Castelo, lleva cortada por los disparos de los francotiradores del Ejército y los bombardeos desde el 7 de julio.