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El Gobierno egipcio lanza una caza de brujas contra los Hermanos Musulmanes. Habilita números de teléfono para denunciarlos y congela sus cuentas

Un artefacto casero explotó junto a este autobús, en el distrito universitario de Al-Azhar, hiriendo a cinco personas
Un artefacto casero explotó junto a este autobús, en el distrito universitario de Al-Azhar, hiriendo a cinco personas

A las nuevas autoridades egipcias no les tiembla el pulso a la hora de cortar de raíz cualquier huella de los Hermanos Musulmanes. A las matanzas del pasado verano y los continuos arrestos, le sucedió el miércoles la declaración de «grupo terrorista» que permite a las Fuerzas de Seguridad actuar casi con impunidad absoluta contra ellos. Y por si esto no fuera suficiente, ayer dieron comienzo a una auténtica caza de brujas creando líneas telefónicas especiales a las que los ciudadanos puedan llamar para denunciar a los supuestos miembros o simpatizantes de los Hermanos Musulmanes. Las televisiones locales informaban de estos números que amenazan con colapsarse con denuncias más bien relacionadas con sospechas y venganzas personales, que alimenten aún más el odio y la división en la sociedad egipcia.

Un día después de que el Gobierno interino declarara al grupo del ex presidente Mohamed Mursi como organización terrorista, el Ministerio del Interior especificaba las penas que se podrán aplicar a partir de ahora a sus miembros y seguidores. Aquellas personas que participen en las manifestaciones convocadas por el grupo se enfrentan a cinco años de cárcel, así como cualquier persona que promueva a la Hermandad verbalmente o por escrito, y se encuentre en posesión de material relacionado con su ideología. Mientras, el castigo puede ser mucho más duro para aquellos que se demuestre que son miembros o líderes de la organización, incluido el ex mandatario Mursi, que podría ser condenado a la pena de muerte.

Con esta nueva ley en la mano, las autoridades han empezado a tomar medidas más drásticas contra los Hermanos Musulmanes, como la clausura del periódico de su brazo político, «Libertad y Justicia». El que era el único altavoz que le quedaba al grupo, queda así silenciado, mientras que el partido que lleva el mismo nombre es el próximo objetivo. Al mismo tiempo, el Banco Central congeló de forma expeditiva las cuentas de más de mil ONG por sus supuestos vínculos con los islamistas: estas organizaciones estaban encargadas de ofrecer asistencia sanitaria a los egipcios más desfavorecidos, una de las principales labores sociales de la Hermandad y a través de la cual se ha ganado el apoyo y el favor de buena parte de la población en décadas pasadas. Y si el miércoles eran detenidos 65 de sus seguidores, ayer fueron otros 16.

La mayoría de los partidos laicos liberales e izquierdistas que apoyaron el golpe de Estado contra el Gobierno islamista consideraron la decisión de declarar «terroristas» a los Hermanos Musulmanes acertada y necesaria, incluso tardía, mientras que contadas voces la criticaron o levantaron dudas sobre su aplicación. La decisión llegó después del atentado contra un cuartel de la Policía en la ciudad de Mansura (Delta del Nilo) el martes pasado, en el que fallecieron al menos 14 personas y más de 130 resultaron heridas. El ataque suicida, reivindicado por un grupo yihadista, ha generado aún más rencor hacia los islamistas.

Además, ayer por la mañana se registró otro atentado, de dimensiones menores, en el barrio cairota de Medinat Nasser: una bomba casera explotó junto a un autobús, hiriendo a cinco personas, mientras que las Fuerzas de Seguridad desactivaron otros dos artefactos explosivos que encontraron en las cercanías. No queda claro cuál era el objetivo, pero este nuevo incidente ha elevado aún más la tensión en Egipto y ha vuelto a disparar las sospechas hacia los Hermanos Musulmanes y sus seguidores. Una encuesta publicada ayer indica que un tercio de los egipcios cree que la Hermandad está detrás del atentado de Mansura, mientras que cerca de la mitad tiene dudas o está confusa al respecto. La creciente incertidumbre y el miedo de la población ante estos ataques indiscriminados ofrecen el clima perfecto para la caza de brujas emprendida por el Gobierno.

Estado de alerta en todo el país

El estado de alerta por miedo a atentados alcanza también las pirámides y templos faraónicos, así como museos y restos arqueológicos después de una semana de violencia y tensión. El Ministerio de las Antigüedades decretó el estado de emergencia en todos los recintos y pidió a la Policía que refuerce la seguridad: se prohibirá el acceso de vehículos a las áreas arqueológicas al aire libre, así como su estacionamiento, ya que los atentados más mortíferos han sido llevados a cabo con coches bomba. El nivel de seguridad se ha elevado también en el aeropuerto de El Cairo, cerca del cual tuvo lugar ayer una explosión que no dejó víctimas mortales.