Política

Suiza paraliza la libre circulación de los croatas

Empieza a restringir la entrada de inmigrantes tras el triunfo del «sí»

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Suiza informó ayer al último miembro en entrar en la UE, Croacia, que no va a ser capaz de firmar un acuerdo de libre acceso al mercado laboral para los croatas, que en teoría iba a entrar en vigor el próximo 1 de julio.

Suiza informó ayer al último miembro en entrar en la UE, Croacia, que no va a ser capaz de firmar un acuerdo de libre acceso al mercado laboral para los croatas, que en teoría iba a entrar en vigor el próximo 1 de julio. Una noticia que llega tan sólo una semana después del «sí» en el referéndum a favor de limitar la inmigración e incluso la libre circulación de personas para escándalo de Bruselas. Lo cierto es que desde que firmaran el acuerdo en 2002, Suiza y la UE han ido ampliándolo a medida que se sumaban nuevos Estados miembros.

Según informa el diario croata «Dalje», fue la ministra de Justicia suiza, Simonetta Sommaruga, la encargada de trasladárselo por teléfono a la responsable de Exteriores croata, Vesna Pusic. «Berna no ratificará el tratado de acceso al libre mercado de trabajo suizo con los nuevos países de la UE». En este sentido, Sommaruga intentó suavizar la decisión al indicar que estaba trabajando con Bruselas para revisar el tratado e intentará buscar una solución que garantice que los croatas, que forman parte de la UE desde julio pasado, no son discriminados. Pero, según el portavoz de la ministra, Philippe Schwander, en declaraciones recogidas por Reuters, «el referéndum del 9 de febrero ha creado una nueva previsión constitucional y Suiza no puede firmar este tratado tal y cómo estaba estipulado». Para el embajador croata en Berna, Aleksandar Heina, «es urgente llegar a un acuerdo» porque «es inaceptable considerar Croacia como un tercer Estado y no uno de la UE durante los próximos tres años», señaló a la agencia Efe.

Desde el conocimiento del «sí» por parte del 50,3% de los suizos, es decir 19.516 papeletas a favor de limitar los cupos de inmigración, Bruselas ha criticado a Suiza porque las leyes y los acuerdos internacionales deben estar por encima de las nacionales. Los políticos de la UE han amenazado con «serias consecuencias». Pese a que en ambos lados se busca mantener las buenas relaciones comerciales por encima de todo, Suiza tiene más que perder, pues goza de un acceso privilegiado a un mercado de 500 millones de personas. La diplomacia suiza, presionada por las empresas helvéticas, intenta limar asperezas con los Veintiocho.

Mañana volará a Berlín el ministro de Exteriores suizo, Didier Burkhalter, para tratar el asunto con la canciller Angela Merkel. Y mientras, para mayor estupor en la UE, los partidos de extrema derecha de Francia, Países Bajos y Austria aprovechan el filón y animan a que se impongan cuotas a la inmigración parecidas a las suizas en sus respectivos países.

ALEMANIA: El debate se aviva

Los alemanes quieren una consulta sobre la inmigración como la suiza

Tras Suiza, Alemania ha sido el siguiente país en contagiarse en cuanto al control de la inmigración se refiere. Una encuesta publicada por el diario sensacionalista «Bild» refleja que un 72% de los alemanes desea votar en referéndum un nuevo límite para la inmigración. Por el contrario, desde el Gobierno le restan importancia al debate y se «lamenta el resultado de la votación». Como consecuencia, los diferentes partidos opositores se declaran a favor de la posibilidad de llevar a cabo dicho referéndum. El líder de la Unión Social Cristiana de Baviera, Horst Seehofer, declara que «un poco más de Suiza no le haría ningún daño a Alemania».