Elecciones generales en Tailandia

Tailandia se fractura en dos

Las elecciones anticipadas no resuelven el conflicto entre la élite urbana y la rural y agravan la incertidumbre política y económica

Manifestantes se enfrentan a un funcionario en un distrito de Bangkok en el que se canceló ayer la votación
Manifestantes se enfrentan a un funcionario en un distrito de Bangkok en el que se canceló ayer la votaciónlarazon

La jornada electoral en Tailandia se saldó ayer con colegios cerrados por la escasez de papeletas y falta de personal para formar las mesas de votación. Los manifestantes antigubernamentales –que se oponen a la primera ministra, Yingluck Shinawatra, y que exigen la formación de un consejo del pueblo no electo que reforme la política tailandesa– bloquearon los colegios electorales, lo que afectó a unos doce millones de votantes, en torno al 25% del electorado.

Quizás lo más llamativo de esta jornada electoral es que no se puede hablar de resultados, ni de un vencedor o perdedor. ¿El motivo? La decisión de la Comisión Electoral de no pronunciarse sobre los votos ya contabilizados y esperar a que se realicen nuevas votaciones para que puedan participar los ciudadanos a los que les fue imposible hacerlo ayer y en las elecciones anticipadas de hace ocho días.

Para la Administración Metropolitana de Bangkok, haber anunciado ayer los votos ya contabilizados –pero no totales– hubiera sido «engañar al público». Por ello, como mínimo, hasta el 23 de febrero será imposible dar a conocer al ganador. El dato que sí se confirmó fue el boicot de una parte de la ciudadanía a los comicios, lo que provocó que no se pudiera acudir a las urnas en 42 de las 375 circunscripciones del país. Según el organismo electoral, los antigubernamentales bloquearon la votación en cinco circunscripciones en Bangkok y forzaron la suspensión de los comicios en nueve provincias sureñas. En total, unos 48 millones de tailandeses estaban llamados a las urnas en unas elecciones convocadas en noviembre por la primera ministra en funciones, quien acudió a depositar su papeleta a primera hora de la mañana en un colegio electoral entre fuertes medidas de seguridad.

En las listas no estaba el Partido Demócrata, la principal formación de la oposición, que no presentó candidatos, rompiendo así con dos décadas seguidas de participación en las que no ha conseguido ganar. Una tailandesa que sí acudió a votar explicaba en un periódico local su punto de vista: «Ir a las urnas no significa que el caos político que se ha extendido por el país se vaya a terminar pronto. Seguirán más elecciones hasta que tengamos un nuevo Gobierno estable. No importa cuánto tiempo dure este proceso, estoy satisfecha porque finalmente obtendremos un Gobierno elegido».

La joven hacía referencia a que debido al boicot, el número de diputados para formar el nuevo Parlamento será insuficiente, por lo que se tendrán que convocar nuevos comicios parciales, lo que hará que este proceso se alargue entre tres y cuatro meses.

Mientras, en otro punto céntrico la ciudad, en la zona de Ratchathewi, varias calles fueron cortadas y acceder al colegio electoral en las inmediaciones del metro de Phaya Tai resultaba una tarea imposible. Una de las voluntarias de la organización de los manifestantes explicó desde el anonimato que no iban a cerrar los colegios ni a provocar daños materiales, pero dejó claro que sí iban a dificultar el acceso en coche y a garantizar la seguridad de sus compatriotas. Al final de la calle, había un camión atravesado que cortaba el tráfico y que servía de escenario para una orquesta improvisada que tocaba canciones a la hora de la comida. Entre la muchedumbre se veía a alguno de los 10.000 policías desplegados por toda la capital, desplegados junto a unos 7.000 soldados.

Con temperaturas que sobrepasaban los 30 grados y en plena temporada alta para el turismo en el país del sureste asiático, ayer no era raro ver a algún extranjero que movía su maleta mientras miraba a ambos lados para ver qué camino tomar de camino al aeropuerto. A las tres de la tarde, los colegios electorales cerraron sus puertas. La primera ministra se mostró contenta con el resultado, mientras que muchos ciudadanos se aglutinaban en las proximidades del centro comercial Siam Central. En otra parte de la ciudad, el líder de las protestas, Suthep Thaugsuban, anunciaba para hoy una marcha de 14 kilómetros por la capital para agradecer el apoyo de los ciudadanos al boicot.

Suthep había anunciado que no se utilizaría la violencia, sin embargo, el sábado hubo altercados con armas y en total siete personas resultaron heridas. La campaña y la votación han transcurrido en un clima de tensión debido a la violencia ocurrida en torno a las protestas desde noviembre. Los manifestantes protestan desde entonces por la corrupción del Gobierno y por la ley de amnistía que aprobó la primera ministra, mediante la cual se posibilitaba el regreso al país de su hermano, el ex primer ministro Thaksin Shinawatra, prófugo de la justicia y exiliado en Dubái.

Tres escenarios para el «paraíso» asiático

1 La protesta persiste. Los campamentos de Bangkok se mantienen. Las elecciones no frenan la protesta que clama un cambio de régimen.

2 Escalada de violencia. Los problemas con los subsidios del arroz pueden generar más malestar y que éste se canalice en disturbios y violencia.

3 Intervención del Ejército. Los militares permanecen en sus cuarteles, pero si la situación degenera, podrían protagonizar un golpe como en 2006.